Pese a esperar por jugar en el ascenso la "W" festejó en grande sus 100 años. Dueño de nueve Federales y una generación dorada de fines de los 90, que hizo gigantes los logros de los 50 y 60.
Welcome llegó ayer a los 100 años de vida. Un gigante del básquetbol uruguayo, el de los nueve
Federales, el de un equipazo que marcó época en los 90.
Ese que lejos de los grandes presupuestos de la
Liga Uruguaya de Básquetbol, ha impuesto con esa mística que tienen los Welcomenses, sorpresas varias en el último tiempo. Y si bien hoy la gloriosa institución de Parque Rodó vive una larga espera por jugar en el ascenso, la algarabía de un hincha apasionado como el de la "W" no le impidió copar la calle Emilio Frugoni para darle la bienvenida al centenario.
Alzó su primera copa en 1953, en una época liderada por un poderoso Sporting, vio nacer quizás el apellido más glorioso de una institución gigante:
Moglia.
Óscar padre lideró aquella generación, uno de los anotadores más importantes del básquetbol uruguayo, múltiple campeón con la selección y bronce Olímpico. Ganó cinco Federales con el club, al que lo llevó también a los primeros planos del continente, con dos subcampeonatos.
Y aquel legado que dejó Moglia en esa época súper ganadora lo continuó su hijo, el popular
Osky, que fue parte de uno de los mejores equipos de la historia, dirigidos además por el legendario
Víctor Hugo Berardi, un DT que marcó huella en todos los clubes por los que pasó.
Bajo sus órdenes tuvo un plantel cargado de figuras , al punto que en el primer título, uno de los mejores tiradores del país,
Nicolás Mazzarino, fue parte del equipo de reserva. Y es que tenía que rebuscarse su lugar entre nombres como los de
Luis Pierri,
Marcelo Capalbo,
Diego Losada,
Gonzalo Caneiro,
Gustavo Szczygielski,
Bicho Silveira y
Pedro Xavier. Un equipo que marcó época y que aún mantiene el registro de ser el último tetracampeón del básquetbol uruguayo. Con esa época gloriosa que fue de 1997 al 2000, también se conserva como el último en alzar tres torneos consecutivos.
Ese equipazo fue subcampeón sudamericano en 1998 y bronce en el último
Panamericano de clubes que se jugó, luego de perder las semifinales ante el campeón,
Estudiantes de Olavarría, por un doble.
Welcome no solo es un equipo con títulos. Muchos de los jugadores más gloriosos del básquetbol uruguayo vistieron la roja y blanca.
Vio nacer a
Fefo Ruíz, parte de la última generación Olímpica, un anotador nato que registró un récord 70 puntos, que lo subió a 72 y lo plantó a 84, cuando no existía el tiro de tres puntos. Marcó un legado tan importante que hoy sigue ligado al club de Parque Rodó.
Vio dar sus primeros pasos también al único uruguayo en llegar a la
NBA,
Esteban Batista, y hasta vio cómo el mejor uruguayo de la historia considerado para muchos,
Tato López, también vistió sus colores, tras su vuelta del exterior.