Los nuevos sans-culottes en Francia
Por Iván Alonso
Las protestas que sacudieron Francia el pasado fin de semana comenzaron como manifestaciones pacíficas y luego se tornaron violentas, como suele suceder con todas las que apoya o aplaude la extrema izquierda (por pura casualidad, si hemos de creerles a sus líderes)
Por Iván Alonso
Las protestas que sacudieron Francia el pasado fin de semana comenzaron como manifestaciones pacíficas y luego se tornaron violentas, como suele suceder con todas las que apoya o aplaude la extrema izquierda (por pura casualidad, si hemos de creerles a sus líderes). En las redes sociales se habla del ?sufrimiento indescriptible? de una ?generación sin futuro?. La vestimenta de los que rompían a patadas los vidrios de Galerías Lafayette y otros comercios no hace pensar que estén sufriendo mucho en el presente; no tanto, por lo menos, como los míticos revolucionarios de 1789. ¿Cuánto hay de cierto en esa hipérbole tuitera? Si retrocedemos una generación, Francia tenía en el año 2000 un producto bruto interno (PBI) por habitante de US$33.255 (convertido a dólares con el poder adquisitivo del 2015). El año pasado llegó a US$39.919. Difícil de imaginar tanto sufrimiento cuando los jóvenes de hoy viven en un país 20% más rico que el de sus padres.Claro que los promedios pueden ocultar cambios en la distribución del ingreso. Pero no parece ser el caso. Según el Banco Mundial, en el año 2000 había 60.000 personas viviendo debajo de la línea de pobreza en Francia; en el 2023, la medición más reciente, sólo había 50.000.¿Estaremos quizás frente a una juventud desempleada? Tampoco. Casi el 13% de los jóvenes entre 15 y 24 años no estudiaba ni trabajaba en el 2000; en el 2024 sólo el 11% estaba en esa condición. Statista, otra base de datos abierta, muestra que la tasa de desempleo en ese rango de edad ?que en toda época y lugar es mayor que para el conjunto de la población? se mantuvo prácticamente sin cambios, alrededor del 19%, de lo que podemos colegir que la proporción de jóvenes que estudia, pero no trabaja ha subido del 6% al 8% en el lapso de una generación.Como han sido los reclamos estudiantiles por más presupuesto el origen de las protestas, veamos cuánto gasta Francia en la educación de esta generación y cuánto gastaba en la generación pasada. Como porcentaje del PBI, el gasto público en educación bajó ligeramente, del 5,7% en 1998 al 5,4% en el 2016, el último año para el que tenemos esa información; pero en términos de dólares constantes por estudiante subió en todos los niveles, particularmente en el terciario o superior (17%).Ni los motivos declarados de las protestas ni los comentarios en las redes cuadran con lo que nos muestran las estadísticas sobre las condiciones de vida de esta generación. Si no hay detrás una motivación política, entonces, hay que buscar otra explicación.