Miércoles, 27 de Mayo de 2020

Todas, todos y todes: El debate del lenguaje inclusivo

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 27 de mayo de 2020

Nota del editor: Este es el primero de dos artículos relacionados con el lenguaje inclusivo

Nota del editor: Este es el primero de dos artículos relacionados con el lenguaje inclusivo.
La primera vez que la veterana periodista feminista Norma Valle Ferrer utilizó la palabra jueza en un escrito periodístico, la acusaron de "violentar el lenguaje". Era finales de la década del 70 y en ese entonces utilizar el femenino de las profesiones, como doctora, abogada, presidenta, era casi un sacrilegio.
Con esta acción, Valle Ferrer comenzaba a utilizar en los medios de comunicación del país un lenguaje inclusivo, cónsono con lo que estaban impulsando algunos de los movimientos feministas de la época. Más adelante, en la década del 80, ella junto a otras feministas utilizaría el género femenino de forma más marcada para visibilizar a las mujeres que hasta ese entonces, parecían excluidas del lenguaje y de la sociedad.
Más de cuatro décadas después de haberse iniciado en el país el debate sobre el lenguaje inclusivo, el tema vuelve a estar en discusión esta vez, no solo por el uso del femenino -el cual todavía es desaconsejado por la Real Academia de la Lengua Española-, sino por el llamado lenguaje inclusivo no binario.
Hace algún tiempo, la comunidad LGBTTQ+ levantó bandera sobre el hecho de que no todas las personas se sentían identificadas o cómodas con los artículos él o ella. Fue entonces cuando comenzaron a utilizarse los morfemas equis y más reciente la letra ‘e’, como lenguaje inclusivo no binario. Es por tal razón, que seguramente haya escuchado a alguien utilizar o escribir "todxs" o "todes", haciendo hincapié en esa diversidad.
Al igual que pasó en la década del 70 con el uso del femenino, hay mucha resistencia y desconocimiento sobre el lenguaje inclusivo no binario al que se opone la Real Academia Española (RAE), para quien el lenguaje neutro sigue siendo el masculino.
Así lo recuerda el director de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, José Luis Vega, quien explica la posición de dicha institución cultural, así como de la Asociación de Academias de la Lengua Española en cuanto a este tema. Lo primero que sostiene la RAE, destaca Vega, es que el género masculino en español es neutro y que incluye tanto al hombre como a la mujer. Lo que quiere decir que para la RAE todavía usar "hombre", se refiere a seres humanos.
Segundo, desaconseja el uso del desdoblamiento excesivo del femenino, entiéndase utilizar todos y todas, ellos y ellas, niños y niñas. Esto por "razones estilísticas y de economía y eficacia comunicativa". "La academia no se opone, pero aconseja a utilizar (el femenino) con moderación y reducirlo a aquellos lugares donde es estrictamente necesario para no invisibilizar a la mujer", precisa el director puertorriqueño.
En cuanto al uso de morfemas, como la arroba, la equis y la ‘e’, que incluye la diversidad de identidades de género no binario, la RAE no desaconseja, sino que se opone. "En términos generales cuando tú palpas el panorama del idioma, el uso de esos morfemas se restringe a ciertos sectores y a ciertos momentos. Igualmente pasa con el desdoblamiento continuo, que se encuentra en los discursos oficiales o en personas que quieren identificarse de manera directa con los movimientos feministas o de género y usan esos recursos. Pero no es lo que se oye en términos generales en la calle, en el habla real de la gente", explica Vega sobre el porqué la RAE no ha acogido ninguna de estas formas de lenguaje inclusivo.
Esto, sin embargo, no significa que en el futuro esta entidad no pueda acoger estas transformaciones, si es que estas formas lingüísticas se imponen como "la norma de la comunicación mayoritaria de los individuos". "Si el hablante acoge todas esas transformaciones, la academia las tiene que aceptar porque la idea es que las academias registran el uso real del idioma", enfatiza Vega.
En evolución
El director de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española reconoce que la lengua va evolucionando y al igual que decir "jueza" en Puerto Rico en las décadas del 70 y 80 era "escandaloso", hoy el uso del femenino de las profesiones es aceptado y utilizado por la mayoría de los hablantes. De igual forma pasa con el anglicismo "gay" que se ha impuesto y está en el diccionario, y lo mismo podría pasar con el prefijo "trans" que "por sí solito se ha convertido en un adjetivo o sustantivo". "Uno dice que una persona es trans o se refiere a la comunidad trans. Eso está ahí y estará en el diccionario más pronto que tarde porque se está utilizando", observa el también académico.
Como escritor, José Luis Vega reconoce que la lengua tradicional, "por razones históricas y sociológicas", todavía suele invisibilizar a la mujer, y que lo hace mucho más con las personas no binarias. Por eso, entiende que es pertinente y necesario el debate actual sobre perspectiva de género en el lenguaje. "La lengua normalmente no ha tenido recursos para nombrar estas circunstancias de manera adecuada. De modo que el ciudadano tiene que cobrar conciencia que su comunicación debe ser inclusiva cuando habla en la calle y cuando escribe también", observa.
Esa conciencia, entiende, requiere de "una gran dosis de creatividad" y de un gran conocimiento del idioma español para no recurrir "a fórmulas preestablecidas". "Por ejemplo, se puede hablar de los ciudadanos y ciudadanas, pero la lengua te da la ciudadanía. En vez de estar hablando de los alumnos y las alumnas, se puede hablar del alumnado. O sea, hay muchísimas alternativas que no necesariamente obligan al escritor a caer en estos estereotipos de visibilización de la mujer y de otras formas de preferencia sexual. Eso no significa que en un poema de manera creativa, como un recurso estilístico, no se pueda utilizar la e, la equis, o la arroba, pero eso tiene que ser parte del fenómeno de creación literaria", opina.
"Visibiliza problemas y realidades"
Para la comunidad LGBTTQ+, así como para ciertos sectores feministas, sin embargo, el uso del lenguaje inclusivo no binario no es simplemente una manera de nombrar o crear, es un acto de activismo político que visibiliza y refleja a aquellas personas que los gobiernos y las sociedades han decidido marginar. Leone Salinas Muñiz, que se identifica como una persona no binaria y quien ha estudiado el tema desde el área académica, explica que el lenguaje no es neutral y carga consigo una ideología. No es casualidad, por ejemplo, que la RAE siga respaldando el masculino como el lenguaje neutro, aunque claramente se sabe que decir hombre no es lo mismo que decir mujer o trans.
Precisamente para marcar y visibilizar esas identidades diversas, específicamente las no binarias, es que Salinas Muñiz defiende el uso del lenguaje inclusivo no binario, el cual ha provocado gran resistencia por ciertos sectores que despachan el tema diciendo que se trata de "una tontería" o "una moda" pasajera. Esa crítica, dice, proviene porque el uso de palabras como "todes", reconoce la existencia de un "montón de identidades" que no quieren ser visibilizadas y que todavía son rechazadas por la sociedad.
Lilliana Ramos Collado, profesora, poeta y ensayista puertorriqueña lesbiana, tiene otro parecer. Para ella el lenguaje no es el que está llamado a resolver lo que entiende son "problemas sociales que nada tienen que ver con el lenguaje". De hecho, le preocupa que este tema "usurpe el debate" de lo que entiende es importante resolver desde otras trincheras. "El lenguaje no puede ser la plataforma. ¿Por qué? Porque nosotros empezamos en el latín y mira por dónde vamos 2,000 años después. ¿Por qué adjudicarle todo ese poder al lenguaje con el género? Estamos llegando a un punto que es más importante la diferencia que la humanidad y eso es preocupante", opina Ramos Collado.
A ese argumento, Leone Salinas Muñiz responde que "lo que no se nombra, no existe". "El lenguaje es muy importante para que el mundo cambie. Si simple y llanamente aceptamos lo que en este momento no nos funciona, pues estamos de brazos caídos. Necesitamos otras maneras de pensar, de imaginar y de hacer porque es en esos actos que se pueden cambiar las realidades sociales, que se pueden fortalecer las luchas. Es necesario nombrarlo porque el lenguaje no es neutral y conlleva consigo una ideología. Es por eso que necesitamos el lenguaje inclusivo no binario porque visibiliza problemas, luchas existenciales y realidades", remata Salinas Muñiz, sobre la importancia de este lenguaje que lejos de reducir, lo que busca es ampliar y representar la diversidad del mundo en el que vivimos.