"Prohibido el dorado" o "solo colores del atardecer": los nuevos códigos de vestimenta para ir a un matrimonio
La influencia de las redes sociales y la búsqueda de fotografías estéticamente armónicas estarían tras estas nuevas exigencias. Mientras los novios buscan personalizar sus celebraciones, algunos invitados reconocen que les cuesta encontrar qué ponerse.
Cuando Isidora Torrealba (32) se casó en 2023, les pidió a sus invitados que fueran vestidos con colores del atardecer. Rojos, naranjos, rosados y otros tonos cálidos eran parte de la propuesta, que también se reflejó en la decoración del matrimonio. "Vi muchas cosas en Pinterest y redes sociales, y me fui armando una idea. Fui recogiendo de todos lados (...). Queríamos que fuera artesanal, darle un toque cálido, como somos nosotros", recuerda. En la invitación escribió: "Interpreten libremente los colores del atardecer" e incluyó fotografías de puestas de sol para orientar a sus cercanos. De todas formas, algunos tuvieron dudas. "Ahí yo les decía: 'Piensen en algún color que ustedes vean ahí en el cielo en la tarde'".
"No quería que usaran los típicos vestidos oscuros de matrimonio de tarde (...). Hasta los hombres se pusieron las pilas. Un amigo vino con traje naranjo", relata. Su abuela llegó con una chaqueta amarilla.
La variedad de tonos ayudó a que la fotógrafa Valentina Cisterna (@valentina.fotografias) lograra una "estética armónica". Para Torrealba, ese registro era especialmente importante. "Es mucha preparación la que uno pone en los matrimonios, así que las fotos tienen que quedar bien, porque es lo que queda después de ese día".
Su matrimonio es un ejemplo de una práctica que va más allá de los tradicionales códigos de vestimenta formal, semiformal y casual. Según Lucas Manillier, quien lleva en el rubro de la planificación de matrimonios más de veinte años e impulsó Expo Matrimonio, la tendencia de los dress codes se popularizó hace aproximadamente cinco años.
Pero el tema ha ido tomando fuerza. Según Pinterest, en 2023 las búsquedas de "inspiración de atuendos para invitados a matrimonios" aumentaron un 3.800% respecto del año anterior, mientras que los tableros titulados "vestido de invitada a matrimonio" se duplicaron.
Cisterna recuerda celebraciones en las que los invitados se han vestido completamente de un color (como blanco o negro) y asegura que es muy común que se reserven colores para las damas de honor. "Por ejemplo, ponen en la invitación no usar verde, para que ellas se distingan". Esto rara vez ocurría antes, dice.
También observa que las parejas llegan con referencias visuales cada vez más definidas. Muchas le envían imágenes de Instagram o Pinterest para mostrarle cómo imaginan su matrimonio.
Mayor alcance
La académica y socióloga de la U. Mayor Natalia Miranda explica que la preocupación por la apariencia de los matrimonios no es nueva. "Lo que está cambiando es el alcance que puede tener esa estética debido a la presión que ejercen las redes sociales". La especialista agrega que a través de las pantallas se ha ampliado la circulación de esas referencias estéticas y que así, "una tendencia que surge en otro país puede convertirse rápidamente en inspiración para una pareja chilena".
Josefa Guerra, de la productora de matrimonios Soledad Provens, concuerda. "Las parejas buscan propuestas cada vez más específicas, inspiradas en los matrimonios de famosos que circulan por redes sociales (...). Siempre me llegan tableros de Pinterest o imágenes referenciales hechas por la IA", cuenta. Esta temporada, dice, predomina el maximalismo: "Harto estampado, color, vestidos largos y vibrantes".
Paloma Fuenzalida (23) cuenta que ha estado conversando constantemente con las hermanas del novio a cuyo matrimonio asistirá el próximo mes y cuya temática es "colores". "Pedí un vestido bien morado y les mostré los tonos, porque me imaginaba que la novia no quería que fuera muy oscuro, pero tampoco podía ser muy claro, para que no se confunda con el de ella", indica.
Para Fuenzalida, corresponde buscar la vestimenta adecuada. "Si me están invitando al día más importante de sus vidas para compartir con ellos, lo mínimo que puedo hacer es ir como quieren".
Sin embargo, confiesa que, por lo general, le causa ansiedad desentonar y varias veces le ha costado encontrar ropa. "Para un matrimonio hippie chic bohemio, por ejemplo, no sabía qué usar y terminé pidiéndole ropa a mi mamá (...). Era una tenida que nunca hubiera usado, así que fue divertido probar".
Además de sugerencias, Javiera Castillo (50) también recibió prohibiciones en uno de los matrimonios a los que fue invitada este año. "Me llegó una invitación con una serie de colores que se podían y no usar (...) El dorado y rojo, por ejemplo, no". Y agrega: "Si le llega esa invitación a una persona mayor como mi mamá, yo creo que la complicaría".
A veces, los códigos de vestimenta son "muy exigentes", cree.
Tatiana Cáceres (44) llevaba casi diez años sin recibir invitaciones a matrimonios, por lo que le llamó la atención que todas las invitaciones que le llegaron este año tuvieran un dress code . Por ejemplo, para el de un amigo cercano, les pidieron a todos que fueran de blanco. Para el de un compañero de trabajo, que fueran "muy elegantes".
"A los hombres les sugirieron ir con ciertos colores de corbata", agrega sobre este último.
Si bien para ella ha sido divertido buscar qué ponerse, entiende que para algunos puede no serlo.
"Significa tener que comprarse algo específico y sabemos que cosas como los vestidos de matrimonio y los trajes son caros".