La Nación, Costa Rica
14 de octubre de 2026
Encuesta de la CCSS revela deficiencias en dieta, sedentarismo y repunte del vapeo en Costa Rica. Especialistas piden entornos más saludables y regulación.
La alta carga que tienen las enfermedades crónicas sobre Costa Rica podría ser menor si se tomaran en cuenta factores protectores. La forma en la que se come, la actividad física que se realiza, la cantidad de alcohol que se toma y la forma en la que se duerme son clave.
No obstante, la última edición de la Encuesta de Factores de Riesgo Cardiovascular de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) refleja otra realidad.
"Pareciera que no estamos haciendo lo suficiente para cuidar de nuestra salud", resumió Roy Wong McClure, coordinador de la encuesta.
Veamos los diferentes factores que podrían proteger de estas enfermedades y cómo los costarricenses actúan. También observa tendencias en el tiempo, dado que ha utilizado la misma metodología en 2010, 2014, 2018 y 2024.
Actividad física
La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es realizar 150 minutos de actividad moderada a la semana. Uno de cada tres costarricenses (34,5%) no cumple con esto.
"No es tan bajo, hay un componente cada vez mayor de personas que buscan realizar ejercicio para cuidar su salud", dijo el investigador.
Sin embargo, hay diferencias según sexo y edad. La inactividad física o sedentarismo es más común en mujeres y personas mayores.
Alimentación
La encuesta indicó que son pocas las personas que cumplen con una dieta que pueda proteger el corazón.
La OMS recomienda consumir cinco porciones (aproximadamente media taza) de frutas y verduras al día. Solo el 29,3% de los encuestados lo cumple.
En promedio, se consumen 1,7 porciones de frutas y 1,8 de verduras al día, para 3,5.
"Vivimos en un país con una gran variedad de frutas y verduras y no lo alcanzamos", afirmó Wong.
La meta de solo cinco gramos de sodio al día tampoco se alcanza. El principal componente, la sal está presente en todas las etapas de la preparación de alimentos. Niveles altos están relacionados con hipertensión.
El 50% agrega sal o salsas al cocinar, el 15,7% agrega sal a la comida ya preparada antes de probarla. Además, el 7,5% de grupo de 20 a 39 años admite comer productos ultraprocesados varias veces por semana.
Georgina Gómez Salas, nutricionista especialista en bioquímica e investigadora de la Universidad de Costa Rica (UCR) aseguró que motivar el consumo de mayor variedad de productos naturales y menos ultraprocesados para mejorar estos resultados.
Tabaco y vapeo
Según el investigador, en las últimas tres encuestas se ha visto un descenso en el fumado, pero también un aumento en el vapeo.
El reporte señala que el 12,2% fuma productos de tabaco, con una diferencia significativa por sexo (9,1% en las mujeres y 15,3% en hombres).
"Las políticas públicas (eliminar el fumado en sitios públicos, impuestos, advertencias gráficas en los paquetes) sí surtieron efecto en reducir el consumo de tabaco, pero con la incorporación del vapeo vemos un repunte en el consumo. Los dispositivos, con o sin nicotina, hacen que repunte cinco puntos porcentuales, especialmente en el grupo más joven, entre los 20 y los 39 años", destacó Wong.
No obstante, dice el investigador, esta encuesta solo toma en cuenta adultos, pero hay conciencia de que el uso de estos dispositivos comienza desde la adolescencia.
Cuando ya se ven los productos que utilizan quienes sí fuman, un tercio son vapeadores.
Consumo de alcohol
Cuando se les preguntó a las personas si consumían alcohol, dos de cada tres dijeron ser abstemios (no haber consumido en el último año). Dicho esto, hay una población que preocupa a los investigadores, y es el 4,3% cuya frecuencia de consumo admitida está dentro del consumo de alto riesgo o dependencia.
Wong reconoce que puede haber un sesgo de que las personas no admitan ingerir licor, como sucede en otras encuestas.
Cuando ya se habla solo con quienes sí consumen alcohol, dos de cada cinco ingieren de una a dos bebidas por ocasión.
Por bebida se refiere a una botella de 285 mililitros de cerveza, una copa de 120 mililitros de vino, o una medida de licor de 60 mililitros.
Sin embargo, existe un 6,4% de quienes ingieren licor que toman más de siete porciones por ocasión.
Más allá de las acciones individuales
Para Wong y Gómez, los estilos de vida de las personas no bastan, pues los entornos deben permitirlos.
"A veces es muy fácil darles toda la responsabilidad a las personas, pero también debemos ver cuánto se dificulta la toma de decisiones saludables para muchas. Podemos ver la obesidad como una enfermedad de excesos, pero a veces una persona con sobrepeso tiene deficiencias de nutrientes. También puede ser una de menor oportunidad de platillos saludables", dijo Gómez.
Estos son algunas de las recomendaciones de ambos: