Miércoles, 28 de Octubre de 2026

Más de 100 expertos piden declarar al cambio climático una emergencia sanitaria global

ChileEl Mercurio, Chile 28 de octubre de 2026

Los efectos del clima en la salud se han acelerado, con cientos de miles de muertes asociadas al calor y riesgos de enfermedades vinculadas a sequías e inundaciones.

A diez años de la entrada en vigor del Acuerdo de París, el principal pacto internacional que busca limitar el calentamiento global, un informe advierte que los efectos negativos del cambio climático sobre la salud han aumentado en vez de disminuir, y que las medidas para enfrentarlo no han avanzado lo suficiente.
Se trata de un documento publicado ayer en The Lancet, en el cual sus autores piden que el cambio climático sea reconocido y abordado formalmente como una emergencia sanitaria mundial y que la salud se sitúe en el centro de las decisiones relacionadas con el clima.
Según el informe, el promedio anual de muertes relacionadas con el calor asociado al cambio climático aumentó casi 36% a nivel mundial tras la entrada en vigor del Acuerdo de París.
Además, solo en 2023, el calor se asoció a un récord de 710 mil muertes, de las cuales más del 70% se atribuyen al cambio climático.
"Nuestras conclusiones son inequívocas: los daños a la salud derivados del cambio climático están aumentando más rápido que la respuesta mundial", dijo Marina Romanello, directora de The Lancet Countdown, iniciativa a cargo del informe que reúne a 146 investigadores de más de 30 países.
El reporte -elaborado junto a la OMS- advierte que muchos problemas sanitarios se están agravando más rápido que hace una década. Así, entre en 2016 y 2023, el calor por el cambio climático se asoció con 540.800 muertes anuales, frente a las 219.100 registradas entre 2006 y 2015.
El trabajo muestra además que desde 2003 y debido a la sequía, más del 80% de la superficie terrestre ha experimentado variaciones significativas en su almacenamiento de agua subterránea, con consecuencias para la seguridad alimentaria y el saneamiento.
En el informe se aclara que si bien el avance en energías limpias ha traído beneficios, los combustibles fósiles aún suministran más del 80% de la energía mundial.
"Desde los 90, estamos viendo cambios globales en indicadores como temperaturas, derretimiento de hielos o aumento en la sequía, y todo esto se vio como un problema de fenómenos climáticos", comenta Yasna Palmeiro, académica del Instituto de Políticas Públicas UC y una de las autoras del informe.
Un Niño exacerbado
"Después empezamos a ver que el calor o el agua disponible también afectaba la salud de las personas y su bienestar, empezó a crecer el cuerpo de evidencia y hoy sabemos que las olas de calor que ocurren en Europa o en Latinoamérica se asocian a muertes", agrega.
"Este año ha sido muy relevante, porque estamos viendo un fenómeno de El Niño que está exacerbando los eventos climáticos de calor extremo o de precipitaciones extremas. Este año nos mostró lo que significa vivir con cambio climático y un Niño exacerbado", señala Palmeiro, en momentos en que distintas zonas de Chile han registrado intensas precipitaciones, aluviones y tornados.
César Mattar, director del Magíster en Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la U. Mayor, coincide en que el cambio climático "exacerba los efectos de El Niño" y asegura que "hay evidencia de que el incremento en la temperatura del agua del mar nos está generando eventos como estas lluvias a fines de octubre".
El problema, advierte Palmeiro a propósito del informe, es que estos eventos "tienen consecuencias inmediatas, como lesiones o muertes producto de inundaciones, pero hay otra línea de cosas que pueden pasar después, como contaminación del agua potable, lo que aumenta el riesgo de diarreas y enfermedades infecciosas".
Además, agrega, los cambios en temperaturas y precipitaciones "generan condiciones más favorables para la proliferación de mosquitos (...). Se pronostica que, por el cambio climático, países vecinos como Perú y Brasil, tengan más brotes de dengue".
En Chile, asegura, se perciben como riesgos clave "veranos con potenciales olas de calor que afectan principalmente a los adultos mayores" y "que los sistemas de salud, en general, no están preparados para todas estas amenazas".
En esa línea, el informe pide la creación de un nuevo instrumento de la OMS para una respuesta global coordinada y que los gobiernos fijen prioridades, como reducciones urgentes de emisiones e inversión en ciencia sobre clima y salud.
María Teresa Muñoz, académica de Salud Pública de la U. de Chile y consejera de la Sociedad Internacional de Epidemiología, recalca que "Chile ya cuenta con una Ley Marco de Cambio Climático, por lo que posee las herramientas para activarse en la materia".
A su juicio, "se debe trabajar en la educación y prevención, así como en estrategias para mitigar el efecto del cambio climático que observamos en varias regiones".
Patricia Matus, epidemióloga, doctora en salud pública y académica de la U. de los Andes, opina que "cuando uno mira la cantidad de muertes y enfermedades que está provocando la alteración climática (...) claro que tiene una lógica plantearse que estamos en una emergencia y que esta debiera ser enfrentada para evitar que sigan produciéndose daños".
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