Lunes, 17 de Enero de 2022

Delfina Guzmán: "Chile en estos momentos es una pregunta y las respuestas no me satisfacen"

ChileEl Mercurio, Chile 5 de enero de 2020

La actriz de 91 años regresará este mes a la Sala La Comedia, teatro del que se mantenía alejada desde los años 90. Allí presentará "Aliento", montaje cuya temporada de estreno se vio interrumpida por el estallido social el pasado octubre.

Ella ya estaba en el teatro. El pasado 18 de octubre -el día después del estreno de "Aliento", la primera incursión teatral de Delfina Guzmán en tres años-, la convulsión social obligó a que el GAM -donde se montaba la obra-, al igual que varios otros espacios, suspendiera sus espectáculos. La decisión sorprendió a la actriz en camarines, porque, asegura, tiene la costumbre de llegar con al menos tres horas de anticipación los primeros días de funciones.
"Yo volví, como correspondía, pero ya había comenzado todo este vuelco de emociones en las calles y no se podía hacer la función. La obra no es para momentos de exaltación externa, porque trata de la exaltación interna", recuerda la actriz de 91 años, quien al día siguiente llegó una vez más hasta el centro cultural, donde se enteró de que la temporada que acababa de empezar se suspendería.
"Fue una pena tremenda, una sensación de no poder terminar lo que habíamos empezado, pero qué iba hacer uno si el drama no era el mío, porque el de Chile era bastante más importante", señala Guzmán sobre el montaje que ahora volverá a la cartelera local, con funciones el 8 y el 9 de este mes en el GAM y entre el 15 y el 18 en la Sala La Comedia.
Una temporada acotada que marcará el regreso de la actriz al centro de operaciones del colectivo Ictus, después 26 años de alejamiento. En 1993, y luego de colaborar con el grupo desde fines de los años 50, la actriz dirigió y actuó en "Albertina en 5 tiempos", su último trabajo montado en el espacio de calle Merced, que dejó para embarcarse en su primera teleserie.
Guzmán hace memoria sobre su salida. "Me fui del Ictus porque pasó una cosa muy curiosa, la gente del teatro miraba la televisión con mucho desprecio artístico, y yo también, me decían 'teleserie' y respondía: '!Ni pensarlo¡'", asegura, y puntualiza que fue una oferta de Vicente Sabatini, en ese entonces a cargo del área dramática de TVN, lo que la motivó a probarse en el nuevo formato, con un papel en "Rompecorazón" (1994).
"A la gente le llamó la atención, porque yo era de las que estaba metida en ese grupo que pensaba que la televisión era lo último y seguramente la escandalera vino por ese lado, pero no porque tuviera problemas con la gente del Ictus, eso para nada", afirma Guzmán, quien aún se mantiene en contacto con varios integrantes emblemáticos de ese grupo.
"A Vadell lo veo, también a Nelson, cuando está en Chile. A Nissim no mucho, pero el otro día me topé a su esposa Juanita en la peluquería", menciona, haciendo referencia a los actores Jaime Vadell, Nelson Villagra -radicado en Canadá- y Nissim Sharim, casado con la psicóloga Juana Kovalskys.
La actriz se muestra ansiosa por su regreso teatral. "Lo más emocionante es volver después de todos estos años, tengo muchas expectativas y una sensación como de novia, de encontrarme con el marido después de mucho tiempo", plantea.
Un nuevo Chile
Si no fuera por su edad, Guzmán asegura que participaría de las manifestaciones. "Iría a la marcha, pero ya no puedo caminar como antes, me llegaría agua del guanaco", bromea, y se detiene en una observación particular, hecha a la distancia.
"No entiendo qué ha pasado en los cerebros chilenos. El chileno es reservado, desconfiado, de grupos chicos, pero en estas marchas se da una mezcla de rabia que se expresa en caminar por las calles todos juntos y un gesto de compartir, de pasarse limón, bicarbonato, algo fascinante", reflexiona, sin dejar de condenar los desmanes.
"Esta rabia es tan potente que termina destruyendo mucho a su paso. Yo soy bien rabiosa, pero esa rabia nunca me ha llevado a romper algo", asegura.
A más de tres meses del inicio de la convulsión social, Delfina Guzmán habla con cautela. "En estos momentos Chile es una pregunta y las respuestas no me satisfacen. Todo el mundo lanza opiniones, pero no lo sé, esta disconformidad la veníamos sintiendo hace mucho y la gente la aceptaba de muchas formas, pero ahora la está peleando", dice.