Tarea al debe: cuánto y cómo recicla Chile
Menos del 10% de los residuos domiciliarios se recicla. La falta de infraestructura y las dificultades para gestionar los materiales ponen a prueba un sistema que todavía se sostiene en personas que buscan elementos reusables en la basura.
Desde que tiene memoria que Ricardo Ortega (21 años) recicla. "Mis papás me enseñaron. Yo soy el encargado de separar la basura en general, mi mamá me pasa lo de la cocina y yo separo eso. El sábado o el domingo lo voy a dejar al supermercado, donde tienen los contenedores", cuenta. "No es para nada difícil si uno lo suma a la rutina".
En la villa Universidad Católica de Macul, Lupe Álvarez tiene una historia similar. A sus 65 años coordina un grupo de unas 20 casas que se organizaron en pandemia, entre asambleas vecinales y reuniones por Zoom, para contratar una empresa que les retire los reciclables una vez al mes. Pagan $3.000 mensuales cada uno porque la empresa necesita un mínimo de personas para que el servicio sea viable. Es la cuarta firma que contratan. Las tres anteriores cerraron o dejaron de funcionar.
"Al principio fue todo por internet. Buscamos, investigamos, hicimos documentos: cómo separar, cuáles eran los plásticos, etcétera. La verdad es que cuesta mucho aprender", reconoce Lupe.
Entre Ricardo, que lo ve fácil porque creció haciéndolo, y Lupe, que ha tenido que armar un sistema vecinal desde cero, se dibujan algunas de las experiencias del reciclaje en Chile.
¿Reciclo? A veces
Estos esfuerzos están lejos de ser la realidad de todo el país. De las 9 millones de toneladas de residuos sólidos domiciliarios que se generan al año, menos del 10% se recicla y el 86% termina en rellenos sanitarios o vertederos, según cifras oficiales.
Una de las razones puede ser la frecuencia del reciclaje. Menos de un tercio (29%) de las personas que viven en Chile recicla a diario, 21% lo hace quincenal o mensualmente, 32%, ocasionalmente y 16% nunca, según el Tercer Barómetro de Reciclaje que hizo en septiembre Cadem para Resimple, una iniciativa sin fines de lucro respaldada por empresas privadas, que es uno de los dos sistemas de recolección de envases y embalajes domiciliarios. El otro, también sin fines de lucro, se llama GIRO. Ambas corporaciones nacen en el contexto de la implementación de la ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), que hace 10 años hizo obligatorio para quien produce o importa un producto a hacerse cargo de lo que eso se convierte cuando el consumidor lo descarta. Si bien la normativa tiene una década aprobada, recién hace tres años que existen los reglamentos.
Todavía más sorprendente es quiénes son los mayores recicladores.
"Es muy triste ver cómo las personas están revolviendo la basura para sacar las latas de bebida, que son las que tienen más dinero por el reciclaje. Pero tienen que escarbar entre la materia orgánica, entre los olores", comenta la ecóloga y académica de la U. Central Jadille Mussa, quien plantea que el sistema de reciclaje sigue descansando en los hombros de personas vulnerables, que lo ven como una forma de ingreso. Recorren las calles con carros, revisan contenedores y bolsas de basura para separar los materiales con valor comercial -cartón, papel, latas de aluminio, plástico PET, vidrio- y los venden a intermediarios o a plantas recicladoras. Son más de 60 mil que operan en el país y recolectan aproximadamente el 70% de los residuos domiciliarios que se reciclan.
Mussa sostiene que Chile está en "una transición crítica para ser un país con mejores indicadores de protección ambiental" por una muy baja tasa de reciclaje domiciliario. Un dato adicional aporta el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, presidente de la comisión de Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente de la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM): según una encuesta de esa instancia, se recicla apenas el 2% de lo que se va a la basura.
La ministra de Medio Ambiente, Francisca Toledo, comenta que en neumáticos, envases y embalajes, "los productores adheridos a sistemas de gestión representan cerca del 80% de lo puesto en el mercado". Y para este año, las metas exigen un salto considerable: 51% para metal, 32% para plástico y 65% para papel y cartón.
El camión recolector en la puerta de la casa
El gran cambio que introdujo la legislación es que antes todo dependía de la posibilidad de financiar iniciativas municipales, pero ahora son las empresas las que deben poner a disposición un sistema para gestionar los residuos, comenta la ministra.
Si hace algunos años la recolección selectiva existía en pocas comunas, hoy el servicio -el "camión del reciclaje"- está en 66 de los 345 municipios del país (como Arica, Viña del Mar, Cerrillos, Independencia, Ñuñoa, La Reina, Frutillar o Puerto Montt) y, según Toledo, seguirá aumentando hasta llegar al 80% de los hogares del país.
En la experiencia de personas como Lupe, una complejidad es encontrar la gestión para el reciclaje. Detalla que "yo pregunté a mil partes. Si era un condominio cerrado, se podía hacer; si era una casa particular, se podía, pero que fueran casas dentro de una villa abierta, fue súper difícil".
Para otros es un problema de tiempo. "En el colegio me entusiasmé: hicimos un taller de compostaje de comida. Es algo que me gustaría hacer con mis papás, pero es más difícil y con la U no me da el tiempo. Espero hacerlo en unos años, o cuando viva solo", dice Ricardo, quien cree que la disposición a reciclar tiene que ver con hacerse consciente del problema: "Creo que a mi generación se le hace más fácil porque es algo que aprendimos desde chicos".
Los materiales difíciles y la desconfianza: los factores desalentadores
El alcalde Radonich coincide con Lupe en la dificultad para encontrar un servicio óptimo. Cuenta que varios alcaldes que han suscrito convenios con empresas dicen que "no hay ninguna que esté funcionando bien".
De los 102 sitios de disposición de residuos a nivel nacional, solo 43 cumplen las normas; el resto son irregulares, según información del Minsal de 2025. Muchos están al límite de su vida útil.
Radonich apunta a un problema estructural y es que "hay 40 comunas que son las más pobladas y representan menos del 15% del territorio. La concentración de personas facilita los volúmenes para reciclar. Hay zonas que están muy aisladas y la legislación no reconoce esta diversidad". La falta de lugares para reciclar cerca de la casa es considerada como el principal obstáculo para hacerlo, mencionado por el 34% de los encuestados por Cadem, seguido del 32% que señala que es por falta de costumbre.
Lupe lo vive desde la experiencia comunal. "Hay cosas que son súper difíciles, como el plumavit. No se lo llevan porque ocupa mucho volumen. Nosotros vivimos en Macul y los reciben en Vitacura una vez al mes, pero hay que justo ir el primer sábado de cada mes", cuenta.
Jadille Mussa añade otro ángulo: la falta de confianza de las personas. La especialista cita al Barómetro del Reciclaje y dice que más del 60% "declara no saber qué pasa con los residuos después de entregarlos".
Eso contribuye al descrédito del proceso. El mismo estudio de Cadem elaboró un índice de confianza, para el que consideró la evaluación de los encuestados respecto del impacto de su propio reciclaje, de la recolección, del entorno social, del procesamiento y de los actores que intervienen. El resultado, medido en una escala de 1 a 100, fue un 53,5 de confianza en el sistema en general.
Pilas y aluminio: los siguientes hitos
"Otro desafío fundamental es cultural", dice la ministra, para quien es clave trabajar en educación ambiental y lograr que las personas se involucren en el proceso para que sea "un hábito cotidiano".
Experiencias como la de la Provincia de Llanquihue muestran que la escala municipal puede ser un motor cuando hay coordinación. En la zona la asociación de municipios reportó 300 toneladas de vidrio recolectadas en lo que va de 2026 y proyecta recuperar 2.700 toneladas de residuos inorgánicos al cierre del año, casi el doble que en 2025.
Y en cuanto a metas hay dos hitos importantes. Uno es la incorporación de las pilas a la implementación de la ley REP en 2028 y el otro es un plan para facilitar el reciclaje del aluminio con miras a 2030.
El alcalde Radonich plantea que es necesario poner urgencia. "Cuando Chile dejó de fumar en todos los espacios públicos, se demoró el Estado 40 años en cambiar esa mentalidad. Pero hoy no nos podemos demorar 40 años en aumentar nuestro reciclaje", afirma.
Mientras que Luis Martínez, de CircularTec, pone sobre la mesa otro desafío: el reciclaje "es solo una parte de la economía circular", la final. "Esta propone actuar mucho antes, pensando en cómo lograr que los productos duren más, puedan repararse o reutilizarse", añade.
Lupe resume lo que mueve a quienes reciclan. "Sabemos que es un granito ínfimo de arena. Pero en el fondo es apostar algo a evitar que todo esto llegue a los basurales o a quién sabe dónde", afirma y añade que "es un camino que ya no se desanda. Una vez que uno empieza, solo se avanza".
29%
de las personas que viven en Chile recicla a diario, 21% lo hace quincenal o mensualmente, 32% ocasionalmente y 16% nunca, según el Tercer Barómetro de Reciclaje que hizo en septiembre Cadem para la empresa de reciclaje ReSimple.
2016
se promulgó la ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), que obliga a quien produce o importa un producto hacerse cargo de lo que eso se convierte cuando el consumidor lo descarta.
10%
de todos los residuos sólidos domiciliarios que se generan al año en Chile (y que llegan a las 9 millones de toneladas) se reciclan. Un 86% de ellos terminan en rellenos sanitarios o vertederos, según cifras oficiales.
66
comunas de las 345 que componen el país cuentan con el "camión del reciclaje" gestionado por las empresas ReSimple o GIRO. Zonas como Arica, Viña del Mar, Independencia, Ñuñoa o Frutillar son parte de este sistema.
102
sitios de disposición de residuos existen a nivel nacional, y de estos, solo 43 son rellenos sanitarios que cumplen las normas; el resto son vertederos irregulares, según información del Ministerio de Salud con corte a 2025.