Lunes, 26 de Octubre de 2026

Recrear especies extintas o visualizar procesos microscópicos: los dibujantes que acercan la ciencia a todos

ChileEl Mercurio, Chile 26 de octubre de 2026

Muchos pasaron del laboratorio al arte, buscando una forma de dar a conocer los avances de áreas tan variadas como arqueología, botánica, matemáticas y biología celular. Acá explican qué los motivó a ponerse a dibujar y por qué su trabajo ayuda al conocimiento.

Hay especies extintas de las que no existen fotografías. Para visualizarlas, los científicos han recurrido a otra alternativa: reconstruirlas mediante ilustraciones.
Ese ha sido uno de los trabajos de Mauricio Álvarez, diseñador e ilustrador científico especializado en áreas como paleontología y conservación de la naturaleza. "Me piden que haga una reconstrucción de la especie para que científicos en todo el mundo puedan buscar sus restos", cuenta.
Su trabajo también permite reconocer especies tan difíciles de observar que prácticamente no tienen registros visuales. Eso sí, las imágenes no surgen de su imaginación. "Ningún trabajo mío es solo, siempre son cocreaciones", dice Álvarez. "Cada reconstrucción se realiza junto a especialistas y se va corrigiendo según la evidencia disponible", agrega.
En 2021 su ilustración sobre el descubrimiento de Stegouros elengassen , un pequeño dinosaurio que vivió a fines del Cretácico en la actual Región de Magallanes, fue portada de la revista Nature.
Él resume así su trabajo: "Es la capacidad mágica de atraerte que tiene el arte y la responsabilidad de la ciencia".
Sin embargo, también hay otras formas de hacer ilustración científica. Por ejemplo , Constanza Rojas-Molina, matemática y académica de CY Cergy Paris Université, utiliza flechas y diagramas para ordenar conceptos y encontrar soluciones. "Para mí el dibujo es como hacer ciencia. Es un trabajo de descubrimiento (...). Yo necesito traducir lo que tengo en la cabeza mediante el dibujo, y me di cuenta de que los demás entendían más así (...). En el dibujo y en las matemáticas la pregunta es la misma: cómo resolverlo".
Acercarse sin miedo
Además, ella dibuja cómics y s ketchnotes para explicar fórmulas y conceptos matemáticos. Por ejemplo, en su libro "La misteriosa conjetura de Alicia" -que realizó junto al matemático Alberto Mercado y que fue presentado en colegios de Chile y Francia-, aborda la aún no resuelta Conjetura de Collatz. "La gente tiene menos miedo de mirar un cómic que de mirar una ecuación".
En la ilustración botánica, en cambio, el dibujo permite reunir información que difícilmente podría aparecer junta en una fotografía. Una misma lámina puede mostrar el frente y reverso de las hojas, flores en diferentes etapas de desarrollo, semillas y estructuras reproductivas.
Eso es parte de lo que aprendió Kathleen Whitlock, neurocientífica de la Universidad de Valparaíso, quien completó un programa de ilustración botánica del Royal Botanic Garden Edinburgh y obtuvo la máxima distinción. "Capturar una foto que esté mostrando todos los aspectos de la planta en el mismo momento es casi imposible, por eso la ilustración botánica es tan importante", explica.
Whitlock dibujaba desde niña, pero no estudió arte por razones económicas. Años después encontró en la ilustración botánica un punto de encuentro con su carrera científica.
Para ella, ambas disciplinas tienen algo en común: la creatividad. "Es ver las cosas desde distintas miradas", dice.
Pero en una ilustración botánica tampoco basta con reproducir fielmente cada estructura. "Hay una manera de pintar que es súper precisa, pero muy fría. No captura la esencia de la planta. (...) Puede ser absolutamente precisa, pero falta una chispa", señala. El desafío, explica, es conservar el rigor sin perder aquello que hace particular a cada especie. Para lograrlo, sus dibujos los realiza a mano alzada.
En biología celular el desafío es otro: volver comprensibles procesos microscópicos que ocurren a una escala imposible de fotografiar.
El biólogo Felipe Serrano llegó a la ilustración desde un laboratorio. Mientras se dedicaba a la investigación, se dio cuenta de que no lograban divulgar bien lo que hacían. "A las figuras que llegaban les faltaba calidad", recuerda.
Con el tiempo decidió abandonar la investigación para dedicarse por completo a la ilustración científica y fundó Ilustra SciLab, donde diversos investigadores le piden ilustraciones para sus publicaciones. Dentro de sus logros, está la portada de Nature Cell Biology, en 2019, en la que ilustró un mecanismo celular asociado a la diabetes.
Su principal habilidad, dice, no es dibujar de manera artística, es organizar información. "Soy bueno en conectar los hilos para armar el esquema".
Esa capacidad resultó especialmente útil para representar procesos de biología celular y molecular como la síntesis de proteínas o la replicación de virus. "Lo importante es identificar relaciones y jerarquizar para que la publicación se entienda (...). Tomar un resultado científico y transformarlo en un concepto o en una historia".
Y agrega: "A fin de cuentas, no sabes si es algo científico o si es algo artístico, porque estás entregando información científica, pero desde otra perspectiva".
Para Felipe Serrano, aprender a representar de esta manera la ciencia debería ser parte de la formación de los científicos: "Los investigadores aprenden a producir conocimiento y escribir publicaciones, pero no siempre a traducir aquello que descubren a un lenguaje claro para todos".
Una idea que también aparece en la experiencia de la matemática Rojas-Molina. Su trabajo, dice, "es un vocabulario visual, y eso lo entienden todos".
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