Sábado, 05 de Diciembre de 2020

El Taller Rocuant resucita en el Centro Cultural Montecarmelo

ChileEl Mercurio, Chile 5 de diciembre de 2020

Era la santería más histórica de Santiago y gracias a una donación, su valioso acervo -alrededor de 300 piezas-, será resguardado y exhibido en este importante espacio de Providencia, con el apoyo del Magíster en Historia y Gestión del Patrimonio de la U. de los Andes. Una muestra con parte de la colección abrirá el 1 de diciembre.

Se suele hablar del padre y el hijo como los "reyes del yeso" de la escultura nacional. La historia se remonta a 1905, cuando Heriberto Rocuant Silva llegó a Santiago desde Valparaíso. Tenía apenas 18 años y entró como aprendiz al taller de un maestro italiano de apellido Gamboni. Al poco tiempo se asociaron y diez años después, Rocuant le compró la casa. En la década de los 50 del siglo pasado, su hijo menor, Gabriel René Rocuant Jofré, aprendió el oficio y al morir su padre perpetuó su legado hasta 2009.
Durante casi un siglo, en la calle Carmen, en el número 329, bastaba cruzar la puerta de esta casona antigua para sorprenderse con una extraordinaria colección de figuras de yeso. Este inmueble de tres patios fue el que Heriberto adquirió y llamó Taller Rocuant y desde ese centro de operaciones, secundado después por su hijo René, se erigieron miles de figuras que viajaron a iglesias de todo el país o contribuyeron a la piedad en numerosos altares familiares. Las imágenes de la Virgen María, santos, ángeles o del Sagrado Corazón de Jesús solían predominar en los pedidos, pero también se fabricaron bustos de hombres ilustres y piezas de carácter decorativo.
Padre e hijo solían trabajar con moldes hechos a mano, pero la tradición tuvo una fractura importante tras la partida de René y en particular en 2010, cuando la casa donde funcionaba el taller fue demolida, como consecuencia de la ampliación de la calle Carmen. Afortunadamente un acervo de unas 300 esculturas de yeso consiguieron ser recuperadas por la desaparecida Escuela de Artes Aplicadas. Fue a través de Varinia Varela, arqueóloga del Museo Chileno de Arte Precolombino, que Simone Racz, entonces directora de la Escuela de Artes Aplicadas, se enteró de la existencia de estas piezas, y de inmediato quiso sacarlas del antiguo taller.
"El oficio de los Rocuant es de excelencia, por eso quisimos rescatar su figura y mostrar su obra", señalaba en 2014, a "El Mercurio", Simone Racz, quien seis años más tarde decidió realizar una donación a la Municipalidad de Providencia. La buena noticia es que, gracias a este traspaso, estas esculturas de yeso tendrán una casa definitiva y se convertirán en la colección permanente del Centro Cultural Montecarmelo.
"Es sabido que la Escuela de Artes Aplicadas cerró sus puertas. Posteriormente ellos acudieron a nosotros solicitándonos poder recibir este acervo", advierte a "Artes y Letras" Nicolás Cañas, director de Barrios y Patrimonio de Providencia, y añade que es "un enorme desafío la puesta en valor de este valioso conjunto de piezas históricas y sobre todo rescatar un oficio extinto, porque tras la muerte del hijo René no quedaron herederos de esta técnica en yeso". Por su parte, Evelyn Matthei, alcaldesa de Providencia, señala que para la comuna "es un orgullo que se haya pensado en nosotros, como los depositarios y cuidadores de una colección de imágenes religiosas que son parte de nuestra historia e identidad como país", dice.
Como una procesión
Cerrado desde marzo por la pandemia, el Centro Cultural Montecarmelo volverá a abrir a público, con aforo reducido, exhibiendo parte de la rica colección del Taller Rocuant. Se trata de una muestra que se podrá recorrer desde el 1 de diciembre, en la hermosa capilla de este espacio, y que también marca el inicio de una alianza con el Magíster en Historia y Gestión del Patrimonio de la Universidad de los Andes. "Se trata de un convenio que facilitará la catalogación e investigación de esta donación. El foco está puesto en registrar y resignificar este oficio", explica Marisol Richter, directora de este magíster, y agrega que "se abre una posibilidad única para que nuestros alumnos puedan realizar tesis sobre estas esculturas o apoyen en la conservación". Nicolás Cañas complementa que si bien la muestra tendrá lugar en la capilla del Montecarmelo, hacia fines de febrero está contemplado habilitar "una sala permanente de exhibición de la colección que irá rotando y un espacio para estudiantes y profesionales de la Universidad de los Andes donde ellos puedan trabajar in situ , restaurando y catalogando cada una de las piezas. Si bien ya hay una labor previa a cargo de la Escuela de Artes Aplicadas, queremos seguir en esta tarea y que sea un apoyo permanente".
En el montaje de la exposición que abre el 1 de diciembre está colaborando la reconocida artista nacional Paz Lira, quien comenta que "solo conocía algunos objetos y la verdad es que quedé tremendamente impresionada. Se nota que la colección no ha sido intervenida y revela el paso del tiempo". Lira explica que fue convocada por el gestor cultural Gonzalo Zanetta y "decidí aceptar porque en marzo, en la capilla, voy a inaugurar una de las mayores obras de mi trayectoria como artista: un enorme vitral de cera". La creadora añade que al ver algunas esculturas de Rocuant, sugirió que el montaje llevara al visitante hacia una suerte de procesión, " hacia una suerte de ofrenda. Tenía esa imagen preconcebida y al abrir algunas cajas me encontré con una serie de manitos pequeñas y caras de ángeles y se me ocurrió hacer un círculo con volumen. Este mundo en ruinas también se conecta con mi obra", cierra Paz Lira.
La historiadora Isabel Cruz de Amenábar, docente de la Universidad de los Andes, celebra este rescate y afirma que es un valiosa iniciativa patrimonial, ya que a través de modelos europeos, especialmente de la denominada "Imaginería Saint Sulpice", que se desarrolló en la Francia decimonónica con gran fuerza "como una reacción contra la iconoclasta revolucionaria que había destruido el valioso legado de tantas iglesias de París, y de ciudades y pueblos, algunos obradores chilenos como Heriberto y René Rocuant se abocaron a la producción de esta tipología, si bien seriada, de una estética realista con rasgos idealizados, que apelaba visual y emocionalmente, con efectividad, a la piedad sentimental de la época", señala la académica.
El historiador Claudio Díaz Vial, autor del volumen "Escultura Sacra Patrimonial en Santiago de Chile, siglos XVI al XX", complementa a "Artes y Letras" que estamos ante el legado bien particular y "ante uno de los mejores exponentes de lo que se conoce como los maestros santeros y que recorrieron con su arte desde fines del siglo XIX al XX. Los maestros santeros hoy prácticamente han desaparecido; y de hecho, en la calle Carmen hubo alrededor de cinco talleres de imaginería religiosa y el de Rocuant fue el último en desaparecer". Díaz amplía la reflexión de Isabel Cruz y dice que "en Chile, durante el siglo XIX, empieza a llegar todo un aire europeo y que nuestro país intenta potenciar para dejar atrás, de alguna manera, el estigma de la Colonia y construir una nueva nación republicana influenciada por el arte francés. En ese contexto llegan las imágenes de Saint Sulpice y tienen mucho éxito". Claudio Díaz concluye que si bien es un trabajo en yeso, "no hay que mirarlo en menos. Las primeras imágenes que llegaron desde Francia no tenían nada que envidiarle a las de madera. No son simples, sino que incluyeron todo un oficio de moldeado, de policromado y de encarnaciones de primer nivel. En nuestro país ese arte fue replicado con gran calidad y cuidado por un grupo de maestros santeros locales. Este rescate de Rocuant hace justicia al oficio".
Una nueva vida para este espacio culturalNicolás Cañas, director de Barrios y Patrimonio de Providencia, adelanta que están trabajando en una completa remodelación del Centro Cultural Montecarmelo. "En los últimos años como que había perdido su foco porque su oferta era muy amplia, desde música, hasta cine y teatro", dice, y agrega que a partir de la reapertura, el 1 de diciembre, la idea es ir desplegando "el que será el sello de Montecarmelo, su curatoría, es decir, un espacio vinculado al patrimonio, a la artesanía y la lectura". Junto con la sala habilitada especialmente para las obras del Taller Rocuant, firmaron un convenio con la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Universidad Católica para recibir otra importante colección y que forma parte del acervo histórico de la Muestra de Artesanía UC. "A fines de febrero o inicios de marzo Montecarmelo va a contar con un espacio nuevo y con todas las condiciones museográficas para recibir de manera permanente esas piezas. Para nosotros es muy relevante este convenio porque, fuera de la sala del Museo de Arte Popular Americano (MAPA) que está en el GAM, no hay otro lugar en Santiago donde se pueda apreciar el trabajo de reconocidos artesanos del Cono Sur. Será un aporte", explica Nicolás Cañas, y cierra que también el proyecto incluye una cafetería y un punto de lectura. "Queremos ser un centro de encuentro donde los vecinos o público de otras comunas pueda leer, ver una exposición o tomarse un café". Todas las actividades serán con entrada liberada.