La Nación, Costa Rica
17 de octubre de 2026
Yuval Noah Harari cuestiona quién debe decidir sobre la convivencia con IA y pide reconstruir la confianza humana.
Escuché recientemente una entrevista a Yuval Noah Harari, historiador y pensador contemporáneo, en la que reflexiona sobre el futuro de la humanidad frente al desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Por primera vez en la Historia, empezamos a compartir nuestra capacidad de decisión con agentes no orgánicos.
Reconociendo las extraordinarias posibilidades de esta tecnología, Harari nos enseña la importancia de formular las preguntas correctas para lidiar con esta extraordinaria disrupción. Entre otras, plantea una que considero fundamental: ¿quién debe tener el poder de tomar las decisiones sobre cómo convivir en sociedad?
Harari propone que, en las discusiones sobre la regulación de la IA, una de las preguntas esenciales es si se le debe dotar de personalidad jurídica a los sistemas de IA. Los bots ya tienen cuentas en redes sociales, ¿se les debe garantizar la libertad de expresión? ¿Llegarán a dominar la conversación social por completo? En efecto, parece que la confianza en los demás y en las instituciones se ha trasladado hacia los algoritmos.
El orden jurídico de nuestro sistema económico dotó a las sociedades mercantiles de derechos y obligaciones; pero Harari sugiere que la diferencia con los agentes de IA es que, detrás de las decisiones de las compañías existen seres humanos. ¿Cuál sería el impacto en las campañas políticas, por ejemplo, si se les reconoce personalidad jurídica a estos sistemas? ¿Podrán financiar campañas electorales? ¿No se les estaría cediendo demasiado poder a los entes no orgánicos?
El propio Harari reconoce que está escribiendo la que probablemente será su última obra, pues muy pronto la IA va a tener la capacidad de producir un libro de igual calibre en un tiempo menor. Aun así, termina con un nota optimista, explicando que la Historia demuestra que la mayoría de las personas son capaces de actuar de manera confiable y que la humanidad ha construido extraordinarias redes de cooperación. Nuestra capacidad para colaborar con desconocidos ha sido fundamental para nuestra evolución y el desarrollo de instituciones, mercados y sociedades.
Nos invita entonces a preservar nuestra condición biológica y nuestra conexión con el mundo físico para recuperar la confianza entre nosotros y ofrece una clave para reconstruir esa confianza trasladada: interpretar las palabras y acciones de los demás de buena fe, sin renunciar al pensamiento crítico ni caer en la ingenuidad; reconocer que quien piensa diferente no necesariamente actúa con malas intenciones es un primer paso para fortalecer nuestras relaciones.
La tecnología todavía no ha sustituido nuestra responsabilidad de decidir cómo queremos convivir, por lo que pareciera que el desafío de nuestros tiempos es reconstruir la confianza entre los seres humanos.
---
Dyalá Jiménez es abogada y se especializa en resolución de disputas internacionales. Es miembro de las más prestigiosas instituciones de arbitraje del mundo, como el Ciadi del Banco Mundial, el Consejo Internacional de Arbitraje Comercial y el Consejo Internacional de Arbitraje para el Deporte. Es exministra de Comercio Exterior y conforma la Junta Directiva de Cinde.