Viernes, 12 de Agosto de 2022

Crónica

PerúEl Comercio, Perú 2 de julio de 2022

Fernando VivasPeriodista

El 1 de diciembre del año pasado, Juan Silva llamó a la entonces viceministra Fabiola Caballero a decirle que debía acompañar al abogado Álex Starost, que era asesor del presidente, a Provías Descentralizado a interrogar a los funcionarios relacionados al proyecto del Puente Tarata III. El 28 de noviembre, en El Comercio se ponchó a Karelim López como lobbista de esa obra y a la vez visitante de Palacio, lo que hizo ulular las alarmas de corrupción.





?El asesor fantasma?





Tuve acceso a los argumentos de Fabiola Caballero en su testimonio ante la fiscalía. Ella cuenta que Starost se le presentó como un asesor del despacho presidencial. Añadió, suelto de huesos, que su propósito era ayudar a Castillo a evitar que tuviera éxito el proceso de vacancia.





Ante los miembros del comité de selección del proyecto controvertido, Starost se portó impetuoso y hasta insultante. Miguel Ángel Espinoza, que presidió el comité (y se opuso a la obra), dijo en la Comisión de Fiscalización que padeció ?hostigamiento laboral?. La impresión que uno se lleva tras conocer este relato es que el hombre que fungía de asesor del presidente buscaba chivos expiatorios para amenguar el escándalo.





Starost no solo buscó incriminar a Espinoza, sino también pidió a la exviceministra Caballero que se inmolara en una entrevista en TV Perú. Hay tres mensajes de WhatsApp ?los mostró el programa ?Contracorriente?, de Willax? que prueban lo que ella sostiene. En uno de ellos, Starost le dice: ?El presidente ejecutivo del [Canal] 7 [Joseph Dager] espera tu llamada?. Caballero se negó a ser entrevistada.





Hay algo más. Starost cayó tan impertinente a los funcionarios que pechó en el MTC que uno de ellos hizo una pequeña investigación y confirmó que no figuraba en ninguna base de datos como asesor palaciego. Para salvar ese ?impasse? y que pudiera regresar al día siguiente a proseguir con su pesquisa, Caballero le cursó una carta. En su declaración como testigo ?este hombre no es siquiera investigado?, Starost ha aprovechado la carta de Caballero para decir que él fue convocado por la viceministra y eludir el rol de asesor presidencial oficioso del que en ese momento se jactaba. Caballero lo desmiente, explicando que hizo esa carta para resolver el ?impasse? burocrático que le hubiera impedido entrar al ministerio.





Sorprende enterarnos de que Starost ha sido árbitro en innumerables procesos entre entidades del Estado y proveedores privados. Aunque no figura su nombre en el registro de árbitros del Organismo Supervisor de Compras del Estado (OSCE), ha sido convocado muchas veces por ese ente para arbitrar en líos millonarios.





?Más Pedro que Juan?





La primera visita registrada de Starost a Palacio de Gobierno se dio el 30 de noviembre, víspera de su incursión en Provías Descentralizado, y estuvo acompañado por Silva. Quienes conocen al abogado celebran su verborragia y petulancia para envolver a sus interlocutores y hacerlos sentir que es experto en muchas cosas y, en especial, en contrataciones del Estado. Según el relato que me hizo una fuente palaciega, Castillo cayó rendido ante su embrujo y lo hizo uno de sus operadores. El 27 de enero fue designado asesor de Silva, lo que demuestra que Álex mediaba entre Pedro y Juan.





De las seis visitas registradas a Palacio, solo dos las hizo en compañía de Silva. Estuvo por lo menos cuatro veces a solas con el presidente y en una ocasión se paseó por el despacho jactándose de que Castillo le había dado ?unos encargos?. Según la impresión de mi fuente, Starost saboreaba su relación con Castillo y buscaba amigos cómplices.





Los consiguió y se comprometió aún más en la trama criminal que investigan los fiscales. Zamir Villaverde ha contado a la fiscalía, según ha revelado El Comercio y lo ha confirmado su abogado Julio Rodríguez en el programa ?Día D?, que Starost lo llamó en dos ocasiones. En una le habría pedido, en nombre del presidente, que dijera en la Comisión de Fiscalización que no conocía a su sobrino Fray Vásquez. En otra, le pidió lo mismo de parte del propio Fray.





Que Villaverde proporcione esta información nueva confirma la utilidad de la colaboración eficaz. Pero, a la vez, revela el descuido selectivo del Ministerio Público en perseguir a todos los implicados en una misma trama criminal. Con lo declarado por Villaverde, ya mismo tendría que variar ?si no ha sucedido antes de cerrar estas líneas? su condición de testigo a investigado, y demandársele el impedimento de salida del país. Starost ya no responde su teléfono.





En realidad, ya desde el episodio de diciembre relatado al inicio había razones para incluirlo en la investigación. Su insistencia ante los funcionarios de Provías Descentralizado y ante la viceministra Caballero para que estos difundieran versiones inducidas por él para escamotear las responsabilidades de Juan Silva y del presidente podrían encajar en la figura de la obstrucción de la justicia. Además, el presentarse como asesor del presidente sin serlo en rigor, pues no hay ningún documento que lo acredite como tal y mis fuentes palaciegas tampoco admiten que lo fuera, puede entrañar otras figuras delictivas. Que tuvo un encargo específico es creíble y consta en la llamada de Silva a Caballero. Aparecer como una suerte de asesor induce a excesos y confusiones. Los abogados también delinquen, con conocimiento de causa y de ley.