Talento por ganar
Para algunos políticos, apostar por la capacitación y competencias de los jóvenes puede ser un dilema
Para algunos políticos, apostar por la capacitación y competencias de los jóvenes puede ser un dilema. Por un lado, es una inversión cara que solo paga a largo plazo, cuando posiblemente las autoridades actuales ya no estén en posición de aprovechar los réditos políticos. Sin embargo, por otro lado, es posiblemente una de las decisiones más relevantes para el futuro de las próximas generaciones y del país.Desde hace varios años, pareciera más bien que la primera fuerza ?la de la conveniencia política? viene ganando. De acuerdo con un informe publicado ayer en este Diario por el Instituto Peruano de Economía (IPE), el empleo juvenil continúa rezagado. Según la organización, en el último año hubo 330 mil jóvenes ocupados menos que en el 2019, y se acumulan tres años de contracción. El problema, además, está en casi todo el Perú: el empleo juvenil cayó en 18 de las 28 principales ciudades.Esta pobre dinámica debería llamar especialmente la atención en un contexto de crecimiento económico de la mayoría de otras variables. Con la inversión privada expandiéndose a doble dígito y el consumo avanzando fuerte, es sorprendente que el empleo entre jóvenes no haya logrado mejorar. Incluso se registra una proporción significativa de personas entre 15 y 29 años que no estudian, ni trabajan ni buscan empleo: los llamados nininis. Tomados en conjunto, el IPE estima una pérdida de, al menos, S/13.780 millones al año como consecuencia de falta de trabajo entre jóvenes.El equipo de la presidenta Keiko Fujimori propuso durante la campaña medidas interesantes para integrar la oferta educativa de colegios, institutos y universidades a las necesidades reales de las empresas. En similar sentido se ha manifestado un amplio grupo de instituciones dedicadas a la investigación en políticas públicas en las últimas semanas. Al mismo tiempo, se propone implementar créditos educativos con garantías compartidas entre el Estado y las instituciones educativas para financiar los estudios, además de fortalecer la plataforma Mi Carrera para proveer mejor información a los potenciales estudiantes y sus familias.Ideas no faltan. Lo que toca ahora es remangarse la camisa para poner en práctica políticas basadas en evidencia que permitan empezar a revertir los resultados del empleo juvenil. Lo que está en juego es mucho. Jóvenes que no se preparan adecuadamente desde hoy no podrán rendir en un mundo cada vez más integrado y competitivo. Los políticos de hoy les deben ese compromiso, al margen de si lograrán o no ver los frutos más adelante.