Niños sin clases y padres trabajando: ideas para organizar una inesperada jornada en casa
Expertas dan recomendaciones para compatibilizar el cuidado de los menores con el trabajo, mantener rutinas y realizar actividades sencillas sin depender del celular.
La suspensión de clases por el sistema frontal que afecta a una buena parte del país obligará a muchas familias a reorganizarse. Mientras los niños se quedan en casa, muchos padres deberán seguir trabajando -aunque sea telemáticamente- y algunos tendrán que recurrir a tíos, abuelos u otros para cuidarlos.
El desafío, especialmente cuando se trata de niños en edad preescolar o que cursan los primeros años de enseñanza básica, es mantenerlos entretenidos con distintas actividades y equilibrar los ratos de esparcimiento con aquellos en que los adultos deberán atender sus propias obligaciones.
"Hay que ser realistas. Trabajar y cuidar a los niños al mismo tiempo es difícil, especialmente cuando se suspenden las clases y se toma a las familias por sorpresa", reconoce Anne Traub, presidenta ejecutiva de Fundación Familias Primero.
Francisca Romo, académica de Pedagogía en Educación Parvularia de la U. Diego Portales, explica que esta jornada puede vivirse de maneras muy distintas. "Para algunos puede ser motivo de alegría, para otros puede generar frustración, inquietud, preocupación, porque las lluvias pueden haber provocado dificultades en su entorno y un quiebre en la rutina".
En ese contexto, plantea, la actitud de los adultos y el clima emocional del hogar son importantes. "Hay que escuchar cómo se sienten y tratar de mantener una rutina; los niños pequeños funcionan mejor con cierta estructura".
Las especialistas consultadas coinciden en que una buena planificación, el uso de materiales cotidianos y mantener expectativas realistas pueden marcar la diferencia en esta jornada. Estos son algunos de sus consejos:
Explicarles lo que sucede
Para Romo es esencial escuchar cómo se sienten, explicarles con palabras adecuadas para su edad qué ocurre con el temporal y acoger sus inquietudes. Si hay miedo por la lluvia o dificultades en el hogar, la prioridad es que se sientan seguros y acompañados.
Un plan para el día
María Fernanda Montoya, académica de la Escuela de Educación de la U. de los Andes, propone elaborar con los niños una secuencia sencilla: momentos para jugar juntos, comer, descansar y realizar actividades mientras los adultos trabajan. No hace falta un horario rígido, "pero sí explicarles que en algunos momentos los papás estarán ocupados y que ellos tienen que estar más callados dibujando o leyendo, por ejemplo".
Traub también cree que las rutinas "dan seguridad" y ayudan a los niños a prever lo que viene. "Se pueden flexibilizar las horas de levantarse, explicando que es porque ya no tienen que ir hasta el colegio", explica. "Sin embargo, es bueno seguir respetando las horas de las comidas y el descanso".
Una caja de actividades
Una medida sencilla es reunir lápices, papeles de colores, cuentos y juegos de mesa en un lugar accesible. Montoya recomienda preparar el ambiente "para que los niños no tengan que preguntar constantemente dónde están los materiales". También propone aprovechar la cercanía de Halloween para, por ejemplo, dibujar disfraces, fabricar máscaras o preparar decoraciones.
Jugar sin comprar nada
Romo sugiere recurrir a juegos simbólicos o de roles, como jugar a estar en una tienda imaginaria o representar escenas cotidianas. Construir con bloques, inventar historias, dibujar u observar la lluvia por la ventana son otras posibilidades. También recomienda ofrecer alternativas y permitir que los niños elijan qué hacer. No se trata de mantenerlos entretenidos cada minuto: el descanso y el juego libre también tienen un lugar.
Traub dice que una buena alternativa son los puzles, ya que pueden permanecer un tiempo importante concentrados en su armado.
Hacerlos parte de la casa
Traub propone, por ejemplo, preparar cocadas moliendo galletas y mezclándolas con manjar. También sugiere que los niños ayuden a preparar la ensalada para el almuerzo. O, incluso, que colaboren poniendo la pala al barrer.
Romo coincide en que participar en tareas habituales puede ser valioso y propone, por ejemplo, ayudar a ordenar objetos.
Repasar, pero sin convertir la casa en colegio
Soledad Ortúzar, directora ejecutiva del Centro de Innovación en Liderazgo Educativo de la U. del Desarrollo, aconseja revisar si la escuela envió orientaciones, guías o actividades.
En el caso de los más pequeños, los adultos pueden ayudar a comprenderlas; los mayores pueden avanzar con más autonomía. Sugiere comenzar preguntando: "¿Qué estás aprendiendo? ¿Qué te pidieron reforzar? ¿Cómo te puedo ayudar?". Pero advierte: "Estas actividades son optativas y deben ajustarse a las posibilidades de cada familia".
Flexibilidad con la TV
Las entrevistadas reconocen que, si los padres deben trabajar, una película puede ser un recurso para entretener a los niños. Traub aconseja, en esas circunstancias, preferir una película a entregar un celular y dejar juguetes, además de dejar materiales de dibujo disponibles para que ellos mismos alternen las actividades.
Montoya también propone videos con bailes para imitar. Romo pide que sean momentos acotados y que las pantallas no desplacen otras experiencias.