Sábado, 31 de Octubre de 2020

Molestias asociadas al embarazo pueden confundirse con síntomas del covid-19

ChileEl Mercurio, Chile 30 de octubre de 2020

En una de cada cuatro mujeres en gestación, además, la sintomatología causada por el coronavirus puede extenderse por hasta dos meses o más.

Congestión nasal, dolor muscular, náuseas y fatiga son algunas de las molestias que acompañan a las mujeres durante el embarazo. Síntomas similares a los que suelen verse en pacientes con covid-19 y que pueden retardar su diagnóstico y tratamiento.
Así lo han observado estudios en Chile y el extranjero, que entregan nuevos antecedentes sobre el impacto que el actual coronavirus tiene en las futuras madres.
Una investigación realizada entre 583 mujeres embarazadas en la Clínica Dávila -centro que concentra la mayor cantidad de partos a nivel privado en el país-, mostró que al momento de la admisión para el parto, 37 (6,3% del total) dieron positivo al SARS-CoV-2. De ellas, casi la mitad fueron asintomáticas (43,2%) y, entre las que mostraron síntomas, el 85,7% de los casos fueron leves y evolucionaron sin complicaciones. Solo tres pacientes tuvieron que ser ingresadas a cuidados intensivos (dos conectadas a ventilación mecánica).
"Se ha visto que la incidencia de casos de covid-19 en embarazadas es similar a la de la población general; es decir, tendrían un riesgo similar de infección, pero sí puede haber una evolución más compleja, según la evidencia internacional", comenta el doctor Javier Caradeux, miembro del Equipo de Medicina Materno-Fetal de la clínica y uno de los autores del trabajo, en el que también participaron la U. Católica y la U. de los Andes.
Un aspecto que llamó la atención de los investigadores fue que entre las embarazadas que dieron positivo al PCR y presentaron síntomas, el 71,4% no mencionó la presencia de estos hasta que fueron interrogadas al respecto.
La congestión nasal fue la sintomatología más reportada (27%), seguida de anosmia o pérdida del olfato (21,6%), fiebre (16%), dolor muscular (13%), tos (10,8%), jaqueca (10,8%), vómitos (10,8%) y dificultad para respirar (8,1%).
Si bien en parte esto, comenta Caradeux, puede ser reflejo de que "al inicio del estudio (abril) se estaba comenzando a tomar conciencia sobre el coronavirus, por lo que había poco conocimiento sobre la sintomatología", también podría deberse al hecho de que una cantidad significativa de síntomas del covid-19 se confunden con los cambios fisiológicos habituales del embarazo.
"Lo anterior destaca la importancia de la evaluación de síntomas dirigida, la necesidad de una educación adecuada del paciente sobre los signos y síntomas, y la posible limitación de una estrategia de diagnóstico basada únicamente en el informe de síntomas del paciente", dicen los autores en el estudio, publicado en la revista científica PLOS ONE.
Grandes lagunas
Una situación similar observaron investigadores estadounidenses, en un trabajo divulgado la semana pasada, en el que se siguió a un grupo de 594 mujeres embarazadas y diagnosticadas de covid-19, pero no hospitalizadas: los síntomas relacionados con el virus se complicaban por la superposición de rasgos clásicos de un embarazo normal, como náuseas, fatiga y congestión.
"La mayoría de las participantes de nuestro estudio sufrieron la enfermedad de manera leve -precisa la doctora Yalda Afshar, de la U. de California en Los Angeles (UCLA) y una de las autoras del estudio-; aunque "tomó una media de 37 días para que los síntomas se aliviaran".
Precisamente, Afshar y sus colegas vieron que el 25% de las embarazadas con covid-19 puede tener síntomas persistentes, que duran hasta ocho semanas o más. La duración habitual de los casos leves en población general es de dos semanas.
Esto, obliga a un monitoreo más permanente y exhaustivo. "Las madres y sus doctores deben estar más conscientes de síntomas sutiles", dice a "El Mercurio" la doctora Stephanie Gaw, de la U. de California en San Francisco, otra de las autoras.
No está claro qué pacientes pueden presentar síntomas prolongados y cómo esto puede afectarlas. "Es posible que estas mujeres tengan más estrés porque no se sienten bien. Y hay muchos estudios que han demostrado una conexión entre el estrés crónico y complicaciones del embarazo, como partos prematuros, bajo peso al nacer o más riesgo de depresión posparto", agrega.
"A pesar de los riesgos potenciales del covid-19 en las embarazadas y sus recién nacidos, hay grandes lagunas en nuestro conocimiento sobre el curso de la enfermedad y el pronóstico general", dice Afshar.
En el caso chileno, hubo un aumento progresivo en la tasa de pruebas positivas, desde un 3,03% durante la primera semana del estudio (abril) hasta un 8,89% en la última semana (a fines de junio).
"Al comparar la tasa de positividad diaria del grupo de estudio con la tasa de incidencia diaria reportada en Santiago por el Minsal, se ve una correlación estadísticamente significativa".
Por ello, dicen los autores, la detección universal de la población obstétrica puede proporcionar información para estimar la prevalencia de la infección por SARS-CoV-2 en la población general.
Además de favorecer el aislamiento adecuado de las pacientes, las pruebas neonatales rápidas (en el estudio, solo dos recién nacidos dieron positivo al virus, pero evolucionaron sin problemas) y el manejo según cada caso.