Domingo, 13 de Octubre de 2019

Zhengding fue un paso necesario

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 13 de octubre de 2019

ZHENGDING, China

ZHENGDING, China. - Cuando la boricua Adriana Díaz visitó por primera vez el Centro de Tenis de Mesa de esta ciudad apenas tenía nueve años y lo hizo como jugadora del programa nacional.
En aquel entonces, la utuadeña aún no soñaba con ser una atleta profesional de este deporte ni aspirar a unos Juegos Olímpicos. Era una niña que gustaba coger una raqueta en sus manos y, simplemente, jugar este deporte.
"No pensaba que iba a jugar profesionalmente. No lo tenía en mente cuando fui por primera vez", dijo Adriana a El Nuevo Día en pasados días desde Paraguay. El pensamiento fue cambiado con el regreso de Adriana a este centro de entrenamiento con el pasar de los años.
Aquí, la atleta utuadeña fue conociendo el rigor necesario para convertirse en una tenismesista de primer nivel y aceptó el reto. Llegó en un momento en su adolescencia que se convenció de que esto era lo que quería hacer de manera seria y profesional en su vida. Y su padre Bladimir Díaz la respaldó en su decisión.
"Ella fue por primera vez con el Equipo Nacional con el entrenador Juan Revelles. Y a Adriana le gustó la experiencia y regresamos año tras año. Recuerdo que en uno de esos cuartos, Adriana, con 12 o 13 años, me dijo: "Papi, quiero ser famosa en el tenis de mesa. Quiero llegar lejos y que mi nombre se escuche en el mundo", recordó Bladimir. "Allí, ella veía los sacrificios que se tenían que hacer para brillar en el tenis de mesa y ella estaba dispuesta a hacerlos. Y diría que ese fue un momento clave en su carrera".
Por espacio de nueve años al hilo, Adriana y Bladimir viajaron a Zhengding para trabajar aspectos básicos del juego con los entrenadores del centro. Bladimir precisó que trabajaban cinco horas y media al día de lunes a sábado, descansando solo los domingos. Hubo acuartelamientos de tres meses y otros de 15 días, dependiendo de la agenda de competencias de la jugadora. Aquí, Adriana tenía un contacto con el tenis de mesa muy superior al de su centro en su pueblo natal de Utuado. Era el lugar ideal para perfeccionar unas técnicas básicas del juego, que la elevaban a otro nivel. Llegar aquí fue la mejor decisión.
Fundamental aprendizaje
"Fue muy importante para mi carrera porque aprendí mucho de la técnica básica. Fue superimportante", reconoció Adriana, quien irá a sus segundas Olimpiadas en Tokio 2020.
"Ahí fue donde empecé y ellos siempre se han preocupado para que yo mejore y eso no es muy común en China. Me gusta un montón ir allá y entrenar. Somos como una familia", dijo la utuadeña de 18 años, al reconocer las dificultades de adaptarse a la comida, al idioma, y al estar acuartelada en un centro sin opciones de visitar lugares de interés en la pequeña ciudad. "Es un sacrificio, pero al final ves que vale la pena. Para llegar al nivel más alto hay que trabajar muy duro".
Y Bladimir resalta el compromiso de su hija.
"Sin este sacrificio, definitivamente, ella no estaría donde está hoy. No es fácil estar en una ciudad que prácticamente es rural y donde nadie habla inglés. Solo Julie (Xu, traductora) habla inglés y nos ayuda con los entrenadores. Pero era necesario llegar hasta allí para mejorar los fundamentos del juego. Hay cosas que no podemos desarrollar en Utuado. Y ella también necesita parejas de entrenamiento de un mayor nivel y allí las encontramos", dijo Bladimir, cuya otra hija Melanie también ha pasado por este centro.
Este año, según Bladimir, no han visitado el centro por compromisos en la agenda de Adriana. "Pero pienso volver para un campamento o para una parada corta. Siempre es bueno entrenar allí para crecer".
Bladimir, a su vez, agradeció el gesto de la administración del centro al colocar una foto de Adriana en el museo. "Es un honor y se lo agradezco. Es una conquista en China. Estamos hablando de un centro muy reconocido, donde medallistas de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y Atlanta 1996 fueron a entrenar", concluyó Bladimir.