Gas a US$30 y el déficit hasta 2030, duros retos para el país
La decisión de Ecopetrol de declarar desiertos sus procesos para contratar gas natural licuado (GNL) por cinco años reabre la discusión sobre cómo garantizar el abastecimiento de Colombia durante el próximo fenómeno de El Niño, en un mercado donde los precios internacionales pueden alcanzar los US$30 por millón de unidades térmicas británicas (BTU)
La decisión de Ecopetrol de declarar desiertos sus procesos para contratar gas natural licuado (GNL) por cinco años reabre la discusión sobre cómo garantizar el abastecimiento de Colombia durante el próximo fenómeno de El Niño, en un mercado donde los precios internacionales pueden alcanzar los US$30 por millón de unidades térmicas británicas (BTU). La petrolera argumentó que las ofertas recibidas no cumplían las condiciones comerciales necesarias para garantizar la rentabilidad de las operaciones y evitar sobrecostos para los usuarios. Sin embargo, el país necesita asegurar el combustible para las plantas térmicas y la industria, mientras avanza en proyectos que permitan aumentar la producción nacional. El fenómeno de El Niño, declarado por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) el 8 de octubre, podría reducir la generación hidroeléctrica y aumentar el consumo de gas para producir electricidad. En ese escenario, la disponibilidad de combustible importado y la capacidad de las térmicas para utilizarlo serán determinantes. Para Julio César Vera, experto del sector energético, Colombia podría contar con suficiente gas para atender las necesidades de generación si ingresan 58 millones de pies cúbicos diarios adicionales por la planta de regasificación de la Sociedad Portuaria El Cayao (SPEC), en Cartagena, antes de finalizar 2026, y se destinan principalmente a las centrales térmicas. No obstante, advierte que el escenario depende de la entrada efectiva de esos volúmenes y del comportamiento de la demanda. Además, disponer de combustible no garantiza que las plantas tengan los recursos para comprarlo y operar continuamente. Vera señala que, incluso con los nuevos volúmenes de importación, podrían presentarse limitaciones si aumenta la demanda o no se materializan otras fuentes de suministro durante los momentos más críticos del fenómeno climático, especialmente entre febrero y abril de 2027. El costo es otro factor. Según el experto, el gas importado se cotiza actualmente cerca de los US$25 por millón de BTU y podría alcanzar entre US$25 y US$30, en medio de las tensiones internacionales por el conflicto en Oriente Medio y la guerra entre Rusia y Ucrania. Estos precios encarecen el combustible requerido por las térmicas y pueden aumentar los costos de generación eléctrica. A ello se suma la necesidad de que las empresas cuenten con recursos para comprar gas y otros combustibles, como carbón y líquidos, y reciban una remuneración que haga viable su operación. "Hoy no se trata solamente de que los energéticos estén disponibles, sino de que las plantas puedan utilizarlos y comprarlos eficientemente, de manera que generen la energía firme que se espera de ellas", explica Vera. Las consecuencias serían diferentes según el tipo de consumidor. Para el segmento residencial, cuya demanda ronda los 250 millones de pies cúbicos diarios, el experto no anticipa problemas de abastecimiento durante los momentos más críticos de El Niño, debido a que se trata de una demanda esencial y prioritaria. La industria, en cambio, podría enfrentar mayores dificultades. Si no entran en operación los dos proyectos de regasificación contemplados para ampliar la oferta importada, Vera estima que el faltante que afectaría a la demanda total de gas, especialmente a la industrial, podría ubicarse entre 30 y 100 millones de pies cúbicos diarios en 2027. Ante ese panorama, algunas empresas tendrían que evaluar alternativas como el gas licuado de petróleo (GLP), los combustibles líquidos para quemadores industriales e incluso el carbón, dependiendo de sus procesos productivos y de la disponibilidad de cada energético. La compañía explicó que evaluó ofertas de suministro de GNL con compromisos a cinco años, pero concluyó que las condiciones recibidas no eran compatibles con sus objetivos de rentabilidad, competitividad y manejo del riesgo.