Miércoles, 17 de Octubre de 2018

Nobel de Economía 2018

ChileEl Mercurio, Chile 16 de octubre de 2018

Se entrega una fuerte señal sobre la importancia de integrar la innovación y el cambio climático al análisis económico.

Paul M. Romer y William D. Nordhaus fueron galardonados esta semana con el Premio Nobel de Economía 2018. Sus contribuciones a dicha ciencia constituyen pilares fundamentales para enfrentar uno de los desafíos más urgentes de la humanidad: lograr un crecimiento económico global sostenible en el largo plazo.
El trabajo de Romer fue pionero al incorporar las innovaciones tecnológicas al análisis macroeconómico tradicional. En una época donde el estudio de esta disciplina se enfocaba principalmente en entender el comportamiento de los factores capital y trabajo, Romer mostró que la generación de ideas ligadas a la tecnología, al impulsar el progreso en esta materia, jugaba un papel importante en el crecimiento económico. Sus estudios resaltaron la importancia de establecer políticas públicas, como subsidios y patentes, para que la sociedad produzca este tipo de ideas en una cantidad óptima.
Por su parte, William Nordhaus fue el primero en desarrollar un modelo cuantitativo para describir la interacción existente entre la economía y el clima. Según él, la manera más eficiente para detener las emisiones de gases de efecto invernadero consiste en establecer un impuesto global uniforme al carbono. Las investigaciones de Nordhaus han sido claves para abordar el problema de la contaminación de forma rigurosa, facilitando el diseño de mecanismos para contrarrestarlo, lo que ha servido de insumo tanto a países como a organismos internacionales.
Así, al otorgar el premio en forma compartida a Romer y Nordhaus, el Riksbanken, el banco central sueco, entrega una fuerte señal sobre la importancia de integrar la innovación y el cambio climático al análisis económico. Las principales conclusiones de estas investigaciones no pueden pasar inadvertidas para Chile.
Uno de los mensajes más importantes del trabajo de Romer es que contar con capital humano de calidad es una de las condiciones necesarias para avanzar en innovación. Al respecto, los resultados de las pruebas PISA representan una señal de alarma: uno de cada dos alumnos chilenos no satisface los estándares mínimos en matemáticas, y solo el 0,1% de los estudiantes de Chile logra el máximo desempeño. De continuar en esta senda, el país no tendrá una masa crítica ni para concretar ni implementar avances profundos en innovación en los próximos años.
En cuanto a los factores ambientales, aún está pendiente en Chile la revisión del impuesto específico al diésel, el que solo por razones políticas se mantiene por debajo del de las bencinas. Esto permitiría reducir la mayor contaminación (externalidad negativa) que genera el primero respecto de las segundas. Cabe notar que modificar el impuesto al diésel en la magnitud sugerida no solo contribuiría a disminuir la contaminación asociada a este combustible, al desincentivar su utilización, sino que también permitiría incrementar la recaudación fiscal en al menos US$ 1.000 millones al año. Por otra parte, considerando los hechos acontecidos en Quintero y Puchuncaví, se debe determinar si el impuesto de US$ 5 por tonelada emitida de CO2 es congruente con el perjuicio que provocan estas emisiones. La contribución de Nordhaus a las ciencias económicas ofrece el marco conceptual y empírico para conducir tal discusión.