El fenómeno BTS desató la devoción Army en el Estadio Nacional
Anoche fue la primera de las tres fechas del popular grupo de k-pop en el país. Un espectáculo donde los surcoreanos hablaron con graciosos chilenismos y donde sus bulliciosas fans fueron un show aparte.
Más que un concierto, un espectáculo de BTS funciona como vivir una experiencia, la invitación a entrar a un fenómeno moderno, pero envuelto en ese viejo sentimiento de la devoción colectiva por un artista. Anoche, en Ñuñoa, todo eso estaba incluso amplificado y no solo por el número de cantantes en el escenario.
El grupo de k-pop está compuesto por siete integrantes (RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook), que como en una película coral, se reparten el protagonismo, y los gritos de las fans, entre adolescentes, adultas jóvenes y hasta señoras de la tercera edad, luciendo orgullosas melenas moradas. Y todas son bulliciosas, dentro de esa disciplina Army , como se denominan sus seguidoras.
Ayer también arrancó al fin un espectáculo con una polémica previa, que anotó una bitácora de conflictos en los meses anteriores por el uso del Estadio Nacional, marchas hasta La Moneda misma como protesta, y esquirlas que golpearon a una cuestionada hoy exministra del Deporte Natalia Duco, que debilitada, terminaría saliendo luego por otra polémica. Las Army todavía no la olvidan y antes del inicio del show , en masa recordaron su nombre, con groseros cánticos, y luego otro grito que en la electricidad del momento, era fácil interpretar catártico: "!Sí se pudo¡", acompañados de varios "ceacheí".
Haber superado todo eso soltaba un cierto aire de revancha en el ambiente, que en la mirada panorámica era otro espectáculo al atardecer, cuando ya a las 20:15 comenzó el show y los Army bomb , esas especies de antorchas luminosas que portan las fans, cobraron sentido, como un enorme enjambre de luciérnagas. Se multiplicaban por miles, o decenas de miles, entre las 70 mil personas que llegaron ayer desde muy temprano al coliseo ñuñoíno. Casi todas los portaban, comprados a $83 mil en la tienda pop up , o a $69 mil en las tiendas al interior del estadio. "En el mall (donde estaba la tienda) se paga más por la experiencia", dijo una vendedora en Ñuñoa. Ser fan de BTS cuesta dinero.
El show tiene un montaje clavado al centro del campo, planteado en 360 grados. Un cubo coronado con pantallas gigantes, un escenario con plataformas mecánicas y móviles que aparecen en varias formas geométricas y cuatro pasarelas diagonales que cruzan la cancha, que visto desde arriba, representan la bandera de Corea del Sur, su país.
A ratos, el espectáculo parece el segmento de la ceremonia inaugural de cualquier gran evento deportivo. En la partida incluso un tipo atraviesa el campo portando una antorcha de humo rojo y una sobrepoblación de 50 bailarines entra luego en escena, seguido de incesante pirotecnia y llamaradas de fuego. El olor a pólvora y combustible queda suspendido en el aire. Por momentos cuesta encontrar a los cantantes en el escenario, y en eso ayudan las pantallas que los individualizan, seguidos de gritos siempre agudísimos.
Pasan canciones como "Hooligan" y una "Aliens", ad hoc , con iluminación verde. Todo también es un karaoke. Palabra por palabra, con las Army escuchándose, en un volumen, a la par del grupo. No venían hace nueve años a Chile, y eso la banda lo recuerda en el escenario en un español que no es perfecto, pero que se entiende. "Ustedes llenaron este estadio gigante, ¿están listos para volvernos locos?", dijo V, luego de "Run BTS".
El grupo volvió este año tras una pausa para cumplir con el servicio militar en su país y lo hicieron con un nuevo disco, "Arirang", de donde viene la mayoría de las canciones en el inicio. Hay toques de hip hop y electrónica, pero todo dentro del pop. Más temas como "They don't know 'bout us", "Like animals", y fuera de "Arirang", "Fake love", "Not today" o "Mic drop", que pasan en un ambiente que fue eléctrico en un espectáculo donde lo visual y técnico resulta más estimulante que lo musical.
"Fire", "Body to body" y "Idol", llega antes del bis, en otro momento que se convierte en algo como el desfile de una delegación deportiva, con el septeto y sus bailarines portando banderas del grupo, dando una vuelta olímpica alrededor del campo, en 360 grados, como su show , aclamados y envueltos en papel picado.
En la vuelta llegan sus canciones más transversales, que suenan también muy hermanas, "Butter" y "Dynamite", y ya casi en la despedida, se extienden aún más conversando con el público, soltando un chilenismo, "disfrutemos juntos, ¿les tinca?", dijeron antes de presentar uno de los dos temas sorpresa de la noche y luego le cantaron el "Happy birthday" a Jimin, quien estuvo de cumpleaños.
Después de eso V fue más allá diciendo en español que comió una empanada "que estaba la raja", que "las Army de Chile tienen una energía bacán" y recordó un viral muy popular, diciendo que "Chile es el mejor país de Chile", desatando risas.
Aún quedan dos funciones del grupo, mañana y el sábado. Mismo escenario, y 70 mil nuevas voces en cada fecha.
Visitando restaurantes
Mientras algunas armys se congregaban desde temprano en el coliseo ñuñoíno, uno de los integrantes de la boyband , Jungkook (29), compartió en sus redes sociales imágenes de su paso por la capital. Entre ellas, fotos de su visita a la Confitería Torres, de calle Isidora Goyenechea, sucursal inaugurada en 2009.
Desde el establecimiento confirmaron su presencia. "Ellos llegaron y dijeron que habían investigado por su cuenta. Hablaron con mi hija Antonia, yo no hablo inglés. Son gente simpática y comieron harto. Los locos, les encantaron, también chupe de jaiba, carne, congrio, hartos platos como al centro, es decir, todos probaron de todo, eran cuatro", cuenta Claudio Soto, dueño del local.
Agrega que solo pidieron privacidad: "No se les molestó, ni se les pidieron fotos", señala.
Igualmente, los miembros de BTS visitaron el restaurante OHBOK Korean BBQ, en Vitacura, local que se especializa en parrilladas coreanas. De ese lugar, Jungkook compartió fotos de las botellas de destilado y de la decoración del lugar.