Jueves, 02 de Abril de 2020

Un gobernador al frente del combate al covid-19 en EE.UU.

ChileEl Mercurio, Chile 2 de abril de 2020

Desde el inicio de la crisis, el demócrata ha tomado rápidas medidas para frenar el avance de la epidemia, dejando atrás los esfuerzos de la administración Trump.

Hasta ahora era una figura política local, pero su energía y pedagogía tornaron al gobernador del estado de Nueva York, el demócrata Andrew Cuomo, en el político estadounidense más influyente en la batalla contra el coronavirus en ese país, por delante del Presidente Donald Trump.
Hace 10 días que Cuomo -hijo del exgobernador Mario Cuomo- está en todos los frentes: buscando máscaras, tests, camas de hospital o enfermeros y médicos, explorando compras en el sector privado o pidiendo ayuda al Ejército.
De mirada severa, el gobernador de 62 años toma la iniciativa, utilizando a pleno los poderes ejecutivos que goza como gobernador de Nueva York, el estado más afectado por el virus, con más de 30.000 casos y al menos 285 muertes.
Puso a los prisioneros a fabricar alcohol en gel, cerró los teatros de Broadway desde el 12 de marzo, luego bares y restaurantes y el viernes decretó el fin de todas las actividades no esenciales y prohibió todas las reuniones en persona.
Sus conferencias de prensa diarias sobre el virus, donde se expresa claramente, con autoridad, y menciona invariablemente a su madre Matilda, a sus hijas o hermanos, son seguidas atentamente por la población. Al punto que la etiqueta #CuomoForPresident fue una de las más tuiteadas el fin de semana.
Cuomo "pasa por un momento como el que tuvo (Rudy) Giuliani tras el 11-S (...). Se ha convertido en el gobernador de Estados Unidos", estimó Doug Muzzio, profesor de Ciencia Política de la Universidad Baruch de Nueva York, en referencia al exalcalde de Nueva York que impresionó el mundo tras los atentados islamistas de 2001.
Su imagen y su discurso contrastan en extremo con los de Trump, criticado por su comunicación imprecisa e incluso engañosa, su falta de anticipación y de empatía.
Cuomo "ofrece una mezcla de rueda de prensa con sesión de terapia y un poco de comedia stand up , tiene una personalidad que atrapa", añadió Muzzio.
"Quizás sea efímero, pero en este momento parece ser el líder nacional que nos falta de alguna manera", dijo.
El autor de la biografía no autorizada de Cuomo "The Contender" (El candidato), Michael Shnayerson, recordó que el gobernador ya brilló tras el huracán Sandy, en 2012, como un político "infatigable, estimulante, conversador y humano".
"Un duro"
En tiempos normales no hubo unanimidad sobre Cuomo. Su gusto por las maniobras políticas y su autoritarismo espantaron a muchos.
Su estrategia para esquivar el proceso institucional en 2018 para negociar en secreto la instalación de la segunda sede de Amazon en Nueva York, a quien prometió a cambio beneficios por miles de millones de dólares, escandalizaron a parte de la opinión pública. El plan finalmente no avanzó.
"Hará todo lo que esté legalmente en su poder para alcanzar sus objetivos", opinó Muzzio. "Es un duro".
Si bien es hijo de un político de alto nivel, Cuomo es sobre todo un hijo de Queens, un barrio de mayoría obrera, con los pies sobre la tierra.
Cuando has pasado tu adolescencia en el rudo Nueva York de los años 70 como Cuomo, el mayor de cinco hermanos, "adquieres cierta actitud", dijo Muzzio.
Cuomo impuso su impronta en todos los sitios donde pasó, desde la Secretaría de Vivienda (1997-2001) bajo el gobierno de Bill Clinton a la gobernación de Nueva York desde 2011, tras haber sido fiscal del Estado.
"Es un jefe duro, raramente cálido con sus subalternos", indicó Shnayerson. "!Pero dale una crisis y se transforma en supergobernador¡".
Solo un saldo humano limitado tras la crisis del coronavirus en el estado de Nueva York podrá validar la estrategia de Cuomo. En caso de éxito, podría servirle de trampolín a una candidatura presidencial, un camino que Cuomo exploró en las dos últimas elecciones, pero que finalmente dejó.
"Ahora que tenemos a Bernie (Sanders) y a (Joe) Biden (como candidatos a la nominación presidencial demócrata), miren su edad: apenas 62 años", destacó Shnayerson. "En cuatro años, solo tendrá 66. Esta historia continúa".