Jueves, 22 de Octubre de 2026

Los veterinarios están pesquisando más casos de alergias entre perros y gatos

ChileEl Mercurio, Chile 22 de octubre de 2026

Expertos observan un aumento sostenido de los cuadros de origen alimentario y ambiental. Cambios en el clima y en la forma de vida de las mascotas podrían estar detrás, explican. Consultar es clave.

Un perro que se rasca durante toda la noche o presenta irritación en los oídos de manera recurrente podría estar mostrando señales de algo que los veterinarios aseguran estar encontrando con mayor frecuencia en sus consultas: las alergias.
"Es algo que se está viendo más. En el caso de los perros, lo más común es verlo en animales de raza, como los bulldog francés o los shih tzu, aunque también hay pacientes mestizos que tienen alergias", afirma Alberto Goldsack, director de la Clínica Veterinaria de la Universidad Bernardo O'Higgins (UBO).
En la misma línea, Belén Rivera, veterinaria y directora médica del centro Oftaderm, señala que "en los últimos cinco años hay una mayor cantidad de perros con alergias ambientales y alimentarias. Se ve mucho más que antes".
Katherine Márquez, vocera del Colegio Médico Veterinario (Colmevet) y especialista en nutrición, confirma que en la práctica clínica "se observa un aumento sostenido" de los casos en perros y gatos, aunque aclara que en Chile no existen estudios actuales sobre el tema.
La evidencia internacional, dicen los expertos, también es limitada, aunque algunos trabajos estiman que las alergias alimentarias afectan hasta al 2% de los perros y la dermatitis atópica, hasta el 15% de ellos.
Proteínas y pasto
Entre las alergias alimentarias, determinadas proteínas pueden desencadenar una respuesta del sistema inmune, señala Márquez. La especialista explica que estudios internacionales identifican entre los alérgenos frecuentes en perros la carne de vacuno, los lácteos y el pollo; en gatos aparecen principalmente el vacuno, el pescado y el pollo.
También existen alergias ambientales, asociadas a elementos como ácaros del polvo, pastos, pólenes, hongos o la picadura de pulgas.
"Las manifestaciones son muy distintas entre perros y gatos", advierte Rivera. En caninos, explica, pueden presentarse con lamido constante y enrojecimiento de las patas, otitis recurrentes e irritación en axilas e ingles.
En gatos, en cambio, los signos cutáneos son menos específicos y pueden confundirse con los de otras enfermedades, por lo que suelen requerir exámenes más exhaustivos, comenta la veterinaria.
Independiente del tipo de alergia, precisan los entrevistados, estas pueden manifestarse tanto con síntomas cutáneos como digestivos.
Sobre por qué se están observando más cuadros alérgicos, los especialistas apuntan a una combinación de factores.
Rivera y Goldsack plantean que el cambio climático, al incidir en variables como la humedad y los ciclos de floración, podría estar influyendo en las alergias ambientales.
"Nosotros hacemos pruebas para identificar alérgenos ambientales desde 2011, e históricamente los ácaros del polvo y los pastos aparecen entre los más frecuentes, pero en los últimos cinco años han aumentado mucho otros alérgenos asociados a la primavera, como la Alternaria ", un género de hongos, dice Rivera.
Márquez agrega la hipótesis de que "actualmente muchas mascotas viven dentro de las casas, en ambientes que son súper estériles", lo que podría influir en el desarrollo de la tolerancia del sistema inmune.
En una línea similar, Alicia Valdés, académica de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile, señala: "Ha habido un cambio en la tenencia, y hoy los tutores tienen una relación más cercana con su mascota y consultan más por síntomas que observan".
A todo lo anterior se suma una mayor capacidad diagnóstica, con veterinarios más preparados, señalan los especialistas.
Los entrevistados explican que, una vez realizado el diagnóstico -que según el tipo de alergia que se sospeche puede involucrar dietas de exclusión o pruebas intradérmicas-, el tratamiento puede incluir cambios en la alimentación, medicamentos y medidas para reducir la exposición a los alérgenos. Entre estas últimas se encuentran los baños con productos específicos, que pueden ayudar a retirar alérgenos acumulados en la piel y el pelaje, indican.
En el caso de las alergias alimentarias, Valdés es enfática en que la respuesta al tratamiento es individual y que no se deben evitar alimentos antes de tener un diagnóstico claro.
"Hay una especie de demonización de la carne de pollo", señala. Y agrega que "no es que sea una proteína mala", sino que "esto es una condición individual" de cada mascota que "debe ser evaluada".
Test sin evidencia
Márquez coincide y señala que "si no se hace una confirmación diagnóstica por parte de un especialista, aún no se tiene el diagnóstico".
La vocera de Colmevet advierte que pruebas de sangre, saliva o pelo promocionadas para detectar alergias alimentarias "no cuentan con evidencia científica suficiente como protocolo diagnóstico".
Picazón constante, lamido frecuente de las patas, piel enrojecida, pérdida localizada de pelo y otitis recurrentes son algunas señales para consultar. También pueden aparecer diarreas persistentes o intermitentes, gases, deposiciones con mucosidad o vómitos.
Rivera cuenta que algunos tutores llegan frustrados después de convivir durante largo tiempo con estos cuadros, pero enfatiza que actualmente existen distintas alternativas para manejarlos.
"Hoy incluso existen camas y sábanas para perros que no guardan ácaros", señala la veterinaria.
El mensaje, dice, "es que las alergias se pueden controlar. La consulta es muy importante".
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