Viernes, 06 de Diciembre de 2019

¿Y entonces qué hacer?

ColombiaEl Tiempo, Colombia 6 de diciembre de 2019

Los cuadros de desnutrición oculta no se presentan de la noche a la mañana y por eso solo una dieta balanceada, basada en alimentos de origen natural y alejada de comestibles ultraprocesados, puede prevenir que haya deficiencia de hierro, vitamina A, zinc y otros micronutrientes

Los cuadros de desnutrición oculta no se presentan de la noche a la mañana y por eso solo una dieta balanceada, basada en alimentos de origen natural y alejada de comestibles ultraprocesados, puede prevenir que haya deficiencia de hierro, vitamina A, zinc y otros micronutrientes. "En niños, por ejemplo, la alimentación complementaria a la leche materna no está siendo la más adecuada. Mantenemos tradiciones que no son beneficiosas, como darles caldo de carne a los niños, pero sin la carne, convencidos de que el caldo contiene el hierro necesario", explica. Y agrega que las guías de alimentación hoy están basadas en darles licuados de carne y pollo a los niños una vez suspenden la alimentación con leche materna a los 6 meses. "Y luego sí, a partir de los 9 meses, pescado y huevo", agrega. Otro error frecuente que señala la especialista es la forma de suplementar el zinc. "Cuando este no es ingerido en alimentos, sino en pastillas, debe combinarse con cobre para que pueda ser absorbido por el organismo. De lo contrario, la deficiencia puede incluso incrementarse", asegura. En ese sentido, la nutricionista Savino recomienda para quienes ya han sido diagnosticados con carencias de hierro y zinc aumentar la ingesta de proteína animal (carne, pollo y huevo). Nora Bayona, nutricionista de la Universidad Nacional, es enfática en decir que las falencias en este tipo de nutrientes no se pueden compensar con el consumo de suplementos vitamínicos. Hay que tener presente que estos elementos son en esencia medicamentos que siempre deben ser prescritos por el médico. El hierro, dice, está presente en la mayoría de los alimentos que se consumen normalmente, tanto de origen animal como vegetal. Sin embargo, existen dos tipos de este mineral que pueden ser absorbidos de diferente forma. El que está presente en los alimentos animales se denomina hemo y de él se absorbe solo la cuarta parte. El no hemo, de los vegetales, solo es aprovechado por el cuerpo en un 10 por ciento. En ese sentido, es importante saber que las cantidades de alimentos que lo contienen deben ser provistas en raciones suficientes.