Seba Calfuqueo ingresa a la colección del Centro Pompidou de París
Tres videoperformances suyas, que abordan temáticas como sexualidad, género, naturaleza y herencia cultural, fueron adquiridas por el museo francés. También entró al acervo del Thyssen-Bornemisza.
Reivindicar. Seba Calfuqueo (1991) cimienta -o conecta- su labor artística con ese concepto. Lo usa varias veces al hablar de su obra, a través del teléfono, con el río Cautín y el sonido de los pájaros como fondo. Igual de esencial en su labor es la idea de agitar las convenciones. De abrir nuevas posibilidades frente a las categorías de raza, género y clase todavía tan arraigadas.
Sus performances , las instalaciones y videos abordan al menos un par de temas que movilizan su trayecto y, como dice ella, su lucha: la herencia cultural mapuche y su rol dentro de las disidencias sexuales. Por eso, su quehacer involucra una revisión crítica hacia el orden colonial y las lógicas binarias que definen tantas cosas: lo femenino y masculino, y lo bueno y malo, dentro de una larga lista. Su trabajo contiene también un estrecho vínculo con la naturaleza.
Calfuqueo, que se formó en la U. de Chile, estuvo en las últimas bienales del Mercosur y de São Paulo; y, en 2022, en el Palais de Tokyo de París, en el Denver Art Museum y en las Serpentine Galleries de Londres. Pocas artistas de estas tierras tienen itinerarios similares en un solo año. Trayectos que, además, le abrieron puertas en otras instituciones de peso, como el Centro Pompidou (Francia) y el Thyssen-Bornemisza (España).
Los dos museos acaban de adquirir obras suyas. En la colección parisina se quedarán tres videos: "You Will never be a weye" (2015), quizás su primera obra, hecha en el taller universitario de Francisco Brugnoli; "Las Quilas" (2021), que aborda la planta hermafrodita, que es barrera de protección para el bosque nativo y presagio de desgracia, y "Buscando a Marcela Calfuqueo" (2018).
"Esa obra es un video relevante para mí, porque aborda el encuentro con una persona con la que me parezco mucho: Marcela Monsalve. Registra la búsqueda de mi propia feminidad y el proceso de transición, si lo llamamos así. La obra se vio en la Bienal del Mercosur y en el Centro Kirchner", dice Calfuqueo.
Y explica: "Con Paulo Miyada, del comité de adquisiciones del Pompidou, elegimos esas obras porque son de distintos momentos. Fueron adquisiciones clave para mí. No solo por lo económico. También porque es importante que artistas como yo estemos en grandes instituciones. No hemos estado antes. Es importante reivindicar".
-¿Quiénes le han puesto mayor atención a su trabajo?
"Me invitan casi puras mujeres a trabajar. Varias curadoras, como Mariairis Flores y Gloria Cortés, están haciendo una labor interesante para levantar otras voces. Siento que hay interés por mi obra porque propone puntos que no han estado dentro de la historia del arte. Y esta visibilidad es un poder. Para mí y para que otros accedan al espacio del arte, que es súper racista y endogámico. Como mapuche, esta es una oportunidad de poner la cosmovisión al centro, junto con la defensa por la naturaleza y la diversidad. Trato de aportar con mi voz al reclamo histórico por la deuda que el Estado tiene con los pueblos indígenas".
A la colección del Thyssen ingresa la videoperformance "Ko ta mapungey ka (agua también es territorio)". Y el Malba de Buenos Aires tendrá también un trabajo que Calfuqueo donó. Todas son obras que ella ve como un diálogo abierto y de construcción colectiva. Pronto expondrá en Viena, Malta y Colonia.
-¿Qué significa hacer arte hoy?
"Para mí el arte es un espacio muy político, que permite pensar más allá de lo que se nos dice que podemos pensar. Requiere mucho tiempo y energía, y los artistas somos disciplinados. Ahí, hay una reivindicación profesional que hacer también... Desde todos esos sentidos es bonito pensarlo como espacio de lucha y herramienta de cambio".