Sábado, 27 de Noviembre de 2021

La reconstrucción del sueño popular: cómo Colo Colo pasó de la tierra al cielo en 250 días

ChileEl Mercurio, Chile 26 de octubre de 2021

El 16 de febrero el cuadro albo derrotó a U. de Concepción en el partido por la Promoción y el domingo superó a la UC y prácticamente aseguró su 33ª estrella. ¿Qué cambió en tan poco tiempo? En el Monumental valoran el rejuvenecimiento del plantel tras "limpiar" el camarín.

En el Monumental hablan del "síndrome Mario Salas-Marcelo Espina" para ejemplificar la idea que dice que los jugadores "viejos" son fundamentales para ganar partidos y títulos debido a su experiencia.
Si bien cuando el trasandino asumió el cargo de gerente deportivo -a mediados de 2018- lo hizo comprometiéndose a que el 60% de los jugadores que conformarían el primer equipo serían fruto de las divisiones menores, al tiempo entendió que su propuesta era impracticable. "Hoy, nos damos cuenta de que no estaba totalmente convencido", confiesan en Blanco y Negro (ByN).
Fue así como los albos llegaron a tener varios caciques por sobre los 30 años: Julio Barroso, Juan Manuel Insaurralde, Carlos Carmona, Matías Fernández, Esteban Paredes, Jorge Valdivia, Pablo Mouche y Nicolás Blandi. Y vino un 2020 convulso: Mario Salas dejó el cargo en febrero después de cuatro derrotas en línea (Cobresal, Audax Italiano, Universidad Católica y Curicó Unido), la asunción de Gualberto Jara, el envío del plantel al Seguro de Cesantía en plena pandemia y la renuncia de Espina fueron los ingredientes del cóctel que casi terminó con Colo Colo en la serie B.
Recién el 16 de febrero de este año, en Talca, y tras superar a Universidad de Concepción en el partido por la promoción, los albos timbraron su presencia en Primera. El pueblo colocolino había sufrido. Mucho.
En ByN no querían más dramas y tenían la medicina ideal: había que terminar con el "síndrome Mario Salas-Marcelo Espina". El diagnóstico estaba claro: "En un fútbol físico, por intensidad y potencia, esa fórmula ya no corre. No sirve".
Fue el puntapié inicial al nuevo Colo Colo.
Harold Mayne-Nicholls, en ese entonces director de la concesionaria, lideró la toma de decisiones. No todas fueron sencillas: la de Barroso, por ejemplo, generó un intenso debate en el directorio. "Pero revisamos sus estadísticas. En los últimos cuatro años, incluyendo torneos nacionales, Copa Chile, torneos internacionales y Supercopa, Colo Colo disputó 14.310 minutos. Y Julio solo había participado en 7.322, prácticamente la mitad", fue el argumento utilizado en la concesionaria para no renovar su contrato, medida que estuvo lejos de agradar al técnico Gustavo Quinteros.
"Terminó jugando a gran nivel, estuvo en los 90' en varios partidos y ese tema se podría charlar con la dirigencia", dijo el DT cuando el zaguero central había sido notificado de su partida.
Pero no hubo caso. ByN no reculó. Ni siquiera retrocedió un centímetro cuando Colo Colo encontró que era mucho derroche fichar a Branco Ampuero (Deportes Antofagasta pidió más de US$ 300 mil por la mitad del pase, más un sueldo, promedio, de $11 millones) y Quinteros, nuevamente, fue por el "Almirante". Y tampoco reculó en las situaciones de Insaurralde y Mouche. "Espina quería hacerle contrato por dos años al delantero. Y para Quinteros había sido fundamental en la lucha por evitar el descenso", cuentan hoy en Pedrero.
Aníbal Mosa, en esos días presidente de ByN, explicó el porqué de las drásticas resoluciones: "Es necesario rejuvenecer y renovar el plantel para la competencia de alto nivel". Pero había más: era urgente limpiar el camarín, darle un aire fresco y nuevo.
No todo fue hermoso, en todo caso. "Todo lo que ha habido detrás de este buen momento ha sido muy duro; la renovación del plantel que implicó la partida de más de 15 jugadores, la mayoría de experimentados. Y no olvidemos lo de Fabián Orellana", dicen en la mesa blanca sobre el interés del DT por fichar al "Histórico", quien finalmente terminó en Universidad Católica.
Y detallan: "Nadie se acuerda de lo difícil que fue, internamente, esa decisión. Había que pagarle 40 millones de pesos mensuales; dijimos no, el técnico se anduvo enojando, pero confiábamos ciegamente en Joan Cruz. Y miren lo que ha rendido. Gana menos de $5 millones mensuales y tiene todo un futuro por delante".
Lo mismo ocurrió con Vicente Pizarro, Daniel Gutiérrez y Luciano Arriagada, otros jóvenes que necesitaban de un espaldarazo para confirmar sus virtudes.
De eso se acordaron en Pedrero tras el 2-1 sobre los cruzados, triunfo que los dejó a las puertas de la estrella número 33. "Entraron Cruz y Pizarro, ambos con 18 años, importantes para desnivelar el partido. Por la UC lo hicieron Luciano Aued, Diego Buonanotte y Fabián Orellana, de 34, 33 y 35 años, respectivamente. El resultado está a la vista. Ya no se gana solo por experiencia".
Colo Colo informó de un caso positivo de covid-19. El afectado fue aislado, se encuentra en buen estado de salud y cumpliendo los protocolos necesarios.