Domingo, 01 de Noviembre de 2026

Mariana Rivero: las revelaciones del juicio por un crimen que impactó incluso a quienes lo investigaron

UruguayEl País, Uruguay 1 de noviembre de 2026

Testimonios reconstruyeron la persecución que sufrió, y sus últimos movimientos; Fiscalía pide 30 años de prisión y 15 de medidas de seguridad, mientras que la defensa del acusado niega que la haya matado.

Al policía le costaba describir lo que había encontrado. Había estado a cargo del equipo de inspección pericial que trabajó en un monte de Punta Yeguas, donde terminó la búsqueda del cuerpo de Mariana Rivero. Frente a las fotografías exhibidas durante el juicio, casi que las palabras no le salían de la boca. Comparó el cuerpo con un "rompecabezas" y pidió disculpas por la expresión. "Era algo que nunca me había pasado, como ser humano estas son cosas que te llegan", dijo, quebrándose.

El equipo de Policía Científica había llegado en horas de la noche. Otros funcionarios y personal de Bomberos ya se encontraban en el lugar. Entre la vegetación había dos pozos. Allí encontraron el cuerpo desmembrado, bolsas y pertenencias de la joven, de 24 años, desaparecida desde el 20 de octubre de 2023. Era el 8 de noviembre. Habían pasado 19 días.

Mientras el funcionario describía las imágenes, Luciano Ledesma, el exnovio acusado de matarla, mantenía la cabeza baja.

Durante cuatro audiencias, el juicio reconstruyó los últimos movimientos de Mariana y del acusado, las circunstancias del hallazgo y una historia de control y hostigamiento que familiares y amigos describieron ante la jueza del caso, Viviana Galletto. Los peritos explicaron las lesiones que provocaron su muerte y lo que se hizo después con su cuerpo. También hubo una extensa discusión sobre la salud mental de Ledesma y el alcance de las pruebas reunidas en su contra.

La fiscal Alicia Abreu pidió que sea condenado a 30 años de penitenciaría por homicidio muy especialmente agravado por femicidio y vilipendio de cadáver, seguidos de 15 años de medidas de seguridad eliminativas (el máximo posible en Uruguay).

Tanto la defensa de la madre de Mariana, representada por Soledad Suárez e Ivana Mesano, como la del padre, representada por Andrés Arocena, estuvieron presentes durante el proceso.

En tanto, las abogadas del joven sostuvieron que no se había probado que Ledesma hubiera cometido el homicidio.

La sentencia se conocerá el 6 de noviembre, a las 15:00 horas.

Las llamadas, los perfiles falsos y las amenazas

La madre de Mariana recordó una visita de su hija a Paysandú. Ledesma estaba presente mediante una videollamada mientras ella realizaba distintas actividades. La madre dijo haber sentido que Ledesma quería saber "todo lo que Mariana hacía". En un momento, le pidió que la dejara comer.

Un amigo relató que había pasado meses sin comunicarse con Mariana. Según dijo, Ledesma pretendía que ella cortara los vínculos con otros hombres. También recordó una llamada en la que Mariana le contó, entre lágrimas, que él amenazaba con quitarse la vida si no retomaban la relación.

Cuando ella lo bloqueaba, él encontraba otra vía para comunicarse, ya fuera mediante correos electrónicos, mensajes de texto o a través de otros números, según el testigo.

El hostigamiento también alcanzó su identidad en las redes sociales. Este mismo amigo relató que Mariana le había mostrado capturas de un perfil creado con su imagen, que la presentaba como si ofreciera contenido sexual. Su padre recordó que ella se había acercado angustiada para contarle que recibía mensajes de hombres a través de una cuenta falsa.
Una amiga de la infancia declaró que había ayudado a Mariana a cambiar sus contraseñas después de que sus cuentas fueran intervenidas. También relató que Ledesma aparecía en lugares que ella frecuentaba y luego le escribía para hacerle saber que la había visto.

Los amigos hablaron de insultos y de la presión que recibía Mariana cuando intentaba terminar la relación. La defensa del joven cuestionó el alcance de esos testimonios y destacó que ni los padres ni los amigos habían visto lesiones físicas.

El último encuentro

El 20 de octubre, Mariana salió de la casa de su padre. Había coordinado con Ledesma para retirar algunas pertenencias de su casa.

Los investigadores reconstruyeron el recorrido mediante los registros de su tarjeta STM, las cámaras de seguridad y la actividad de su teléfono. Tomó dos ómnibus hasta llegar a Tres Ombúes, donde vivía el acusado.

Durante el juicio se leyeron mensajes recuperados de la computadora de Mariana, donde había quedado abierta una sesión de WhatsApp. En ellos avisaba que iba en camino, pedía que sus cosas estuvieran prontas y, finalmente, comunicaba que estaba en la esquina.

Su padre trabajaba fuera de casa durante el fin de semana. Esa tarde le escribió y recibió, desde el teléfono de su hija, un mensaje en el que le decía que había salido a comer con una amiga en Tres Cruces.

La comunicación se convirtió en uno de los puntos clave de la acusación. Fiscalía sostuvo que, a esa hora, los registros de los teléfonos de Mariana y Ledesma los ubicaban en la misma zona. Contrastó ese dato con la versión que, según declaró el padre, el acusado le dio después: dijo que Mariana había estado allí al mediodía, que habían discutido y que ella se había ido.

Cuando Marcelo Rivero regresó el domingo, encontró la casa tal como la había dejado y sus mensajes seguían sin respuesta. Comenzó a buscar entre los contactos de su hija, llamó a allegados y se comunicó con Ledesma. El lunes 23 denunció su desaparición.

Durante la búsqueda, el acusado volvió a escribirle. Le pidió una prenda de Mariana y dijo que la situación lo tenía mal.

El padre también declaró que Ledesma y su madre le propusieron revisar la computadora de Mariana para buscar información, aunque no le dieron acceso.

El equipaje y los dos pozos

Las cámaras registraron movimientos de Ledesma durante la mañana del 21 de octubre. Los policías describieron sus desplazamientos en bicicleta hasta la casa de su madre y, posteriormente, sus viajes con una mochila rosada y una valija.

Un taxista declaró que había levantado a un pasajero que llevaba una valija, una mochila y un bolso negro. Le pidió que lo dejara en la entrada del parque de Punta Yeguas.

Fiscalía vinculó ese viaje con las filmaciones y los registros telefónicos. En su alegato sostuvo que una bolsa que aparecía en las imágenes del acusado fue encontrada posteriormente en el lugar donde estaba enterrado el cuerpo.

La defensa cuestionó esa reconstrucción. Señaló que el taxista no identificó a Ledesma durante el juicio y que las imágenes de una persona trasladando equipaje no prueban qué llevaba ni quién cometió el homicidio.

El 8 de noviembre, Ledesma indicó dónde estaba el cuerpo, según relataron los investigadores. Los policías ingresaron al monte y comenzaron a remover la tierra. Cuando advirtieron lo que había dentro de una bolsa, preservaron el lugar para permitir la intervención de Policía Científica.

Entre las pertenencias recuperadas había documentos de Mariana y la funda de su teléfono, aunque el celular no apareció. También encontraron un cuchillo.

El funcionario encargado de la inspección pericial describió el procedimiento para recuperar los restos. Explicó que el homicidio no había ocurrido allí. Su relato se interrumpía mientras observaba las imágenes.

Las lesiones en vida y lo que ocurrió después

La médica forense describió lesiones producidas en distintos momentos. Mariana había recibido un golpe en el rostro cuando aún estaba viva. Una lesión de degüello también fue esgrimida con ella viva y provocó una asfixia interna. El desmembramiento ocurrió después de su muerte.

El hecho de que la lesión que le quitó la vida fuera diferente del corte posterior con el que fue decapitada fue uno de los puntos retomados en los alegatos finales.

La pericia también examinó los cortes en los huesos. Por sus características, la forense estimó que podía haberse utilizado una herramienta como una sierra eléctrica o una amoladora. La defensa destacó que no se había presentado ninguna herramienta de ese tipo que estuviera vinculada al acusado.
Fiscalía fundamentó su acusación por dos delitos: femicidio y vilipendio de cadáver. Soledad Suárez e Ivana Mesano, defensoras de la madre, sostuvieron que, para comprender el caso, también debía analizarse qué se había hecho con el cuerpo después de matarla.

Las abogadas de Ledesma cuestionaron que la prueba forense permitiera identificar al autor. Insistieron en la ausencia de resultados periciales que vincularan el crimen con la vivienda de Ledesma y plantearon dudas sobre el lugar donde habían ocurrido los hechos.

En la primera audiencia del juicio, los investigadores habían dicho que desconocían el resultado de la prueba de luminol realizada en la casa. En su alegato, la defensa destacó que ese resultado no fue incorporado al juicio y cuestionó que la acusación situara allí "un crimen de esas características sin presentar rastros biológicos que lo respaldaran".

La discusión sobre la salud mental

Al comienzo del juicio, la defensa de Ledesma reconoció que las evaluaciones lo consideraban imputable, pero sostuvo que sus problemas psíquicos debían valorarse al determinar la pena y resolver sobre las medidas de seguridad.

La psicóloga del Instituto Técnico Forense (ITF), Silvia García, describió rasgos narcisistas y oposicionistas, dificultades en su percepción de la realidad y formas de manipulación del discurso. Relató que, durante las entrevistas, él había reconocido conductas de vigilancia y extorsión hacia Mariana. También contó que había dado una versión en la que atribuía los hechos a una persona encapuchada.

La profesional interpretó esa versión como una forma de apartarse de la responsabilidad. La defensa cuestionó esa conclusión y contrapuso su evaluación con los testimonios de quienes habían atendido a Ledesma en el Hospital Vilardebó antes del crimen.

Esos profesionales reconstruyeron consultas por depresión, ideas suicidas, conflictos familiares y ajustes de medicación. Una psiquiatra recordó que el 4 de octubre de 2023 lo había encontrado anímicamente mejor, "contento por haber conseguido trabajo", aunque consideraba necesario que mantuviera el tratamiento.

En la última audiencia, el psiquiatra Fernando Pagano declaró sobre una evaluación realizada en noviembre de 2025. Explicó que no había podido completar la valoración y que había recomendado una internación para profundizar el estudio, una nueva pericia con la información clínica disponible y una junta médica.

Las partes extrajeron conclusiones diferentes de esas declaraciones. Fiscalía sostuvo que no se habían generado dudas sobre la capacidad del acusado para comprender y dirigir sus actos. También mencionó la evaluación de su personalidad para fundamentar el pedido de medidas de seguridad posteriores al cumplimiento de la pena.

La defensa señaló que los profesionales habían descrito a un paciente que buscaba ayuda y cuyo riesgo se dirigía hacia sí mismo.

El pedido de encubrimiento y la última palabra

Las abogadas de la madre de Mariana pidieron que los hechos fueran examinados en el contexto de la historia de la relación. Vincularon el control, la extorsión y la presión que ejercía Ledesma ante las separaciones con la acusación por femicidio. Sostuvieron que la violencia del crimen y el tratamiento posterior del cuerpo también debían valorarse en ese contexto.

Fiscalía afirmó que el conjunto de mensajes, registros, testimonios y pericias acreditaba la responsabilidad de Ledesma "más allá de la duda razonable".

La defensa del joven cuestionó tanto la autoría del homicidio como la prueba del agravante de femicidio. Pidió que fuera condenado por encubrimiento, y no por homicidio, y que se rechazaran las medidas de seguridad eliminativas.

Antes de cerrar el debate, la jueza le preguntó a Ledesma si tenía algo más que decir.

"Pido disculpas por encubrir el hecho, temo por la vida de mi madre, por eso guardé silencio. Gracias", respondió.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela