Viernes, 16 de Octubre de 2026

Chile evalúa comprar radares meteorológicos, pero determinar dónde instalarlos es clave

ChileEl Mercurio, Chile 15 de octubre de 2026

En la Región Metropolitana se adquirirán dos, y se evalúa una red nacional de ocho en total. Sin embargo, las cordilleras y valles dificultarían su operación.

La intensa granizada del martes, un tornado en medio de Santiago ese mismo día y el reciente aluvión en Las Condes volvieron a poner sobre la mesa una deuda pendiente del país: contar con una red de radares meteorológicos que permita obtener información oportuna sobre tormentas, tornados y otros fenómenos extremos.
Desde 2019 que se viene hablando al respecto: ese año el presidente Piñera prometió una red de radares meteorológicos tras las trombas marinas que azotaron la Región del Biobío. Pero vino la pandemia y la iniciativa no prosperó.
Ahora las autoridades han vuelto a dar señales de reflotar la idea y, por el momento, adquirir los primeros equipos para la Región Metropolitana. Ayer, el delegado presidencial, Germán Codina, y el gobernador, Claudio Orrego, se refirieron a la compra de dos radares para la región.
"El día de ayer (martes), en el Cogrid regional, le planteé al gobernador la necesidad de que, usando el 2% que habilita el Presidente de la República con el decreto de emergencia producto de la corriente de El Niño, podamos comprar los radares meteorológicos que necesita la Región Metropolitana", dijo Codina.
Por su parte, el gobernador Orrego declaró que habían decidido tomar contacto con la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) para ver si esos radares están disponibles y comprarlos.
En cuanto al 2% mencionado por Codina, Orrego dijo que "estamos disponibles para estudiarlo". Sin embargo, hizo un llamado al Gobierno a invertir en prevenir las emergencias. "El Gobierno no puede andar disminuyendo el presupuesto a Senapred, y por otro lado, diciendo que las emergencias son una prioridad".
Consultado por "El Mercurio", Orrego añade que la coordinación no solo será con la delegación presidencial, sino con el Ministerio del Interior, ya que "ellos están evaluando una compra a nivel nacional de ocho radares para todo Chile (...). Se habla de un costo de US$ 3 millones por cada región. Nosotros compraríamos los que tienen que ver con Santiago, y las otras regiones o el gobierno central (adquirirán) los que tienen que ver con el resto del país".
No obstante, dice Orrego, no han descartado un financiamiento compartido en partes iguales con el gobierno central.
Además, como la compra de estos radares supone un gasto cuantioso, es técnicamente compleja y requiere tiempo para su implementación, "no se descarta evaluar la posibilidad de arrendarlos para los próximos años, mientras se produce la adquisición". Estos radares, agrega, deberían estar a cargo de la DMC.
Pero el financiamiento no es el único problema.
Difícil geografía
A diferencia de otros países, Chile presenta una geografía desafiante para este tipo de instrumentos. La cordillera de los Andes, la de la Costa y los numerosos valles pueden bloquear las señales o generar puntos ciegos, incluso en zonas cercanas a los equipos.
Jorge Arévalo, investigador de la U. de Valparaíso y a cargo de un proyecto que se traerá el primer radar meteorológico móvil al país, advierte que "saber dónde poner los radares es una pregunta muy, muy difícil de responder".
El especialista explica que los radares emiten ondas electromagnéticas que, al encontrarse con obstáculos del terreno, generan interferencias y limitan la observación. Esto dificulta cubrir grandes extensiones con un solo equipo.
Tampoco es una solución ponerlo en lo más alto de un cerro, dice. "Podría evitar obstáculos, pero ahí solo se ve lo que pasa en la parte de arriba de las nubes y no lo que está pasando abajo".
Por lo tanto, dice Arévalo, no basta con calcular la superficie que cubre cada equipo. "Es necesario estudiar qué sectores quedarían ocultos por las montañas y cómo combinar las áreas de cobertura".
Ayaz Alam, geólogo del Departamento de Ingeniería Geoespacial y Ambiental de la Usach, dice que "la DMC explicó que en su estudio original identificó ocho emplazamientos para radares fijos de banda C y contempló dos radares móviles". Y agrega: "Los ocho equipos mencionados pueden constituir una propuesta inicial de red nacional, pero su suficiencia debe evaluarse mediante estudios de cobertura, topografía, resolución espacial y temporal, y características de las precipitaciones de cada región", aclara.
Consultado si dos radares son suficientes para la Región Metropolitana, Alam dice que "podrían proporcionar una cobertura regional importante, pero eso no significa que sean suficientes para vigilar todas las quebradas precordilleranas".
Para él es importante usar distintas tecnologías. "En Santiago sería importante combinar radares Doppler de doble polarización, eventualmente de bandas C y X, complementados con pluviómetros automáticos, estaciones meteorológicas, sensores en quebradas y modelos hidrológicos. Esto porque el radar permite identificar dónde está lloviendo intensamente y cómo evoluciona la tormenta, pero no detecta la inestabilidad de una ladera ni garantiza que se producirá un aluvión", añade.
Además, advierte que para su operación se requiere un equipo multidisciplinario no solo compuesto por climatólogos o meteorólogos. "Necesitamos hidrólogos, geólogos, especialistas en remociones en masa, modeladores y profesionales de gestión del riesgo que puedan transformar esa información en alertas oportunas", aclara.
Raúl Valenzuela, climatólogo de la U. de O'Higgins, señala que la inversión debe considerar los costos de operación y mantenimiento. "Si el radar no tiene mantención adecuada, deja de ser útil", asegura.
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