Jueves, 21 de Marzo de 2019

Los secretos del Tiranosaurio Rex salen a la luz en una sorprendente exposición

ChileEl Mercurio, Chile 21 de marzo de 2019

Pasados 117 años desde que se encontraran los primeros restos de este dinosaurio, hoy se sabe que podía llegar a pesar 8 mil kilos, que su mordida era la más feroz del mundo y su visión, privilegiada. Pero todavía quedan muchas interrogantes.

Si el Tiranosaurio Rex siguiera vivo, nadie se acercaría por estos días al Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Su cuerpo, que podía pesar entre 5.500 y 8 mil kilos, sus 13 metros de largo y una mordida tan feroz, capaz de destruir el peso de tres autos -la más potente conocida hasta ahora para cualquier animal- alejarían a cualquier curioso.
Pero hoy son solo fósiles, recreaciones 3D y modelos a escala real los que pueden verse en el museo, gracias a la exposición "T. Rex: el último predador", que se abrió al público este lunes.
En ella se reúne toda la información que se ha recopilado sobre este dinosaurio, desde que fuera descubierto el primer ejemplar en 1902.
"En los últimos 30 años hemos visto un gran aumento, tanto en el número de descubrimientos de fósiles de Tiranosaurios, como de la tecnología disponible que nos permite explorar cosas complejas sobre estos carismáticos animales (...) Nunca imaginé que un día podríamos ver la forma del cerebro del T. Rex, determinar la rapidez con la que aumentan de peso, o utilizar modelos biomecánicos avanzados para calcular la fuerza de su mordida", dice el paleontólogo Mark Norell, curador de la exposición.
Excelente olfato
Estas técnicas les han permitido saber que más de la mitad de las crías de Tiranosaurios Rex morían en el primer año de vida, y que los que lograban sobrevivir subían 770 kilos por año hasta llegar al tamaño adulto. Que solo los juveniles podían correr, y que su sentido del olfato era mucho más desarrollado que el de otros dinosaurios, lo que les permitía encontrar con facilidad a sus presas.
"Además tenían visión estereoscópica, es decir, tenían los ojos más adelante, cuando muchos dinosaurios los tenían hacia los lados. La visión hacia los lados permitía tener un campo visual más grande, ideal para una presa, pero los ojos hacia delante les permitía juzgar mejor las distancias, lo que le conviene a un depredador", explica el paleontólogo Alexander Vargas, de la U. de Chile.
En la exposición también se puede aprender que cada ojo de estos dinosaurios era del tamaño de una naranja -uno de los más grandes entre los animales- y que su vista era excelente.
Otras investigaciones han demostrado que los Tiranosaurios Rex comían a miembros de su propia especie, aunque aún no está claro si se mataban entre ellos o se alimentaban de los cuerpos ya fallecidos.
También se especula que los adultos tenían plumas en su cabeza y cola, que cambiaban sus dientes a lo largo de su vida, y que incluso los mayores reemplazaban su dentadura cada dos años.
Por otra parte, estudios de las heces han permitido saber que son una de las raras especies en el mundo que puede pulverizar y digerir huesos sólidos, explican desde el museo.
"Es increíble lo que hemos aprendido del T-Rex. A principios de la década del 90, no sabíamos prácticamente nada de su biología y ahora sabemos que vivía hasta los 28 años", dijo en la inauguración Gregory Erickson, paleobiólogo, quien participó como consultor de la muestra.
Según explica a "El Mercurio" Mark Norell, la idea de esta exposición no es tanto conocer más sobre este popular dinosaurio, sino "comprender cómo descubrimos todas estas cosas: el proceso de la ciencia". Por eso los visitantes pueden usar herramientas virtuales, como un escáner y un microscopio, para aprender más del trabajo científico.
Pero eso no impide que el público se fascine por el tamaño de este dinosaurio, que habitó hace 68 y 66 millones de años en lo que hoy es América del Norte. "Es una de las especies más grandes de depredadores terrestres que haya conocido el planeta jamás", dice Vargas.
"Pero creo que lo más interesante son sus pequeños bracitos. Eso ha sido paradójico, es contraintuitivo a lo que necesita un depredador. Y si bien hay explicaciones de qué cosas podrían haber hecho con ellos, como agarrar a la hembra en la cópula, se sabe que es un desarrollo evolutivo. Sus brazos no eran tan chicos y se achicaron. La explicación más lógica es que perdieron función. Nuestra explicación es que empezaban usando los brazos cuando nacían, quizás eran cuadrúpedos, y después cuando se volvían bípedos ya no los usaban para nada. Así el brazo crecía más lento que el resto del cuerpo", agrega.
Sin embargo, aún no hay claridad sobre ese tema. Tampoco se sabe el color de sus plumas. Pero los científicos aseguran que los fósiles de los Tiranosaurios Rex aún esconden información.
Una críaUn T. Rex de cuatro años, a diferencia de su versión adulta, tenía brazos relativamente largos, un cuerpo delgado y sus dientes podían cortar carne, pero aún no eran capaces de triturar huesos, según aseguran los últimos estudios.