FMI y BM: asamblea en un mundo incierto
Rafael Herz
Las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, celebradas en Bangkok, Tailandia, dejaron un mensaje fundamental que refleja optimismo cauteloso en el marco de la incertidumbre
Rafael Herz
Las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, celebradas en Bangkok, Tailandia, dejaron un mensaje fundamental que refleja optimismo cauteloso en el marco de la incertidumbre. La economía mundial conserva capacidad de crecimiento, pero enfrenta riesgos que exigen mayor cooperación internacional, disciplina económica y políticas de desarrollo capaces de beneficiar a una proporción más amplia de la población. Uno de los principales temas fue la evolución de la economía global en un contexto de tensiones geopolíticas, incertidumbre financiera, endeudamiento y transformaciones tecnológicas. El FMI proyectó un crecimiento mundial del 3,1 % para 2026, impulsado parcialmente por las inversiones en inteligencia artificial (IA). Sin embargo, advirtió que esta expansión sigue expuesta a un entorno de altas tasas de interés, perturbaciones en el mercado energético, conflictos internacionales, y una eventual corrección de las expectativas en torno a las nuevas tecnologías. La IA ocupó un lugar destacado en los debates. Su potencial para elevar la productividad, mejorar los servicios y transformar la actividad empresarial representa una oportunidad extraordinaria. No obstante, sus beneficios no están garantizados ni se distribuirán automáticamente. Los países con infraestructura tecnológica o insumos, y capital humano, parten con ventajas. Por ello, la cooperación internacional debe facilitar el acceso a estas herramientas y promover su utilización responsable. Más aún, se resaltó que la IA puede apoyar en cerrar brechas en su aplicación. Otro asunto central fue la creación de empleo. El Banco Mundial advirtió que, durante los próximos 10 años, alrededor de 1.200 millones de jóvenes alcanzarán la edad laboral, mientras que las proyecciones apuntan a la creación de apenas 400 millones de puestos de trabajo. El financiamiento del desarrollo ocupó un espacio. Ante las limitaciones de los presupuestos públicos y el elevado costo del endeudamiento, el BM defendió una mayor movilización de capital privado para ampliar las inversiones productivas. La deuda de los países, tanto desarrollados como en vía de desarrollo, constituye otro motivo de preocupación. El aumento de los costos financieros reduce el margen de los gobiernos para atender necesidades sociales e impulsar el crecimiento. En consecuencia, resulta necesario combinar una gestión fiscal responsable con mecanismos de financiamiento que permitan sostener la inversión pública y evitar que el servicio de la deuda desplace prioridades fundamentales. Los hechos actuales en Francia demuestran los retos. El reto es reducir las desigualdades y ampliar las oportunidades y transformar los compromisos y las propuestas en resultados concretos. Para los países en desarrollo, la prioridad es clara, convertir la cooperación internacional y la innovación en empleo digno, productividad y bienestar sostenible. La responsabilidad fiscal y el buen uso de la IA serán fundamentales.
Analista Internacional.