"La línea del Frente Amplio es equidistancia entre el Partido Comunista y el Partido Socialista"
El sociólogo habla de "un FA como una nueva fuerza en conjunto con la izquierda clásica de Chile, la socialista y la comunista, izquierda de cientos de años, con gran experiencia acumulada".
El sol de media tarde se cuela por una de las ventanas de la oficina de Rumbo Colectivo en la comuna de Providencia. Tomás Leighton, 30 años, recibe a "El Mercurio" sentado frente a una mesa blanca donde reposan varios papeles con diversas anotaciones.
El sociólogo es el director ejecutivo del centro de estudios ligado al Frente Amplio (FA) que, en agosto pasado, fichó como director al exministro de Hacienda y Economía Nicolás Grau.
-¿Cómo ve el presente de la oposición tras siete meses de haber salido de La Moneda?
-La oposición ha tenido mucho trabajo porque hemos tenido un gobierno que ha sido muy ambicioso y refundacional con sus medidas (...). Creo que lo principal que caracteriza estos meses de oposición es la unidad.
-¿Cree que está a la altura de lo que espera el sector? Hay quienes postulan que no tiene mucha incidencia.
-La oposición ha hecho hartas propuestas, ha sido una oposición activa, pero es minoría en la Cámara de Diputados, entonces las propuestas chocan contra una mayoría oficialista, y ya vendrá el momento de hacer propuestas país para volver a ser mayoría. Ha tenido un desafío, que es que el Partido de la Gente (PDG) es un oficialismo encubierto, entonces no es oposición.
-¿La oposición está compuesta de uno o dos bloques?
-Cuando yo escucho a dirigentes de oposición, es difícil reconocer tantas diferencias de fondo y también es difícil reconocer tantas diferencias de forma. Hay dirigentes que hablan muy claro, que son muy audaces en sus propuestas y eso no está solo en un sector. El desafío no es entre almas. Es entre las izquierdas y la sociedad.
-Desde el Frente Amplio han planteado una coalición opositora, ¿qué partido debería encargarse de la conducción, considera usted?
-Eso será una discusión que harán los partidos en su momento. Por ahora, lo que yo observo es que no hay demasiadas diferencias de estilos, no hay demasiadas diferencias de fondo, pero que todavía falta que cuaje un proyecto país.
-¿Con quién debería tener mayor cercanía política el FA, con el Socialismo Democrático o con el Partido Comunista?
-La línea de la nueva presidenta del Frente Amplio (Gael Yeomans) y la nueva secretaria general (Constanza Martínez) es equidistancia entre el Partido Comunista y el Partido Socialista. Un Frente Amplio como una nueva fuerza en conjunto con la izquierda clásica de Chile, la socialista y la comunista, izquierda de cientos de años, con gran experiencia acumulada.
-¿Con base en esa equidistancia, es el FA el que se alza como el partido eje?
-Cada partido tiene su fuerza. En la Cámara, por ejemplo, el FA tiene una representación parlamentaria importante. En el Senado, el Socialismo Democrático tiene lo suyo, pero cada ingrediente aporta su gracia.
-¿Hay una competencia entre el FA y el PS por un electorado similar?
-El desafío está afuera, con los nuevos electores, no entre los electores que los partidos ya congregan.
Pódcast con Camila Vallejo
-En el primer semestre del año, en la oposición se recurrió a los centros de estudios. ¿Esas coordinaciones han continuado hasta hoy?
-Sí, los centros de pensamiento desde el gobierno del presidente Boric, desde el año 2023, hemos estado articulados. Rumbo Colectivo tiene un foco en materia económica que es bien importante (...). Actualmente estamos en varios proyectos. Por un lado, el pódcast que es conducido por Gonzalo Winter y que tiene entre sus invitados a quien está encargada de la política industrial de todo Brasil, Verena Hitner, y, por otro lado, estamos prontos a poder lanzar el pódcast "Reinicia: ¿cómo recuperamos internet?", que será conducido por la exministra Camila Vallejo.
-¿Y considera que hace falta una autocrítica en la izquierda para volver a La Moneda?
-Sí. Cuando el Frente Amplio se conformó, estuvo muy presente la idea de los derechos sociales (...). El desafío de las izquierdas hoy día es construir una estrategia económica que permita financiar los derechos sociales, es decir, aumentar la reflexión de la izquierda sobre la política industrial que el país necesita para insertarse en el nuevo orden económico.
-A propósito, ¿cómo evalúa, a siete meses de su fin, lo que fue el gobierno del expresidente Gabriel Boric?
-Los indicadores eran mejores en el último gobierno. Cuando el gobierno anterior cometía errores, los asumía, no le echaba la culpa al gobierno anterior. Además, el gobierno anterior hizo un gran acuerdo que estuvo doce años tramitándose en el Congreso, que es la reforma de pensiones (...); hay diferencias evidentes con el actual. Respecto a cuestiones que quedaron pendientes, vuelvo al tema económico, el tema industrial, que es una centralidad en Rumbo Colectivo, construir ese programa económico que el país necesita urgentemente.
-¿Entonces no hay alguna autocrítica fuera de lo económico?
-Esa es la autocrítica.
-¿Solamente en el punto económico?
-Es la principal. Prefiero quedarme con un programa económico que necesitamos que sea más profundo y más claro, pero te menciono eso porque tampoco exageremos, desde el 2005 que no hay ningún gobierno que pueda repetir.
"El PC no es un partido de ultraizquierda"
-¿Y en este caso, que no haya repetido fue por culpa de su gobierno?
-Estoy diciendo justamente las razones estructurales que hay de los gobiernos para poder repetirse. En el análisis que se puede hacer desde Rumbo Colectivo, hemos planteado que necesitábamos una reforma tributaria que fuese más profunda de lo que se hizo y una oferta económica para las clases populares que fuera más clara.
-Su sector suele motejar al actual Gobierno de "ultraderecha"; ¿es el PC de ultraizquierda?
-El Partido Comunista no es un partido de ultraizquierda. Es un partido que siempre ha respetado la democracia liberal durante todos sus años de historia. Al contrario, el gobierno del Presidente Kast es un gobierno de ultraderecha. Pero yo espero que el Presidente Kast cambie de opinión, tal como ha cambiado de opinión respecto a los Bolsonaro.
-¿Es incómodo para la oposición que el PC respalde a regímenes autoritarios como Cuba?
-Lo importante es que todas las veces que el PC ha participado de gobiernos, sus autoridades han respetado y han mantenido la posición histórica de Chile en los asuntos de política exterior al pie de la letra.
-Días atrás Lula da Silva consiguió la reelección en Brasil, ¿cómo puede impactar esto en la política chilena?
-Lo primero es que con la victoria de Lula se confirma que solamente entre Brasil y México, más de la mitad de la población de América Latina vive en países gobernados por personas que creen en la ciencia, en el entendimiento, que son líderes democráticos. El segundo hecho político es que un gobierno de ultraderecha, por segunda vez, no logra ganar la reelección. Bolsonaro quería hacer la gran Trump (...). Diría que hay otro hecho político en la elección brasileña, que es que el Presidente Kast reconoció el triunfo de Lula. Y eso también es un cambio de opinión del Presidente Kast respecto al bolsonarismo, que es un movimiento peligroso, lleno de criminales, de gente que debía estar presa.
-El sector de Gabriel Boric dentro del Frente Amplio perdió la elección interna, pues apoyaban la lista que encabezaba Constanza Martínez. ¿Cómo se interpreta aquello?
-Yo pienso que pasa por las virtudes de Gael Yeomans como líder y me quedaría con que el sistema interno de elecciones dentro del Frente Amplio obliga a que las dos primeras mayorías puedan trabajar juntas. A nosotros, como centro de pensamiento, no nos toca meternos tanto en la interna del partido, sino más bien en los procesos reflexivos del partido.
-La exministra de la Mujer, Antonia Orellana, participó en una marcha contra el ministro de Justicia, Fernando Rabat, lo que fue criticado desde el oficialismo, donde acusaron cierto "silencio" en el caso Monsalve...
-La ministra Orellana no guardó silencio respecto al caso Monsalve. Respecto a participar en movilizaciones pacíficas, todos los ciudadanos tenemos derecho a hacerlo y, es más, yo diría que es necesario que los partidos que aspiran a representar una crítica a cómo se están haciendo las cosas puedan escuchar los reclamos de la ciudadanía.
-¿Son las posturas de Jaime Bassa incómodas para la izquierda? Reivindicó el estallido y vinculó al Gobierno con una "red internacional de pedofilia"...
-Yo diría que todo se origina en la poca colaboración que esta semana ha tenido, lamentablemente, el exministro Rabat, la poca transparencia que tuvo en el Congreso respecto a los decretos que todavía no ha mostrado y, finalmente, la poca empatía con las víctimas. Creo que eso genera reacciones particulares en los diputados, porque es un problema que al final se origina en lo siguiente: si el ministro Rabat no renuncia, el Gobierno va a estar confirmando las sospechas que hubo cuando el diputado Meza, en la campaña de Kast, dijo que con tal de conceder beneficio a los presos de Punta Peuco, había que asumir el costo de liberar violadores de menores.
-¿Pero es responsable hacer una acusación sin pruebas como la que hizo el diputado?
-Como digo, yo creo que aquí la situación de conmoción pública es la que va explicando las reacciones que hay en el Congreso.
''Cuando yo escucho a dirigentes de oposición, es difícil reconocer tantas diferencias de fondo (...). El desafío no es entre almas. Es entre las izquierdas y la sociedad".
''(La oposición) ha tenido un desafío (en la Cámara), que es que el Partido de la Gente (PDG) es un oficialismo encubierto, entonces no es oposición".