Viernes, 30 de Octubre de 2026

Creer en Chile : la señal que aún nos falta dar

ChileEl Mercurio, Chile 30 de octubre de 2026

Es difícil pedirles a los inversionistas extranjeros que crean en Chile si quienes vivimos, trabajamos y hacemos empresa aquí no damos antes esa señal.

Conversando con inversionistas extranjeros, volvió a aparecer una pregunta que debiera importarnos: ¿los chilenos creemos en Chile?
No es una pregunta retórica. Quien evalúa invertir en nuestro país no mira solamente la tasa de impuestos o una ley recién aprobada. También quiere saber cuánto durarán esas reglas, si existe un acuerdo mínimo sobre el rumbo económico y si los empresarios chilenos están dispuestos a apostar por el país.
Chile está pasando por un momento difícil. Somos una economía muy abierta y lo que ocurre fuera nos afecta. Pero no todo se explica por la situación internacional. Los retiros de fondos previsionales, el estallido social y los procesos constitucionales fueron debilitando la confianza. Recuperarla requiere más que repetir que Chile es un buen lugar para invertir, hay que demostrarlo.
El Presupuesto 2027 entrega algunas señales correctas. Hay un foco en inversión, obras públicas, vivienda, reconstrucción y seguridad. Son asuntos concretos que pueden mover la economía y mejorar la vida de las personas. La experiencia chilena muestra que la inversión en infraestructura puede transformar al país y cambiar el ánimo de la ciudadanía.
Lo mismo ocurre con las reformas económicas. Aprobar una ley es importante, pero no basta. Después vienen la regulación, la implementación y la coordinación entre instituciones. Y ahí muchas veces nos jugamos el éxito.
En materia tributaria, una rebaja de tasas puede ser atractiva. Pero si el inversionista no sabe cuánto tiempo va a durar, no tiene certeza suficiente para tomar una decisión de largo plazo. Por eso la invariabilidad tributaria es tan relevante: no solo importa la tasa, sino la posibilidad de planificar.
También debemos ser realistas respecto de nuestro mercado de capitales. Chile puede recuperar el lugar que tuvo, pero eso exige más que una ley. Se necesita coordinación entre los reguladores y las instituciones financieras, además de una mirada responsable sobre riesgos que pueden terminar pagando todos los chilenos.
Ahora bien, esta tarea no es solo del Estado. El mundo privado chileno debe reaccionar. Es difícil pedirles a los inversionistas extranjeros que crean en Chile si quienes vivimos, trabajamos y hacemos empresa aquí no damos antes esa señal.
Creer en el país no significa desconocer los problemas. Significa hacerse cargo de ellos, alcanzar acuerdos básicos y sostenerlos en el tiempo. El crecimiento, la seguridad, el empleo y la inversión no pueden depender del gobierno de turno.
Los inversionistas extranjeros están mirando y esperan una señal de nosotros. La mejor que podemos darles es simple: invertir, emprender y demostrar, con hechos, que también creemos en nuestro país.
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