Lunes, 23 de Septiembre de 2019

Reclaman nueva gobernanza

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 23 de septiembre de 2019

Aida Cruz manifestó su preocupación por el estado de abandono y vulnerabilidad en que están envejecientes y deambulantes

Aida Cruz manifestó su preocupación por el estado de abandono y vulnerabilidad en que están envejecientes y deambulantes. Lester Nurse Allende se lamentó de que Santurce, al que se refirió por su nombre original de Cangrejos, "lo han ido desmantelando". Alegna Malavé afirmó que la falta de transporte masivo "afecta nuestra calidad de vida". Amparo Echeandía sostuvo que en sectores de la isla, la población nativa está siendo desplazada por extranjeros.
Esas cinco personas, y varias decenas más, se reunieron el pasado miércoles en la Plaza Bolívar, en el corazón de Santurce, durante un vaporoso atardecer. Habían sido convocados, por nadie en particular, a través de redes sociales y por grupos de WhatsApp, a una "asamblea de pueblo".
Llegaron en plan de combate a hablar de Puerto Rico, de sus enormes desafíos, de las múltiples amenazas que sienten que se ciernen sobre su futuro y de cómo organizarse para salvar a la isla.
Se habló de lo inmediato (los problemas de la iluminación pública que se mantienen a casi dos años del huracán María) y de lo más persistente, como el reclamo, prácticamente unánime, de que se audite la deuda de $70,000 millones que ahoga las finanzas del gobierno y la necesidad de una nueva Constitución que sirva mejor a las aspiraciones democráticas de Puerto Rico.
Pero quizás nada de lo afirmado durante las más de tres horas en que duró el encuentro en Santurce resumía el ánimo de los presentes mejor que lo dicho por una joven que solo se identificó como Sally y que expresó, simplemente: "Estoy aquí porque quiero ver cómo puedo colaborar".
una fuerza desconocida
Como consecuencia del transformacional éxito de la campaña de verano que logró la renuncia del exgobernador Ricardo Rosselló, innumerables personas, conscientes de pronto de un poder que no sabían que tenían, han estado reuniéndose en asambleas de pueblo a través de toda la isla durante las pasadas semanas, como el miércoles en Santurce, tratando de dibujar un nuevo país.
En los encuentros, se discuten los que se consideran los problemas de la isla, el tiempo que llevan sin ser solucionados y, sobre todo, cómo lograr que sean atendidos por una clase política que los participantes sienten que ni los representa, que se sirve solo a sí misma y que no tiene ningún interés en los desafíos de la isla.
Según varios entrevistados, la primera asamblea de pueblo se llevó a cabo en Ponce a mediados de julio, por personas que no tenían medios para llegar a las numerosas manifestaciones contra Rosselló que se estaban realizando en San Juan en esos días y querían comoquiera participar de lo que ocurría en el país en esos días. Eventualmente, ha habido asambleas también en sectores de San Juan, Mayagüez, Aibonito, Carolina, Caguas, Bayamón, Lares, Mayagüez, Utuado y Gurabo, entre otros pueblos. En los próximos días, habrá en Lares, Jayuya, Cayey, Juana Díaz, Isabela, Cabo Rojo, Luquillo, Rincón y Toa Baja, entre otros lugares.
En algunos de los municipios, ha habido más de una, como también las han habido en ciudades estadounidenses como Nueva York, Pittsburgh, Pennsylvania, Hartford, Connecticut y Washington D.C.
El pasado jueves, hubo una "asamblea telefónica" con representantes de la diáspora puertorriqueña en diferentes regiones de Estados Unidos. En algunos sitios, le han llamado "asamblea de la indignación" y la convocatoria incluye el aviso de que habrá "actividades para niños".
el próximo paso
Roberto Vélez, un sociólogo de la Universidad del Estado de Nueva York en New Paltz, quien ha participado en varias de las asambleas y está preparando un artículo académico sobre la experiencia, dijo que las movilizaciones son una consecuencia directa del resultado de la campaña que logró la renuncia de Ricardo Rosselló.
"Las movilizaciones contra Rosselló motivaron y le dieron la seguridad a la gente de que tienen la capacidad política, el poder para convocar, para reclamar y demandar y en ese proceso hay un empoderamiento. La renuncia de Rosselló se convirtió en la confirmación de que los individuos tenemos esa capacidad, ese poder. La asamblea de pueblo fue el próximo paso de madurar esa propuesta política", dijo Vélez.
Como pasó con las más importantes protestas contra Rosselló, las asambleas no son convocadas por nadie en particular, ni hay una ninguna organización central coordinándolas. Las convocan generalmente activistas conocidos en sus comunidades, pero personas de distintas partes de la isla, o sin vínculos a ninguna organización, se enteran usando el hasghtag #AsambleaDePueblo en diferentes redes sociales.
Vélez dijo que le ha parecido interesante que están participando tanto personas con largo historial de activismo, como gente que se acerca por primera vez en su vida a este tipo de iniciativas.
"Distintas personas participan por distintas razones. Pero lo que he visto en las que he participado es que la gente se siente insatisfecha con las estructuras actuales de representación", dijo.
En la asamblea de Santurce estaba Fidel J. Rodríguez, un optómetra de San Juan, que no tiene experiencia en activismo político, pero comenzó a educarse en temas fiscales porque está muy preocupado por el efecto que va a tener la deuda en el futuro económico de Puerto Rico. Está dando sus primeros pasos como activista en un grupo que llamó Movimiento Conciencia.
"aquí va a haber hambre"
"Yo no sabía de muchas cosas que ahora sé", dijo Rodríguez a los participantes en la asamblea de Santurce. "La gente que sabe de economía dice que en quince años, aquí va a haber hambre. Ese no es el Puerto Rico que yo quiero", agregó.
La exigencia de la auditoría de la deuda, la desconexión entre clase política y país, la necesidad de una nueva constitución y de un modelo de gobernanza más democrático y la protección del ambiente son los temas que más han surgido en los foros, según minutas de los encuentros examinadas por El Nuevo Día.
También, han estado presentes los eternos problemas del sistema público de educación, incluyendo la Universidad de Puerto Rico (UPR), el tema de desplazamiento poblacional en diversas comunidades, sobre todo en áreas de Santurce y el Viejo San Juan, así como la corrupción y la impunidad en los altos niveles del gobierno.
"Lo primero que necesitamos es limpiar lo que tiene que ver con el gobierno de Puerto Rico, que podamos decir que gobiernan personas sobre las que nos sintamos seguras y seguros. Esa es la prioridad. La segunda es auditar la deuda, no para pagarla nosotros, sino para saber qué fue lo que pasó y que ellos (Estados Unidos) se hagan cargo. Y la tercera es crear una constitución que sea pertinente al pueblo de Puerto Rico", dijo Lala González, una activista de la comunidad Lgbttq que ha participado en varias de las asambleas.
Las expectativas que se pueden tener de este esfuerzo varían dependiendo de a quién se le pregunte. Waleska Semidey, activista que participó en la asamblea de Santurce, dijo que cree que las distintas asambleas a través de toda la isla pueden establecer unas prioridades nacionales, presentarlas al país y votar solo por políticos que se comprometan a cumplirlas.
"Podemos ser un bloque importante", dijo.
Vélez, por su parte, señaló que de las asambleas puede salir un nuevo liderato "tanto a nivel comunitario como nacional".
"Gente previamente rezagada, por las estructuras, por los partidos o porque no se atrevían, según se adentran en esto y se hacen públicos, van a adquirir seguridad y van a empezar a aglutinar una legitimidad entre la gente alrededor de ellos", sostuvo Vélez.
expectativas sin límites
Mientras, Yarimar Bonilla, antropóloga del Hunter College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), que también ha participado en varias de las asambleas, cree que desde el verano del 2019 no se le puede poner límites a las expectativas de acción política de los puertorriqueños.
"Ya lo que hemos visto ha sobrepasado y transformado completamente nuestras expectativas. Seguramente, estos eventos tendrán un gran impacto en las elecciones del 2020, donde podemos asumir que los que aspiren no solo a la gobernación, sino a puestos políticos en todos los niveles tendrán que atender los asuntos que se están articulando en esos espacios", dijo Bonilla, quien cree que las asambleas de pueblo son parte de la transformación que comenzó con la bancarrota, la muerte del Estado Libre Asociado (ELA), la aprobación de la ley Promesa por el Congreso de Estados Unidos y el huracán María.
"Puerto Rico está en el medio de una gran transformación política y social que no se puede percibir completamente en este instante pero que sin duda representa un gran giro en nuestra historia", manifestó la académica.