Domingo, 25 de Agosto de 2019

Análisis de ADN pone en duda el mestizaje de polinésicos con habitantes del sur de Chile

ChileEl Mercurio, Chile 25 de agosto de 2019

Investigaciones anteriores aseguraban que la morfología de los cráneos era semejante a la de antiguos habitantes de la Polinesia y que, además, habría similitudes en la cultura.

Hasta ahora, las pruebas afirmaban que navegantes polinésicos se enfrentaron a las olas del Pacífico y llegaron hasta el sur de Chile antes de la llegada de los españoles.
Un estudio morfológico a antiguos habitantes de Isla Mocha (Región de Biobío), realizado en 2010, determinó que tanto la estructura pentagonal del cráneo, la forma de su mandíbula, así como la de la cabeza del fémur, coincidían con la de habitantes de estos pueblos oceánicos.
Sin embargo, un nuevo estudio pone en entredicho esa teoría. Los resultados de esta investigación, presentados en la 88 {+a} Reunión Anual de la Asociación Americana de Antropología Física (AAPA), se centraron en el análisis de ADN, no en la morfología de restos humanos.
Precisión genética
"Se realizó una extracción de ADN desde restos arqueológicos, en su mayoría dientes y huesos de mano, algunos de los cuales habían sido previamente analizados en 2010", dice Constanza de la Fuente, investigadora posdoctoral del Departamento de Genética Humana de la U. de Chicago y una de las encargadas del estudio.
Aunque se analizaron 15 restos arqueológicos, solo se logró dar con el ADN antiguo completo de cinco, los que fueron fechados entre 930 y 1470 d.C.
"No podemos descartar que hubo contacto cultural, pero genéticamente no hay evidencia de mestizaje", explica De la Fuente.
Y agrega: "Nuestro estudio se opone a esta hipótesis (de mestizaje). El contacto pudo haber ocurrido, pero quizás no dejó huellas en las poblaciones arqueológicas que habitaban esa zona".
Roberto Campbell, arqueólogo y docente del programa de Antropología de la UC, también encabezó esta investigación. "Los restos analizados tienen dos orígenes. Algunos fueron obtenidos como parte de las investigaciones que dirigí en Isla Mocha entre 2009 y 2015, y otros estaban depositados en el Museo de Historia Natural de Concepción, producto de los proyectos de investigación anteriores en esa isla".
Según Campbell, este estudio ayudará a entender mejor las migraciones del pasado: "Tiene una importancia metodológica; sobre todo, respecto a los análisis morfológicos realizados a la fecha y cómo debemos ser más críticos en nuestra investigación al momento de proponer modelos de migraciones. Luego, la ausencia de mestizaje en estos individuos no descarta de plano que no haya habido cierto contacto, quizás solo reflejado en el ámbito cultural. En definitiva, lo que se requiere es realizar más investigación, sobre todo multidisciplinaria. Hay que seguir buscando".
Para De la Fuente, la idea del actual estudio no es desacreditar los análisis morfológicos, "pero hay que considerar que la morfología se ve afectada también por el ambiente, no es meramente un reflejo de un componente genético. Es por ello que, en este caso, la genética puede darnos una idea más clara y sí, más precisa".
Después de estudiar por años los nexos entre la cultura polinésica y la mapuche, José Miguel Ramírez, arqueólogo del Centro de Estudios Avanzados de la U. de Playa Ancha y participante en el estudio morfológico de 2010 -que concluyó que de los seis restos analizados en Isla Mocha había tres individuos con fenotipo americano y tres con fenotipo polinésico-, dice que en el lenguaje también hay muchas similitudes. "El padre Sebastián Englert, que estuvo más de 30 años en Isla de Pascua, comparó la lengua mapuche con la lengua rapanuí. Él descubre decenas de posibles préstamos, pero una de las palabras que más le llamaron la atención fue 'toki', que en toda la Polinesia es hacha, pero que también se usa en el mundo mapuche".
También habría cercanías entre las clavas mapuches y las polinésicas. A esto se suman otras similitudes que, según Ramírez, demuestran el nexo entre ambas culturas. Una es la gallina araucana, que tendría ADN polinésico. "Obviamente, la gallina llegó en canoa, y coincide con que los polinésicos estaban explorando hacia el este, y lo lógico era que llegaran al sur del continente americano, no a Rapa Nui, porque la corriente viene a la zona sur, entre Valparaíso y Chiloé". Según explica, la corriente en esa zona circula en el sentido opuesto a las manillas del reloj, "dejando a Rapa Nui en el centro".
Que algunos aventureros polinésicos hayan seguido hasta las costas de Chile continental, es parte de su hipótesis.
La aparición del camote hace unos mil años en las Islas Cook, dice Ramírez, es otra prueba de que estos pueblos polinésicos, usando catamaranes, pasaron por América y se llevaron comida para regresar a sus tierras.
El nuevo estudio de análisis genético que niega esta relación de mestizaje no lo desanima. "Esto está recién comenzando. No se puede negar nada a priori ".
''No podemos descartar que hubo contacto cultural, pero genéticamente no hay evidencia de mestizaje". ................................................................................................... CONSTANZA DE LA FUENTE, DEPARTAMENTO DE GENÉTICA HUMANA, U. DE CHICAGO