Una saludable designación
En un escenario político marcado con frecuencia por la incertidumbre y el cortoplacismo, preservar las islas de excelencia técnica del Estado resulta un imperativo nacional
En un escenario político marcado con frecuencia por la incertidumbre y el cortoplacismo, preservar las islas de excelencia técnica del Estado resulta un imperativo nacional. Por ello, merece saludarse la reciente decisión del pleno del Senado de elegir a José Ricardo Stok, Juan José Marthans y Oswaldo Molina como nuevos directores del Banco Central de Reserva (BCR) para el período 2026-2031. Se trata de un paso acertado que fortalece a una institución clave para el cuidado de nuestros equilibrios macroeconómicos y la defensa del poder adquisitivo de los hogares peruanos, sobre todo de aquellos más vulnerables frente al flagelo de la inflación.Los tres especialistas designados por la Cámara Alta cuentan con trayectorias reconocidas en los ámbitos académico, financiero y empresarial. A su probada solvencia profesional se suma, en los casos de Juan José Marthans y Oswaldo Molina, su condición de columnistas de este Diario, desde cuyas páginas aportan con rigor al debate público sobre el desarrollo, la competitividad y el manejo responsable de la economía. Que el Senado haya optado por perfiles de este nivel, tras el proceso de evaluación en la Comisión de Procedimientos Especiales, envía una necesaria señal de madurez política y certidumbre a los agentes económicos.Con esta votación, el ente emisor completa finalmente su máximo órgano de conducción institucional. Los flamantes miembros se integrarán a un cuerpo colegiado que ya cuenta con Inés Marylin Choy Chong, Luis Miguel Palomino Bonilla y Gustavo Adolfo Yamada Fukusaki, nombrados previamente por el Ejecutivo y poseedores de credenciales igualmente intachables. Todos ellos acompañarán la gestión liderada por Julio Velarde, quien lleva ya 20 años a cargo de la entidad con récords históricos de buen manejo inflacionario y diversos premios internacionales que lo distinguen como banquero central.La autonomía constitucional del BCR solo rinde verdaderos frutos cuando está respaldada por la idoneidad profesional e independencia de criterio de quienes toman sus decisiones. Al conformarse un directorio de alto calibre técnico, el Perú asegura la continuidad de una política monetaria prudente, predecible y ajena a las tentaciones populistas. Toca ahora defender esa fortaleza institucional como uno de los activos más valiosos para sostener la confianza, atraer inversiones y apuntalar el crecimiento económico que el país tanto requiere.