Lunes, 26 de Octubre de 2020

La economía que heredará el próximo gobernante

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 26 de octubre de 2020

Aunque parezca una contradicción, durante este cuatrienio, el gobierno de Puerto Rico habrá recibido la mayor asignación de fondos federales de su historia y también será el período con el peor desempeño en lo que va de siglo

Aunque parezca una contradicción, durante este cuatrienio, el gobierno de Puerto Rico habrá recibido la mayor asignación de fondos federales de su historia y también será el período con el peor desempeño en lo que va de siglo.
Si las proyecciones de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) para el año fiscal 2020 se confirman, el legado de la administración de Ricardo Rosselló Nevares y Wanda Vázquez Garced, en materia económica será a menos. En términos reales, si la contracción proyectada de 4% se confirma, entre los años fiscales 2017 al 2020, el producto bruto podría achicarse, en promedio, alrededor de 2.5%.
Hasta ahora el peor cuatrienio era el de Luis G. Fortuño. Entonces, la crisis financiera que estremeció al mundo, el colapso de una tercera parte del circuito bancario en el 2010 y la secuela del fin de la sección 936 zarandearon la economía local. En promedio, el producto bruto real decreció 2.2%.
El único cuatrienio donde hubo crecimiento fue aquel donde Sila M. Calderón gobernaba. En el período 2001 al 2004, cuando todavía quedaban los efectos de las obras de infraestructura de la administración de Pedro Rosselló, la economía medida por el producto bruto creció, aproximadamente, 1.5%.
Ahora, aún si fuera a considerarse el desempeño económico de la isla analizando el Producto Interno Bruto (PIB) a precios corrientes, este cuatrienio presentaría el menor desempeño en dos décadas. En los años fiscales 2017 a 2019, el promedio de crecimiento del PIB rondó dos décimas (0.2%).
En contraste, Puerto Rico cierra el cuatrienio con la promesa de al menos $77,000 millones en fondos federales. De esa cifra, unos $22,500 millones se han desembolsado a la isla, sea a través de Medicaid, la emergencia tras el huracán María o los paliativos por la pandemia del coronavirus.
Un cuatrienio como ningún otro
Según el presidente de la Asociación de Economistas de Puerto Rico (AEPR), Heriberto Martínez, en pura franqueza, ningún libro o experto pudo anticipar lo vivido en estos cuatro años.
En el 2017, a Puerto Rico le sorprendió el huracán María —el peor en un siglo— mientras comenzaba a relacionarse con la presencia y las exigencias de la JSF. Luego, quedó al borde de una crisis política con la salida forzada de Rosselló Nevares. En diciembre del año pasado, se desencadenó la secuencia sísmica que todavía mantiene a la isla en alerta. Y desde marzo pasado, la economía dejó de ser lo que era como resultado del coronavirus.
Según el economista y abogado, aunque los eventos era imprevisibles, si el gobierno hubiera adoptado otras estrategias y si el sector privado hubiera estado mejor preparado, el disloque en la producción —y con ello, la disponibilidad de recursos para las familias y los servicios públicos— pudo ser menos tortuoso.
"Lo peor de lo que está pasando es que haya gente pasando necesidad y que tengas dinero sentado en la caja", indicó Martínez. "El gobernador (Rosselló) celebraba cada vez que asignaban fondos. Yo siempre decía que lo importante era poner el dinero a correr y eso no pasó".
"La forma en la que las instituciones gubernamentales están establecidas no permite que puedan adaptarse las normas que ha dispuesto el programa de Subvenciones para el Desarrollo Comunitario (CDBG) y la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA)", indicó por su parte el también economista, Antonio Fernós Sagebién.
De acuerdo con Fernós Sagebién, es difícil pasar juicio acerca de las ejecutorias de Rosselló Nevarez y Vázquez Garced en materia económica debido a la debilidad de los sistemas y herramientas de análisis económico que hay en la isla.
Fernós Sagebién sostuvo que las deficiencias en la medición del producto bruto y otros indicadores económicos impiden capturar con precisión el verdadero impacto que los huracanes y terremotos, el llamado Verano del 2019, el coronavirus e incluso, la ley federal Promesa, tuvieron en la productividad de la isla. Y esas deficiencias, por lo general, benefician a quien se encuentra en el poder, expresó.
Sin embargo, según Fernós Sagebién, es indisputable que por la forma en que opera, el gobierno tampoco tenía recursos para canalizar una inyección de fondos federales tan masiva en tan corto tiempo.
"El gran problema de la administración fue la falta de peritaje macroeconómico en el gobierno de Rosselló", sostuvo Martínez.
De acuerdo con Martínez y Fernós Sagebién, aunque Puerto Rico recibió una inyección monetaria sin precedentes, su efecto multiplicador fue limitado.
Según los economistas, buena parte de los fondos asignados por el huracán María terminaron en contrastistas establecidos fuera de Puerto Rico. También, los paliativos que llegaron a la ciudadanía fueron particularmente al consumo, fuera para el reemplazo de lo perdido tras los desastres naturales o para cubrir necesidades no resarcidas tras el cierre económico que causó el coronavirus.
El riesgo reputacional
Para Martínez, la falta de transparencia por parte de la administración dilapidó cualquier resquicio de credibilidad que pudo tenerse a nivel federal, lo que se entronizó desde la propia Casa Blanca con los tuits del presidente Donald Trump en contra de Puerto Rico.
"No puedes hablar de discrimen cuando te has ganado las restricciones", lamentó Fernós Sagebién al indicar que consistentemente Puerto Rico, ha fallado en implementar programas con fondos federales al punto de perder lo asignado.
Martínez y Fernós Sagebién coincidieron en que las restricciones presupuestarias de la JSF incidieron en la respuesta del gobierno, incluso en aquello que no fueron las emergencias por los huracanes, los terremotos o la pandemia. Pero también subrayaron que el poco avance de la gestión económica está enraizado en el desgaste de las instituciones públicas.
Martínez indicó que buena parte de la desarticulación institucional de Puerto Rico tiene su génesis en la Ley 7 de 2009. Entonces, dijo el economista, la aplicación de la primera ronda de austeridad —traducida en despidos masivos en el sector público— quebró lo que debió ser una transición de conocimiento y memoria gubernamental. Esa desarticulación no se entendió hasta ahora cuando las agencias de seguridad pública no tuvieron recursos para responder al huracán María y el Departamento de Salud quedó asolado por el coronavirus.
Dicho de otra forma, explicaron los economistas, mientras el huracán María reveló la pobreza en Puerto Rico, el coronavirus dejó a la luz que el sector privado estaba considerablemente rezagado en el uso de la tecnología como avenida para la eficiencia.
En el caso del gobierno, opinó Martínez, la austeridad que la JSF impuso al ejecutivo, fue trasladada a su vez, a la gente en la forma de servicios deficientes o aumentos en los existentes, en recortes a la Universidad de Puerto Rico o recortes presupuestarios a los municipios.
En el lado de la economía real, explicó Martínez, es claro que los instrumentos actuales no han capturado dos dinámicas.
Por un lado, las fuertes inversiones en tecnología que se han hecho desde el inicio de la pandemia, tanto a nivel empresarial como residencial.
Y el por el otro, el resurgimiento de la informalidad, lo que explica la tendencia favorable en los recaudos fiscales y los patrones de consumo en ciertas actividades, con todo y pandemia.
La tarea a partir del 2 de enero
"El próximo gobernador o gobernadora tiene que saber que estos retos van a continuar y que el reto principal va a ser reconstituir las instituciones", sostuvo Martínez.
De acuerdo con Fernós Sagebién, si alguno de los aspirantes de los partidos mayoritarios prevalece, estos tendrán que lidiar con la fragmentación de sus propias colectividades, sea el Partido Nuevo Progresista (PNP) o el Partido Popular Democrático (PPD).
Pero destacó que la siguiente administración tendrá al menos, tres elementos a su favor.
Explicó que a partir del año entrante, el desembolso de los fondos aprobados para la reconstrucción debe comenzar a concretarse.
Aunque surtiría efecto entrado el cuatrienio, otro factor positivo, será la posible legislación, a nivel federal, de nuevas disposiciones contributivas para promover el regreso de la manufactura de dispositivos médicos y fármacos a suelo estadounidense.
"La ventaja para la siguiente administración es que esta y las anteriores ya quebraron todo lo que podían. Quebraron el BGF (Banco Gubernamental de Fomento), el BDE (Banco de Desarrollo Económico), la credibilidad del gobierno y hasta el mismo gobierno está en un proceso de bancarrota", dijo el economista. "La gente ha llegado a un nivel de escepticismo que cualquier cambio positivo se verá como una mejora".