El Niño terrible
El Ejecutivo ha diseñado una estrategia para mitigar el impacto del FEN (fenómeno de El Niño), pero hay demasiadas aristas que amenazan con desbordar todas las prevenciones.
Por Fernando Vivasperiodista
En octubre vivimos un giro ante El Niño. El gobierno empezó a sincerarse. Keiko, incluso, rozó la hipérbole el jueves 15. Se refirió a ?este ?meganiño? que nunca antes en la historia ha llegado un fenómeno tan fuerte como el que vamos a enfrentar?. Keiko es la voz insegura de un gobierno que sabe que será desbordado, pero ello no quiere decir que la opinión pública lo vaya a culpar del desastre. Lo importante, para su sostenibilidad política, es que se perciba que hace y hará lo que pueda. Abraham Levy, el ?hombre del clima?, empezó a repetir en público lo que había dicho en reuniones privadas con autoridades y empresarios: ?Ningún peruano vivo ha visto lo que vamos a ver?. Suena más terrible que lo de Keiko, pero es históricamente sostenible. El último meganiño de impacto global devastador, con inundaciones por unos lados, y sequía y hambruna por otros, ocurrió entre 1877 y 1878. El gobierno tiene que demostrar que, aunque no ha recibido mucho de sus antecesores, ha hecho acopio de lo posible.?Prioridades?Conversé con el ministro de Agricultura, Marco Vinelli, quien es además el presidente de la Comisión Nacional de Gestión del Riesgo del Fenómeno de El Niño. Me dijo: ?Las prioridades están claras desde el primer momento. Primero, las vidas humanas. Segundo, las viviendas. Tercero, la infraestructura pública. Por eso, para salvar vidas, empezamos limpiando cauces de los ríos más importantes del norte?.El caso emblemático de limpieza es la del río Piura. Si el río se contiene, igual la ciudad será duramente castigada por la lluvia. ?Se esperaba que la Reconstrucción con Cambios [programa lanzado en el 2017] hiciera obras de mayor envergadura, como el alcantarillado de Piura y Tumbes; pero solo se hicieron los SARE, que ya hemos reparado varios?, me dijo Vinelli. Son depósitos subterráneos que almacenan el agua de la lluvia que luego es bombeada hacia un río o canales. El efecto recién se nota luego de la lluvia. Hay algunos ?Sares? en cuencas ciegas (terrenos bajos inundables) en Tumbes, Piura, Chiclayo y otras ciudades. ?En Lima no hay?, cuenta Marco, ?pero hemos adquirido hidrojets que son equipos móviles?.No hay pronósticos certeros de lluvias extraordinarias en Lima. Los 17 mm del 15 de enero de 1970 siguen siendo el récord imbatible medido en Lima y no fue causado por El Niño sino por otros efectos atmosféricos. Es poca cosa para ciudades pluviosas, pero en Lima, donde apenas llegamos a 3 mm, sería un desastre. ¿Podemos confiar en que la planta de La Atarjea puede procesar el exceso de agua sucia que discurrirá por el río Rímac? ?Sí, tenemos filtros que no había antes, con gran capacidad?, me dice.Cuando le digo que la Panamericana se interrumpirá en varios tramos, igual que otras carreteras de penetración, dice, muy seguro de sí: ?Tenemos alrededor de 80 puentes Bailey, que se pueden instalar en tres días?. Carlos Neuhaus, quien preside el directorio del consorcio creado por el sector privado para combatir al Niño terrible, me hizo un apunte: ?Tenemos que asegurarnos que los Bailey ya estén disponibles en algunos de los lugares críticos donde se puede prever que se caerán puentes?.El sector privado aportará no solo apoyo financiero sino maquinarias, alimentos, agua y medicina. Me cuenta Neuhaus que se ha pedido a la flota pesquera comercial que haga cabotaje entre puertos pequeños donde no entran los buques de la Marina. El mismo mar cuya calentura es el origen físico de la calamidad estará apacible y seguro para la navegación, aunque su nivel haya subido varios centímetros, por la expansión térmica. Si ello se combina con oleaje anómalo, es un peligro para quienes habitan cerca de la orilla. ?Nuestro fin es articular la oferta de ayuda del sector privado con las necesidades del sector público?, remata Carlos.Se ha privilegiado la vacunación contra el dengue solo a jóvenes de 10 a 20 años en zonas críticas, no porque sea el grupo de edad más vulnerable, sino por recomendación de la OMS, que estima distintos factores que hacen más conveniente empezar por allí cuando no se dispone de vacunas para todos. Está previsto adquirir más para otros segmentos y territorios (en Lima solo se vacuna en San Juan de Lurigancho); pero hay que tener en cuenta que se trata de dos dosis que se ponen con tres meses de diferencia. Una fuente me dijo en off que hay un plan B para recurrir a la fumigación masiva que mata al zancudo ?Aedes aegypti?, causante del dengue y otras enfermedades.No hay certeza en los pronósticos. No se sabe si el río Piura se desbordará a pesar de su limpieza, ni si Tumbes se llevará la peor parte, ni si habrá lluvia extraordinaria en Lima. Queremos pensar que todo ello no pasará pero debemos prepararnos por si sucede. Por otro lado, los miedos y la prevención no pueden recluirse a la costa. La sierra sur, donde se pronostica sequía, está reclamando atención. La prueba amarga del gobierno no solo será la atención durante el embate, sino la eficiencia en la reconstrucción posterior. Si en verdad entramos a un nuevo período de estabilidad e ?institucional?, como suele jactarse la presidenta, no habrá excusa contra la eficiencia.
?Keiko es la voz insegura de un gobierno que sabe que será desbordado, pero ello no quiere decir que la opinión pública lo vaya a culpar del desastre. Lo importante, para su sostenibilidad política, es que se perciba que hace y hará lo que pueda?.