Lunes, 06 de Julio de 2020

La multiculturalidad es una tarea pendiente para tratar la salud mental de esta población

ChileEl Mercurio, Chile 6 de julio de 2020

Parte importante de quienes llegan a Chile sufren cuadros de ansiedad, depresión o estrés. Entrenar en sensibilidad cultural a los profesionales de la salud es vital para abordar la situación.

Hace dos años que llegó a Chile y hace cinco meses que le diagnosticaron un cuadro de ansiedad generalizada en una clínica de Antofagasta. Andrea (28), quien prefirió resguardar su identidad real para esta nota, es de Venezuela y llegó al país escapando de la crisis política y social que azota a la nación caribeña.
"Hace poco tuve que recibir a dos familiares que venían en la misma situación y me tocó mantenerlos por meses", cuenta Andrea. "Eso, y estar lejos de mi familia, me hicieron caer en una angustia grandísima", dice. Y continúa: "Me sentía desadaptada. Feliz porque había salido de Venezuela, pero sin ningún tipo de lazos aquí".
No es la única. Según un estudio realizado entre 2014 y 2015 por la Universidad Católica del Norte, el 46% de los colombianos y 48% de los peruanos residentes en Antofagasta dice sentirse "incómodo" en Chile. El mismo trabajo arrojó que el 22,1% de los colombianos en la zona presenta algún síntoma de ansiedad o depresión, al igual que el 13% de los peruanos.
La cultura
Otro estudio de la Universidad de Chile, realizado en 2016 en la Región Metropolitana por el académico Ramón Florenzano, mostró que los inmigrantes tienden a desarrollar problemas psiquiátricos comunes como angustia, depresión, insomnio. Además, presentan mayor riesgo de intento suicida que la población local.
"Esto lo vimos tanto en los inmigrantes como en sus hijos. Encontramos un mayor porcentaje de ideación suicida que es bastante frecuente, aunque los suicidios que se completan son pocos", cuenta Florenzano.
Según el académico, la cultura juega un papel trascendente en este tema. A su juicio, es importante entrenar en sensibilidad cultural a los profesionales encargados de atender a la población inmigrante.
"Es un tema de vocación de servicio y de política general de salud. Ellos tienen que ser atendidos y los profesionales de la salud deben estar preparados para atender diferencias culturales", comenta.
Opina parecido Baltica Cabieses, investigadora de la Universidad del Desarrollo que lleva 12 años estudiando el asunto en Chile.
"En temas de salud mental hay mucha discusión sobre qué tanto es una expresión particular de la cultura el malestar que se percibe y qué tanto nuestras formas particulares de hacer evaluación en Chile son pertinentes para personas que tienen otra cultura", comenta Cabieses. Y ejemplifica: "La población haitiana tiene una cosmovisión patriarcal que es distinta a la nuestra, entonces, cuando uno ve a una mujer silenciosa que espera que el marido hable, que lo mira cada vez que uno le pregunta algo, puede parecer que está deprimida, pero simplemente puede estar cumpliendo con sus normas culturales".
Menor acceso
Un estudio cualitativo realizado en 2017 por Cabieses y la psicóloga e investigadora de la misma casa de estudios Sofía Astorga, confirmó que hay una demanda de salud mental por parte de los inmigrantes, pero que estos acceden menos que la población local. Algunas razones son no saber pedir una hora, listas de espera y discriminación.
El trabajo consistió en entrevistas a 250 personas entre extranjeros, personal de salud médico y autoridades de la zona norte de la Región Metropolitana.
"Vimos que muchos se han sentido discriminados por el personal de salud general y por esa razón se han ido alejando de los prestadores de servicio. Ahora, los equipos reconocen que esto puede ser verdad y que ellos han tratado de ir reduciendo esas prácticas", cuenta Baltica.
Para Astorga, si bien la política actual de salud y migraciones está trabajando en diversas iniciativas, aún quedan desafíos.
"Creo que el foco debería estar en hacer atenciones culturalmente pertinentes", coincide.
No lograrlo, dice la académica, implicaría sobrediagnosticar o subdiagnosticar a un porcentaje importante de inmigrantes, con lo cual podría estar aumentando, innecesariamente, la carga de medicamentos que debe entregar el Estado, por ejemplo.
Para investigadora, es conveniente que el tema se instale en las facultades de medicina de las universidades.
"Yo sé que hay facultades de enfermería que están tocando el tema, pero en psicología no es así. Si no tocamos este punto desde la base, es muy complejo después pedirles a los trabajadores de la salud que se capaciten porque es algo que nunca vieron y que no lo tienen incorporado como importante", puntualiza.
1 millón 200 mil inmigrantes se estima que viven en el país, según datos del Gobierno. Eso incluye a personas en situación irregular. El 72% se concentra en dos regiones: Metropolitana y Antofagasta.
88,8% de los migrantes son latinoamericanos. De ellos, la mayoría son peruanos (25,2%), colombianos (14,9%), venezolanos (11,2%), argentinos (8,9%) y haitianos (8,4%).