Miércoles, 04 de Noviembre de 2026

El alto costo del descenso de Danubio y Progreso: los millones que perderán y el desafío de volver a Primera

UruguayEl País, Uruguay 4 de noviembre de 2026

Los clubes sufrirán una fuerte reducción de sus ingresos al jugar en la Segunda División Profesional y en medio de un panorama preocupante, sus dirigentes hablaron con Ovación.

El descenso de Danubio y Progreso no solamente significó un duro golpe deportivo para dos instituciones históricas del fútbol uruguayo. La pérdida de categoría también tendrá consecuencias económicas importantes y obligará a sus dirigentes a reformular los presupuestos, revisar sus estructuras deportivas y comenzar a planificar una temporada 2027 en la Segunda División Profesional que estará marcada por una considerable reducción de ingresos.

Las preocupaciones de sus dirigentes ahora van mucho más allá de lo sucedido dentro de la cancha. El principal impacto estará en el dinero proveniente de los derechos de televisión, una de las principales fuentes de financiación de los clubes del fútbol uruguayo.

En diálogo con Ovación, Gastón Barlocco, vicepresidente de Danubio, y Rodrigo Barrenechea, presidente de Progreso, analizaron las dificultades que atraviesan sus instituciones, las consecuencias económicas del descenso y los desafíos que deberán afrontar para regresar a Primera División.

Aunque ambos clubes comparten el mismo destino deportivo, sus dirigentes describen realidades diferentes y plantean distintos caminos para garantizar la sostenibilidad de sus instituciones.

El golpe económico del descenso: más de un millón de dólares menos por televisión

Uno de los principales problemas que deberán afrontar Danubio y Progreso durante 2027 será la importante reducción de los ingresos provenientes de los derechos audiovisuales.

Según el reparto aprobado por la Asociación Uruguaya de Fútbol en marzo de 2026, los clubes de Primera División, con excepción de Nacional y Peñarol, tienen asignados dos millones de dólares anuales por derechos de televisión, mientras que los equipos de Segunda División Profesional recibirán aproximadamente 730.000 dólares.

Esto representa una diferencia nominal de 1.270.000 dólares por institución, equivalente a una reducción del 63,5% respecto al dinero asignado en Primera División. Sin embargo, es importante aclarar que esos montos no necesariamente coinciden con el dinero que finalmente ingresa a las cuentas de los clubes.
Rodrigo Barrenechea, presidente de Progreso, explicó a Ovación que las instituciones manejan una referencia de aproximadamente 1.800.000 dólares anuales y que existen descuentos vinculados a obligaciones económicas contraídas anteriormente.

"Todos los clubes de Primera División, salvo Nacional y Peñarol, tienen asignados aproximadamente 1.800.000 dólares anuales por derechos de televisión. Esa cifra es nominal, ya que se descuentan deudas que cada institución mantiene con la AUF y otros acreedores, algunas acumuladas durante décadas. Por eso, el ingreso efectivo varía de un club a otro", explicó.

Tomando como referencia los 1,8 millones de dólares mencionados por Barrenechea, la diferencia con los 730.000 dólares previstos para Segunda División asciende a 1.070.000 dólares anuales, una reducción del 59,4%. De esta manera, más allá de las diferencias entre los montos nominales de referencia, el descenso representa un impacto económico considerable para ambas instituciones.

El desafío será todavía mayor porque Danubio y Progreso deberán adaptar sus estructuras a una categoría con menores ingresos, sin perder competitividad deportiva si pretenden regresar rápidamente a Primera División.

Danubio y una advertencia sobre su futuro: "Sin una SAD va a ser difícil que se pueda sostener"

La situación económica de Danubio ya era compleja antes de que se confirmara el descenso. El club de Maroñas, históricamente reconocido por su capacidad para formar futbolistas y generar ingresos mediante transferencias, atraviesa dificultades para sostener su estructura.

Así lo reconoció a Ovación su vicepresidente, Gastón Barlocco, quien durante parte de 2026 debió asumir las funciones presidenciales debido a los problemas de salud que atravesó Tabaré Fierro. "La parte económica está muy compleja, ya que hemos vendido poco en los últimos años. Con los presupuestos que se manejan hoy en día, es difícil sostenerse", reconoció el dirigente.

El vicepresidente fue todavía más contundente al plantear una alternativa para el futuro institucional del Franjeado. "Danubio, si no encuentra una Sociedad Anónima Deportiva, va a ser difícil que se pueda sostener", aseguró Barlocco.
La declaración refleja su preocupación por la viabilidad económica del actual modelo de gestión y plantea la posibilidad de buscar una asociación con capitales privados que permita fortalecer las finanzas de la institución. De todas maneras, se trata de una postura personal del dirigente y no de una decisión institucional anunciada por el club.

Barlocco también fue crítico con el funcionamiento reciente de las divisiones formativas, uno de los principales emblemas de Danubio a lo largo de su historia. "El proceso juvenil no fue el adecuado. Hoy va en camino a tratar de parecerse a lo que alguna vez fue", sostuvo.

La falta de transferencias importantes durante los últimos años terminó afectando una fuente de ingresos que históricamente resultó fundamental para sostener la estructura económica del club. Danubio deberá afrontar ahora el desafío de recuperar la capacidad de formar futbolistas, generar recursos mediante sus transferencias y encontrar nuevas alternativas de financiación para competir profesionalmente.

El desgaste dirigencial y un año complicado por la ausencia de Tabaré Fierro

A las dificultades económicas y deportivas se sumó una situación particular en la conducción institucional de Danubio. Durante parte de 2026, el presidente Tabaré Fierro no pudo desempeñar normalmente sus funciones por problemas de salud, por lo que Gastón Barlocco debió asumir temporalmente la presidencia y mayores responsabilidades en la gestión cotidiana.

El vicepresidente aclaró que Fierro continuó vinculado al funcionamiento del club, aunque reconoció que su menor presencia diaria tuvo consecuencias. "Este último año ha sido complicado con la ausencia de Tabaré por los temas personales. En realidad no fue una ausencia al 100%, porque sí ha estado trabajando continuamente, pero hemos sufrido una pérdida en la diaria, en una cosa que es muy importante para el seguimiento diario en el club", explicó.
Barlocco tampoco ocultó el desgaste personal que le produjo la gestión de la institución durante los últimos años. "No te diría que hay problemas institucionales, pero sí un claro desgaste, por lo menos mío. Ya hace tres años que estoy y sinceramente estoy totalmente agotado", manifestó.

Consultado sobre lo que sucederá a partir de ahora, el dirigente reconoció que todavía existen importantes interrogantes. "Esa pregunta, la verdad, no te la puedo responder. ¿Qué es lo que va a pasar? No lo sé. Estamos en una situación jodida", admitió. Las declaraciones reflejan la incertidumbre que atraviesa Danubio, una institución que deberá comenzar rápidamente la planificación deportiva para 2027 mientras intenta resolver sus dificultades económicas.

Progreso: el club de barrio que depende en un 90% de los ingresos de televisión

La realidad económica de Progreso presenta características diferentes a las de Danubio, aunque también evidencia las dificultades que enfrentan las asociaciones civiles para competir en el fútbol profesional.

Rodrigo Barrenechea, presidente del Gaucho del Pantanoso, explicó a Ovación que la institución cuenta con uno de los presupuestos más bajos de Primera División y depende casi exclusivamente del dinero proveniente de los derechos audiovisuales.

"Gestionar un club como Progreso es un desafío enorme. Somos una asociación civil, un club de barrio, con recursos muy limitados, que compite contra instituciones con presupuestos y estructuras muy superiores. Dependemos aproximadamente en un 90% de los ingresos de televisión y tenemos uno de los presupuestos más bajos del fútbol profesional", señaló.

Esa dependencia convierte la reducción de los ingresos televisivos en uno de los principales desafíos que deberá afrontar el club durante 2027. Sin embargo, Barrenechea destacó que su administración consiguió avances importantes desde su llegada a la presidencia, hace casi dos años.
"Cuando llegamos hace casi dos años, lo hicimos con un grupo de gente joven, con muchas ganas de trabajar y aportar una mirada renovadora a la institución. Encontramos un club con importantes dificultades administrativas y organizativas, y entendimos que había que comenzar una renovación desde adentro, profesionalizando las áreas más importantes e incorporando gente capacitada", explicó.

Según el presidente, ese proceso permitió mejorar el funcionamiento. "En este tiempo logramos ordenar el club y alcanzar un equilibrio económico, incluso atravesando los cambios en los derechos de televisión", aseguró.

Barrenechea también destacó que, pese a los descuentos que se aplican sobre los ingresos audiovisuales, Progreso consiguió cumplir con sus compromisos durante la temporada. "En el caso de Progreso, pese a esos descuentos, los recursos nos permitieron cubrir el presupuesto mensual y cumplir con nuestras obligaciones", manifestó. El dirigente también resaltó la recuperación del vínculo institucional con la Asociación Uruguaya de Fútbol, después de varios años de distanciamiento.

Los números deportivos que explican los descensos de Danubio y Progreso

Más allá de las dificultades económicas, los descensos de Danubio y Progreso se explican por los resultados deportivos acumulados durante las últimas dos temporadas. El Franjeado consiguió 43 puntos durante 2025, producto de los 12 obtenidos en el Apertura, 10 en el Intermedio y 21 en el Clausura.

Aunque terminó aquel año sin perder la categoría, dejó una base de puntos insuficiente para afrontar con tranquilidad la temporada siguiente. En 2026 sumó 18 unidades en el Apertura y sufrió un golpe importante durante el Intermedio, cuando consiguió solamente cuatro puntos de 21 posibles.

En el Clausura tampoco logró encontrar la regularidad necesaria y acumuló 10 puntos en las primeras 13 fechas. De esta manera, Danubio llegó a la confirmación de su descenso con 75 unidades en 72 partidos disputados durante las dos temporadas, una efectividad del 35,2%.

La inestabilidad también se reflejó en los cambios de entrenadores

Entre 2025 y 2026 pasaron por la conducción del primer equipo Alejandro Apud, Juan Manuel Olivera, Gustavo Matosas, Diego Monarriz, Leonardo Ramos y Leonel Rocco. Matosas, que había llegado para desempeñarse como director deportivo, terminó asumiendo la conducción del plantel principal en tres períodos diferentes.

Progreso, por su parte, acumuló 39 puntos durante 2025 y 35 en 2026, para un total de 74 unidades en 72 encuentros, una efctividad del 34,7%. El Gaucho comenzó esta temporada con apenas 10 puntos en el Apertura y seis en el Intermedio.

Aunque consiguió mejorar su rendimiento durante el Clausura, en el que sumó 19 unidades en las primeras 13 fechas, la recuperación no alcanzó para compensar los puntos perdidos anteriormente. Los dos clubes terminaron pagando el precio de campañas insuficientes durante un período prolongado, que los dejó sin posibilidades matemáticas de permanecer en Primera División cuando todavía restaban dos encuentros para finalizar el campeonato.

Las formativas, una necesidad compartida para generar recursos

Uno de los puntos en común entre los dirigentes de Danubio y Progreso es la importancia que ambos le otorgan a las divisiones juveniles como herramienta para garantizar la sostenibilidad económica de sus instituciones.

Mientras Gastón Barlocco reconoció que Danubio perdió parte de la capacidad de formación que históricamente lo caracterizó, Rodrigo Barrenechea considera que desarrollar futbolistas propios será fundamental para el crecimiento de Progreso.

"La realidad es que sostener una asociación civil en el fútbol profesional es cada vez más difícil. Muchas veces las necesidades económicas obligan a vender jugadores antes de tiempo y por debajo de su verdadero potencial", explicó el presidente del Gaucho.

Barrenechea entiende que la institución debe fortalecer sus formativas, conseguir transferencias que generen ingresos y reinvertir esos recursos en el crecimiento del club. "Para eso se necesita una gestión profesional, ordenada y responsable", remarcó.

La generación de futbolistas propios aparece como una de las principales alternativas para disminuir la dependencia de los ingresos televisivos y fortalecer las economías de ambas instituciones.

Las obras que Progreso proyecta pese a perder la categoría

Más allá del descenso, Rodrigo Barrenechea aseguró que Progreso continuará trabajando en proyectos destinados a mejorar su infraestructura y fortalecer el funcionamiento institucional. Entre las iniciativas mencionó la construcción de un gimnasio propio, utilizando el premio obtenido por conquistar la Copa de la Liga AUF, la instalación de iluminación en el Parque Paladino, la ampliación de su capacidad y el desarrollo de un complejo propio para las divisiones juveniles.

Además, destacó que el club consiguió un ómnibus destinado al traslado de los futbolistas de formativas. "Son avances que para otros clubes pueden parecer normales, pero para Progreso significan muchísimo", expresó.

El dirigente entiende que la institución debe continuar creciendo independientemente de la categoría en la que compita y que el futuro no puede depender exclusivamente de los resultados deportivos de una temporada.

El desafío de regresar a Primera División: dos caminos para reconstruirse

Con el descenso consumado, Danubio y Progreso deberán comenzar a planificar sus respectivos proyectos deportivos para 2027, en un escenario de menores ingresos y nuevas exigencias económicas. En Danubio, Gastón Barlocco considera que una de las prioridades debe ser profesionalizar la estructura deportiva e incorporar una figura que se encargue de planificar el futuro del plantel.

"Para mí, Danubio debe ir a buscar un gerente deportivo y empezar a armar el año que viene para subir rápidamente. Pero ya te digo, el tema económico está complejo", afirmó. El vicepresidente entiende que el club debe comenzar cuanto antes la reconstrucción deportiva para intentar regresar inmediatamente a Primera División.

En Progreso, Rodrigo Barrenechea también reconoció los errores que llevaron al descenso, aunque sostuvo que la institución debe mantener una planificación de largo plazo. "El descenso nos duele muchísimo. Sabemos que cometimos errores deportivos y tenemos que corregirlos. Pero también sabemos que el futuro institucional no puede depender únicamente de los resultados de un campeonato", manifestó.

El dirigente del Gaucho resumió su visión del futuro con una frase que refleja las prioridades institucionales. "No se trata de subir por subir, sino de construir las bases para mantenernos y consolidarnos en el fútbol profesional", aseguró.

El avance de las SAD y el desafío de los clubes tradicionales

Las dificultades económicas que atraviesan Danubio y Progreso también abren un debate que trasciende la realidad de ambas instituciones. En un fútbol uruguayo donde las Sociedades Anónimas Deportivas han ganado protagonismo y varios clubes compiten respaldados por inversiones privadas, dos instituciones históricas que mantienen su estructura de asociación civil terminaron perdiendo la categoría.

La situación vuelve a poner sobre la mesa las dificultades que enfrentan los clubes tradicionales para sostener presupuestos competitivos, generar recursos propios y mantener estructuras profesionales sin depender casi exclusivamente de los ingresos televisivos o de las transferencias de futbolistas.

La advertencia de Gastón Barlocco sobre la necesidad de encontrar una SAD para garantizar la sostenibilidad económica de Danubio refleja una de las posturas que aparecen en este debate.
Por su parte, Rodrigo Barrenechea plantea un camino diferente para Progreso, basado en profesionalizar la gestión, fortalecer las formativas y desarrollar infraestructura que permita generar recursos propios.

El contraste entre ambas visiones refleja uno de los grandes desafíos que enfrenta el fútbol uruguayo: encontrar modelos de gestión que permitan a sus instituciones competir deportivamente sin comprometer su estabilidad económica.

Danubio y Progreso deberán afrontar ahora el desafío inmediato de regresar a Primera División, pero también resolver una cuestión que va mucho más allá de los resultados de un campeonato. Porque mientras las SAD ganan terreno y el fútbol profesional exige recursos cada vez mayores, los clubes tradicionales enfrentan una pregunta que será determinante para su futuro: cómo conseguir la estabilidad económica necesaria no solamente para ascender, sino también para mantenerse y competir en Primera División.
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