Jueves, 18 de Julio de 2024

La hora de Javier Milei

ChileEl Mercurio, Chile 21 de noviembre de 2023

Con su enérgica reacción a las insinuaciones de Massa, el Presidente electo dio ayer una prueba de fuerza ante el gobierno saliente.

No se había visto desde el regreso de la democracia en Argentina, en 1983, una votación como la que obtuvo Javier Milei. Su discurso en contra de la "casta" y su invocación a "la libertad, carajo" engancharon con una mayoría de argentinos, especialmente jóvenes, hastiados de que los políticos de siempre no solucionaran los acuciantes problemas ciudadanos. Ahora, desde la Presidencia, deberá despejar la incógnita de cómo, casi sin experiencia política, podrá enfrentar la crisis que ha dejado el peronismo con sus nefastos gobiernos populistas.
"Hoy comienza la reconstrucción de Argentina, hoy se termina el modelo empobrecedor del Estado omnipresente que solo beneficia a unos mientras la mayoría de los argentinos sufre", dijo el domingo. Esa idea marcó su campaña y es la que esperan se concrete esos millones que lo votaron, pero también la que crea incertidumbre entre observadores realistas que saben que decirlo es infinitamente más fácil que hacerlo. Aun así, la reacción de los mercados internacionales fue positiva, con los ADR en Wall Street subiendo más del 38 por ciento.
El candidato Milei de la segunda vuelta se mostró mucho más moderado que en las etapas anteriores. Propuestas como dolarizar Argentina, eliminar el Banco Central y privatizar la salud y educación eran atractivas para sus seguidores convencidos, pero no parecían las más adecuadas para ganar el balotaje. Como sea, la campaña del terror promovida por el oficialismo no disuadió a ese casi tercio de votantes que no lo habían apoyado en octubre y que ahora se volcaron en su favor. Crucial fue el aporte de Mauricio Macri y Patricia Bullrich en el traspaso de la mayoría de los votos de la coalición de centroderecha, Juntos por el Cambio, JxC. Eso mostró el hartazgo de los electores, que prefirieron arriesgarse a una cara nueva, casi revolucionaria, antes que repetir fórmulas fracasadas o nuevas variantes del peronismo. JxC se desintegró en este episodio, con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, ambos del partido PRO, de Macri, y sectores del radicalismo de UCR, llamando a votar en blanco o nulo. El resultado demostró que menos del dos por ciento de los votantes siguieron esa recomendación.
Comenzará ahora la verdadera prueba para Milei, en una transición cuyas primeras tensiones partieron el mismo domingo, con el dardo envenenado que le lanzó Sergio Massa. Este, al reconocer su derrota, afirmó que "desde mañana, la tarea de dar certezas es responsabilidad del nuevo Presidente"; a ello se sumaron las versiones de que pediría licencia de sus funciones como ministro de Economía hasta el fin del mandato, el 10 de diciembre. Una "canallada", respondió Milei, quien le espetó que debía hacerse cargo "del desastre que ha hecho en el plano fiscal, monetario, de precios, de actividad y de deuda". Pero no se quedó ahí: también informó ayer en la tarde que no hará más anuncios de nombramientos hasta el día de su asunción, y precisó que hasta el momento no hay prevista ninguna reunión con el mandatario saliente, Alberto Fernández. Massa, finalmente, debió salir a declarar que continuará en sus tareas. La prensa ha indicado que, pese a este choque, existirían contactos entre ambos equipos económicos, en la idea de asegurar un funcionamiento tranquilo de los mercados en las próximas semanas. En cualquier caso, con su enérgica reacción, el mandatario electo dio una primera prueba de fuerza ante el gobierno saliente.
Los próximos cuatro años serán complejos para Milei y Argentina. Sin mayoría en el Congreso, ni sumando a los parlamentarios de JxC, a algunos radicales y eventualmente a peronistas que quieran sobrevivir al ocaso del kirchnerismo tendrá asegurados los votos para aprobar sus reformas. Así, aunque su decisión es no repetir la estrategia "gradualista" que tan mal le resultó a Mauricio Macri, está obligado a negociar y elegir sus batallas, partiendo por las medidas que sean urgentes para detener la crisis inflacionaria. El postergado pero imprescindible ajuste será motivo, probablemente, de duras negociaciones que provocarán tensión y conflictividad social, con sindicatos muy contrarios a cualquier pérdida de sus privilegios. Así, Milei deberá demostrar que, además de ser un provocador, puede ser también el Presidente que cambie a Argentina.
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