Sábado, 15 de Agosto de 2020

Torneo 1988/89: más de mil penales, 13 campeones del mundo y un retiro escandaloso

ArgentinaLa Nación, Argentina 14 de agosto de 2020

Casi como una premonición de que la idea estaba condenada al fracaso, los primeros tres penales de las definiciones que, en los partidos empatados del campeonato 1988/1989, premiaban a su ganador con un punto extra, fueron malogrados

Casi como una premonición de que la idea estaba condenada al fracaso, los primeros tres penales de las definiciones que, en los partidos empatados del campeonato 1988/1989, premiaban a su ganador con un punto extra, fueron malogrados.
En Caballito, después de un 0 a 0 entre Ferro y Newell’s, Sergio Almirón protagonizó el primer remate para el equipo visitante. Lo atajó Alberto Vivalda. Unos minutos después, Norberto Scoponi se lo detuvo a Héctor Miranda. Y el goleador rosarino Víctor Rogelio Ramos desvió el suyo. Finalmente, Fabián Itabel fue el autor del primer penal convertido en definiciones de este estilo, tan inéditas como únicas en la historia del fútbol argentino. Ferro ganó 3 a 1 y recibió dos puntos.
Aquel campeonato, el penúltimo de los denominados largos en nuestro país, contó con la participación de 20 equipos. Se desarrolló en 38 fechas, repartidas en dos ruedas en las que se alternaba la localía. Y tuvo otro condimento: por primera vez, el ganador de cada juego sumó tres unidades.
El objetivo de aquellos que en la AFA propusieron resolver los empates con definiciones por penales fue sumarles entretenimiento y emoción a los espectadores. Incluso, una semana antes del inicio del torneo se realizó un partido amistoso, para utilizarlo como prueba piloto. El 4 de septiembre, Boca recibió a Independiente en la Bombonera. Y mediante los goles de Diego Latorre y Martín Ubaldi el partido, como era previsible, terminó 1 a 1.
Con el árbitro Juan Bava corriendo de un área a la otra (el Xeneize pateaba para el arco de la tribuna local con una pelota y el Rojo, para el del Riachuelo, de frente a la tribuna que antes ocupaban los visitantes con otro balón), la historieta duró casi media hora. Bochini selló el 8-7 para los de Avellaneda después de 18 penales. La mitad de los hinchas de ambos clubes ya se había ido. Gracias a ese ensayo general, la AFA modificó las reglas y determinó que los penales se patearan todos en un mismo arco, para acortar los tiempos entre un remate y otro.
Los dos penales atajados por un jugador que... no valieron
Además de Ferro-Newell’s, la primera fecha tuvo apenas otra serie desde los 12 pasos. Fue en Córdoba, después de un Talleres-Mandiyú que terminó con un escándalo, digno de cuento. Los de Corrientes, recién ascendidos, ganaban 1 a 0, pero sobre la hora el árbitro Mario Gallina cobró un penal muy discutido. Lo pateó Vieta y lo atajó Medrán. El delantero pelirrojo anotó en el rebote, el arquero protestó porque consideraba que la segunda jugada ya estaba fuera del tiempo reglamentario y el juez lo expulsó. Mandiyú sacó del medio y recién ahí se terminó la acción.
Sin posibilidad de hacer un reemplazo, el delantero uruguayo Wilmar Cabrera se calzó el buzo y se paró bajo los tres palos. Con la serie 3 a 2, Antonio Apud fue a definirlo. Cabrera voló hacia su palo derecho y lo desvió. Inexplicablemente, el juez dijo que el arquero se había adelantado e hizo repetir el remate. Volvió a patear Apud y volvió a atajar Cabrera. Y también volvió a anularlo Gallina, que amonestó al improvisado arquero por adelantarse. La tercera fue la vencida y Talleres ganó 4 a 2.
De locos
Ese 11 de septiembre también quedó marcado a fuego en los libros del fútbol argentino por otro hecho histórico. En la Bombonera, Deportivo Armenio sorprendió a Boca y lo venció por 1 a 0, con un gol anotado por Silvano Maciel, que aprovechó una apresurada salida de Hugo Gatti. "Fue una pelota larga, yo salí a chocar y el delantero me ganó. No es ninguna cosa rara. Considero que no fue una falla mía, sino que se trató de una virtud de Maciel", minimizó el Loco. Sin embargo, durante la semana siguiente, y justo antes de un River-Boca en el Monumental, el técnico José Pastoriza tomó la drástica decisión de hacer debutar en el arco azul y oro a Carlos Navarro Montoya. Fue el último partido oficial de Hugo Gatti, justo el Día del Maestro.
No solo el Loco y el Mono fueron parte de ese torneo. También dijeron presente 13 campeones mundiales de México 86: José Luis Cucciuffo y Carlos Tapia (Boca), Daniel Passarella, Sergio Batista, Héctor Enrique y Claudio Borghi (River), Néstor Clausen, Ricardo Bochini y Ricardo Giusti (Independiente), Ubaldo Fillol, José Luis Brown y Julio Olarticoechea (Racing), y el ya nombrado Almirón (Newell’s).
El desfile de nombres destacados fue extenso: Carlos Goyén, Fernando Cáceres, Diego Cagna, Fernando Redondo y Oscar Dertycia (Argentinos), Juan Simón (Boca), Diego Simeone (Vélez), Roberto Sensini, Gerardo Martino y Gabriel Batistuta (Newells), Edgardo Bauza, Hernán Díaz, el Pichi Osvaldo Escudero y Juan Pizzi (Rosario Central), Néstor Gorosito y Alberto Acosta (San Lorenzo), Sergio Vázquez y Oscar Acosta (Ferro) y el panameño Armando Dely Valdés (Instituto), entre otros.
Como entrenadores, además del Pato Pastoriza en el banco xeneize, se destacaron César Luis Menotti (River), Jorge Solari (Independiente), Héctor Veira (San Lorenzo), Alfio Basile (Racing), Roberto Saporiti (Talleres), José Yudica (Newell´s), Angel Tulio Zof (Central) y Carlos Timoteo Griguol (Ferro).
Penales y más penales
En ese campeonato hubo en total 131 empates, con sus correspondientes definiciones: 71 en la primera rueda y 60 en la segunda. Se patearon 1418 penales y se convirtieron 990: 564 en primera rueda y 426 en la segunda. Fueron atajados 275 y se desviaron 153. El resultado más repetido fue el 4 a 2 (26 veces), seguido por el 4 a 3 (24) y el 5 a 4 (16). En el extremo opuesto, en apenas una ocasión, las series culminaron 2 a 0, 7 a 6, 10 a 9, 12 a 11, 13 a 12 y 20 a 19.
El equipo que más efectividad tuvo fue Vélez, que ganó 12 de sus 17 definiciones. Instituto (1 de 9) logró el peor promedio y el que más veces igualó fue Mandiyú, con 19 (11 triunfos y 8 derrotas desde los 12 pasos).
Hubo 16 choques que definieron por penales en ambas ruedas: Newell´s-Instituto, Ferro-Racing, Estudiantes-Mandiyú, Talleres-Estudiantes, Armenio-Ferro, Racing de Córdoba-Argentinos, River-Gimnasia, Newell´s-Español, Ferro-Mandiyú, Argentinos-Newell´s, Armenio-Vélez, Mandiyú-Gimnasia, Mandiyú-Armenio, Español-Vélez, Racing-Central, Mandiyú-Vélez.
Lógicamente, los arqueros fueron los grandes protagonistas. Y el podio de los que se consagraron como especialistas estuvo integrado por Gustavo Moriconi (Gimnasia), con 22 penales atajados, Jorge Sarmiento (Armenio), con 20, y Jorge Bartero (Vélez), con 19.
Las polémicas del juez Bava con Passarella
Los clásicos no quedaron al margen de esta nueva modalidad para desempatar. Fueron cinco los que terminaron igualados. Desde los 12 pasos, Talleres derrotó 4 a 3 a Instituto, River a Boca por 4 a 3, Ferro a Vélez por 4 a 3, Gimnasia a Estudiantes por 2 a 0 e Independiente a Racing por 4 a 1.
Una curiosidad: en el superclásico disputado en la Bombonera el 5 de febrero de 1989, no solo se dio la alegría riverplatense tras los penales. También hubo un momento que pudo haber sido histórico para el fútbol argentino. Daniel Passarella, con un soberbio tiro libre, anotó su gol número 100 en primera división. Sin embargo, el árbitro Juan Bava anuló el tanto por un supuesto off-side. El Kaiser se tomaba la cabeza, sin poder creerlo. Meses más tarde, el 26 de julio de ese año, Passarella disputó su último partido oficial con River, precisamente contra Boca, por la final de la rueda de perdedores de la Liguilla pre Libertadores. Duró apenas 35 minutos en el campo de juego, momento en el cual se fue expulsado. El árbitro era… Juan Bava.
La tarde de los 44 penales
No hubo ni una fecha que terminara sin al menos un empate. La que más definiciones tuvo fue la tercera, en la cual se registraron 8 empates y solo dos triunfos (River derrotó 2 a 1 a San Lorenzo, y San Martín de Tucumán a Newell’s por 1 a 0). Y la más discreta fue la sexta, con apenas una: Argentinos cayó como local ante San Lorenzo por 3 a 1, después de igualar en un gol.
Así como se dieron series muy austeras (como el 2-0 de Gimnasia sobre Estudiantes en un clásico de La Plata que había culminado 1 a 1), también eran esperables las definiciones eternas. El récord quedó en manos de Argentinos y Racing, que el 20 de noviembre, y por la fecha 14, igualaron 1 a 1 en la cancha de Ferro y luego patearon… ¡44 penales!.
Literalmente fue un partido de tres tiempos, porque la definición duró otros 45 minutos. Arrancó Walter Fernández para la Academia y su remate dio en el travesaño. Luego, Oscar Dertycia lo desvió. A continuación, los dos convirtieron nueve penales seguidos, incluidos los arqueros (Fernando Redondo y Rubén Paz habían sido expulsados).
Todos tuvieron que patear de nuevo. Con la serie 15-15, Goyén le desvió el remate a Vázquez. Match point para Argentinos. Pero Balerio se lo atajó a Ereros y todo siguió igual. Comenzó a anochecer en Caballito, y seguían pateando. Finalmente, Goyén le ahogó el grito a Videla y Gáspari le dio el punto extra al Bicho, después de un histórico 20 a 19 que le dio cierre al entonces bautizado como "partido más largo del mundo".
Ese mismo día, en la Bombonera, se gestó otro hecho inolvidable. San Martín de Tucumán goleó a Boca 6 a 1, con una brillante actuación de Antonio Vidal González, autor de tres goles. Curiosamente, el conjunto tucumano terminó descendiendo porque una rueda después. cuando recibió al Xeneize, sus hinchas agredieron con proyectiles a Navarro Montoya, Claudio Marangoni y al kinesiólogo xeneize Mastrángelo. El árbitro Ricardo Calabria suspendió el partido, el Tribunal de Disciplina castigó a San Martín con la quita de dos unidades y por eso perdió la categoría. El que se salvó gracias a todo aquello fue Racing de Córdoba. El otro que bajó al Nacional B fue Deportivo Armenio, casualmente el equipo que también le había ganado a Boca, y retirado a Gatti, en la Bombonera.
Uno de los partidos más entretenidos fue el 4 a 4 entre River y Mandiyú en el estadio Monumental.
Escándalo y clasificación
De acuerdo al reglamento, los dos equipos que terminasen en lo más alto de las posiciones al final de la primera rueda se clasificarían a la Copa Libertadores 1989.
El 22 de diciembre de 1988, por la fecha 19, Racing, puntero con 39 unidades, recibió a Boca, escolta con 36. El gran objetivo de ambos era garantizarse ese ticket al torneo continental. El primer tiempo fue intenso, luchado y con pocas chances claras de gol.
El escándalo se dio cuando los equipos se preparaban para arrancar la segunda etapa. En el entretiempo, los hinchas de Racing comenzaron a arrojar pirotecnia al campo de juego. Y cuando Navarro Montoya se dirigía al arco que daba a la popular local, una bomba de estruendo cayó y explotó a unos pocos metros de distancia. El Mono se derrumbó, completamente aturdido. Sus compañeros pidieron inmediatamente ayuda médica. Juan Simón se acercó a asistir al arquero y un monedazo le pegó entre la nariz y su ojo izquierdo.
Después de evaluar los pasos a seguir, el árbitro Carlos Espósito suspendió el partido, mientras el presidente de la Academia, Juan Destéfano, ingresaba al campo de juego justamente para pedir lo opuesto: que el partido siguiera. "Tarde de indignación y vergüenza", tituló la revista El Gráfico.
Todo quedó en pausa por la Navidad, hasta que el 5 de enero de 1989, la AFA anunció que se le daba por ganado el partido a Boca por 1-0, mientras que a Racing le descontarían dos puntos al finalizar el campeonato. Ante ese escenario, ambos equipos culminaron la primera rueda como punteros con 39 unidades, y los dos se clasificaron a la Libertadores 89.
El campeón
Con o sin penales, Independiente fue el indiscutido campeón de ese torneo. Fue, también, la última vuelta olímpica de Ricardo Bochini, que se retiró apenas dos años después.
El Rojo dio la vuelta olímpica en la anteúltima fecha, después de derrotar a Armenio como visitante por 2 a 1 con goles de Rubén Darío Insúa y Pedro Massacessi (Frutos había abierto la cuenta para los locales).
El conjunto dirigido por Jorge Solari sumó 84 puntos y fue escoltado por Boca (76) y un sorprendente Deportivo Español (68). River (67) y San Lorenzo (66) completaron el top 5. Y se destacaron las campañas de Talleres (sexto con 65 unidades), Argentinos y Estudiantes (séptimos con 61).
El rechazo generalizado de público y protagonistas hizo que la AFA volviera sobre sus pasos y el campeonato 89/90 fuera igual que los anteriores: dos puntos para el ganador de cada partido y uno por empatar. Las tres unidades regresaron recién para el Apertura 95. Además, el experimento fue contraproducente: los hinchas se iban antes de que se terminen los remates, y en lugar de arriesgarse más en busca del triunfo, varios equipos fueron más mezquinos, apostaron al empate y a sumar una unidad extra mediante el azar.
Tal vez, el mayor error de desempatar desde los 12 pasos los encuentros igualados del campeonato 88/89 fue naturalizar una herramienta excepcional como es la definición por penales. Sin embargo, es justamente eso lo que lo hizo único, inolvidable e irrepetible.