Que haga las cosas bien
Por Enrique Castilloanalista Político
Muchas veces hemos escuchado aquello de ?yo quiero que al gobierno le vaya bien?
Por Enrique Castilloanalista Político
Muchas veces hemos escuchado aquello de ?yo quiero que al gobierno le vaya bien?. Nosotros preferimos la frase de ?queremos que el gobierno haga las cosas bien?, porque solo si el gobierno hace bien las cosas, a todos los peruanos nos va a ir bien. Hemos tenido gobiernos a los que les ha ido muy bien (cirugías por canje, costosos regalos, lujosos viajes, frivolidad y boato, incremento de sueldos, puestos para amigos y familiares, ?acompañantes? a domicilio, archivo total de denuncias, etc.), mientras a los peruanos no nos iba nada bien en las calles.Los 100 días en la conducción de una gestión a la que nunca había accedido directamente Keiko Fujimori pueden verse como un hito o una meta parcial, pero también pueden verse como una oportunidad para un relanzamiento a fin de plantear o replantear muchas cosas pensando en el futuro inmediato.A partir del día 101 ya no se podrá decir ?recién tenemos dos meses en el gobierno?. De ahí en adelante, todo serán activos o pasivos propios, y se tendrán que ofrecer planes, acciones o resultados concretos sin posibilidad de echarle la culpa al gobierno anterior.Ajustar y afiatar el equipo de gobierno debería ser una prioridad. La inacción, las malas decisiones, las descoordinaciones o los errores no los cometen los gobiernos o los cargos, sino las personas. Y, si para algo deberían haber servido los primeros 100 días, es para darse cuenta de quiénes aportan a la gestión y ofrecen resultados y quiénes, por el contrario, no aportan y hasta generan pasivos. La sola lealtad no sirve para conducir un gobierno al éxito.La permanente caída de su aprobación en las encuestas tiene una razón: el malestar por la inacción, la falta de decisión y la pérdida de tiempo en las confrontaciones. Quizá sea el momento de dejar de lado el efectismo y la prioridad por la imagen y la comunicación para privilegiar la eficiencia y la eficacia real. Se pueden comunicar los logros, pero no se pueden tener resultados positivos solo con comunicación.La población espera la atención directa de sus problemas y sus necesidades, y quiere que la presidenta se constituya en la primera línea de gestión del gobierno. El primer ministro y el Gabinete están para dar el soporte necesario con planes y programas, así como con las estrategias necesarias. La reacción y la improvisación no son una opción. La población va a pedir planes y acciones concretas.El gobierno llega a los 100 días con una gran posibilidad de controlar la mayoría en la Cámara de Senadores y de neutralizar a la oposición en la Cámara de Diputados. La pregunta clave es ¿qué va a hacer con esa mayoría?, porque, si no administra ni maneja bien esa condición, corre el riesgo de repetir lo vivido en el Congreso anterior, aunque esta vez bajo la responsabilidad directa del fujimorismo.Todo está en manos de Keiko Fujimori.