Martes, 03 de Noviembre de 2026

Accidente de balsa muestra riesgo de prácticas precarias al realizar rafting , una disciplina que crece en adeptos

ChileEl Mercurio, Chile 3 de noviembre de 2026

Caída que dejó tres fallecidas se produjo en un curso de agua que tiene un rango de dificultad de 3 a 4 (de un máximo de 6), en una embarcación que iba con más tripulantes que el límite permitido, según la investigación.

El mortal descenso que protagonizó el domingo un grupo familiar de 13 personas, proveniente de Colina y Huechuraba, por el cauce del río Maipo, dejó en evidencia los riesgos de enfrentar en condiciones precarias la práctica del rafting . Más aún dado que el fenómeno del Súper Niño ha provocado deshielos y aumento de este curso de agua.
La tragedia se produjo mientras este deporte aventura o disciplina extrema aumenta en popularidad en el país y convoca a familias nacionales y turistas extranjeros.
En el caso de los niveles de mayor o menor peligrosidad, el Maipo se sitúa en la categoría III, que corresponde a un nivel intermedio (ver infografía).
El gremio del turismo estima que unas 70 mil personas al año realizan descensos en los ríos del país, principalmente en el sur.
Junto con confirmar que las diez personas que estuvieron hospitalizadas luego del accidente fueron dadas de alta y que los cuerpos de las tres víctimas fueron trasladados hasta el Servicio Médico Legal, el alcalde de San José de Maipo, Roberto Pérez, sostiene que la fiscalía y la PDI indagan el origen de la embarcación usada en el trayecto y que las siete empresas que ofrecen el servicio en la zona son fiscalizadas semestralmente.
"Lo que sabemos hasta ahora es que la familia accidentada se consiguió la balsa, porque el guía, que pertenecía al grupo familiar, había trabajado (en esto) en el sur del país, y manejaba el tema de descensos por los ríos", afirma el jefe comunal. Agrega que "lo más delicado fue el tema de sobreocupar la balsa", aludiendo que esta tenía capacidad para 9 personas y trasladaba a trece (ocho adultos y cinco menores).
Pesquisan el origen de la embarcación
En cuanto al lugar elegido para iniciar el trayecto, el alcalde enfatiza: "Hasta ahora, los antecedentes reunidos plantean que las balsas que salen desde ahí (El Melocotón alto) realizan prácticas deportivas y no comerciales o recreativas. Esperamos esclarecer ese hecho, pero todo está en investigación por parte de la PDI", dijo.
Acerca del origen de la embarcación utilizada, el edil señala que "de alguna parte trajeron la balsa. La consiguieron o la arrendaron. Es una situación que se está revisando". En la víspera, el jefe edilicio había sostenido que se trataba de una balsa que prestaba servicios de forma "pirata" o irregular.
Pérez dice que las siete empresas autorizadas por el municipio para operar en el río "están certificadas y registradas, con los permisos al día y cumplen con la normativa, porque nos preocupa que así sea".
Recalca que "el rafting acá se practica de forma frecuente y segura", ya que "para cada renovación de patente, que es cada seis meses, cada empresa tiene que traer la certificación de sus guías, los que se capacitan en rescates y primeros auxilios".
Aumenta interés por la disciplina
"Para hacer rafting se necesitan condiciones naturales del entorno. Hay ríos que reúnen estas características o tienen tramos con ellas y en algunas épocas del año. El rafting no se puede hacer en todos los ríos: algunos son fomes, porque no tienen rápidos (es decir, pendientes); y otros son demasiados extremos y las balsas no pueden pasar entre las rocas, árboles y cascadas", describe el presidente de la Cámara de Turismo de Pucón, Eugenio Benavente.
La zona lacustre de La Araucanía, según detalla, convoca a 45 mil personas al año para practicar esta disciplina, cifra equivalente al 60% del total nacional, que bordea las 70 mil.
Entre los ríos con mayores atributos resaltan el Futaleufú, en Los Lagos, y Trancura y Licura, en Pucón, donde se practican diversas actividades acuáticas. Entre otras, el kayak, que es individual; y el rafting , que es colectivo.
Sobre la creciente popularidad de este última, menciona: "Para realizarlo no necesitas ser deportista. Te dan instrucciones y en 15 minutos estás apto para bajar un río. Por eso, convoca a mucha gente. Hacer kayak requiere más entrenamiento".
Resalta la importancia de las ordenanzas municipales obligatorias, conocidas como zarpes: cada balsa tiene que inscribir su viaje, informar cuántas personas traslada, qué empresa está a cargo y qué sectores recorrerá.
Frano Giakoni, director del Magíster en Gestión Deportiva de la U. Andrés Bello, advierte que a diferencia del rafting deportivo, "el comercial convoca a un público mucho más amplio: personas que desean experimentar la sensación de riesgo sin asumirlo realmente".
Añade que "se trata de un deporte colectivo que transforma a una familia, a un grupo de amigos o a compañeros de trabajo en una tripulación", lo que ayuda a explicar su popularidad.
Expone que "en el caso del turista extranjero, Chile ofrece algo que muy pocos países poseen: ríos de deshielo entre montañas, como los del Cajón del Maipo, y en el sur, escenarios de categoría mundial como el Trancura o el Futaleufú".
Los cuidados que hay que tener
En el contexto del accidente del domingo, Giakoni enfatiza que "el rafting no es peligroso en sí mismo cuando está bien gestionado; se vuelve riesgoso cuando existe improvisación". Fundamenta que "el rafting suele promoverse como un deporte extremo, pero su seguridad depende precisamente de que nada sea extremo en su organización. Chile ya cuenta con los ríos, la demanda y el prestigio internacional. Lo que falta es medir la actividad a nivel nacional, fortalecer la fiscalización en terreno y formar guías con competencias".
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