Sábado, 20 de Julio de 2024

Grupos humanos vivieron de forma estable en el desierto de Atacama hace 13 mil años

ChileEl Mercurio, Chile 20 de junio de 2024

En la Pampa del Tamarugal, cazadores-recolectores se habrían instalado de manera permanente. En tanto, en el salar de Pedernales, cazaban flamencos para subsistir y para crear adornos, entre otros.

Se tiene la idea del desierto de Atacama como una zona de tránsito, porque no sería lo suficientemente biodiverso para sustentar poblaciones humanas. Pero una serie de estudios ha descubierto que, entre 13 mil y 11 mil años atrás, los primeros habitantes de los cuales hay registro en esta área estaban asentados de manera permanente en la Pampa del Tamarugal, en la actual Región de Tarapacá.
Y lo mismo ocurría con animales grandes, por ejemplo, herbívoros como los guanacos, según explica Paula Ugalde, arqueóloga y académica del Departamento de Antropología de la Universidad Alberto Hurtado, quien lideró estas investigaciones.
En una de ellas estudiaron los bosques de tamarugo y molle, que estaban asociados a sitios arqueológicos de poblamiento temprano. "Descubrimos que grupos de cazadores-recolectores se estaban asentando y poniendo sus residencias bajo estos bosques y que, posiblemente, se estaban quedando ahí más permanentemente", explica Ugalde.
Tradicionalmente se creía que las bandas de cazadores y recolectores solo transitaban por el desierto desde las tierras altas hacia el océano.
En cambio, esta investigación estableció que hubo un grupo humano que vivió de manera más o menos fija en la Pampa del Tamarugal, mientras otro se desplazó de forma más intensa. "Los tipos de restos que están en estos sitios, como la cadena operativa completa para hacer instrumentos de piedra y los restos de fauna (...), nos indican que estos lugares tenían un carácter residencial", precisa la arqueóloga.
Asimismo, un estudio subsiguiente buscó descubrir si los animales con los que los seres humanos estaban interactuando en esa época eran locales o las personas los habían traído desde otros lugares.
Al analizar los restos de animales que aparecían en estos sitios arqueológicos, encontraron que había dos grupos de camélidos (familia de mamíferos al que pertenecen el guanaco y la vicuña): "Aquellos que venían de tierras más altas, que eran posiblemente los menos, mientras que la mayor parte de los restos que los seres humanos estaban comiendo corresponde a guanacos que eran locales de la Pampa del Tamarugal", puntualiza Ugalde.
"También encontramos que hay signos de que había dos grupos humanos que podían haber sido distintos. Uno que venía de la puna, trayendo estos restos de vicuña o de otros camélidos, versus otro que estaba viviendo localmente, que eran grupos propiamente pampinos", agrega.
Oasis atractivo
Ambos estudios contribuyen a demostrar que "la historia de la Pampa del Tamarugal y del desierto de Atacama en general es muy rica, está muy llena de cultura y además tiene una historia ecológica muy interesante, ya que en esa época (Pleistoceno Tardío y Holoceno Temprano) había oasis con vegetación asociados a una explosión de agua de los Andes".
"Entonces, en este lugar, los oasis estaban generando un lugar biodiverso atractivo, con mucha vegetación, que estaba actuando como un magneto para congregar tanto poblaciones que vivían ahí como las que estaban más de paso", precisa Ugalde.
En tanto, otro estudio -encabezado por Patricio López, investigador del Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama, y financiado con dos proyectos Fondecyt y un ANID- encontró que los grupos humanos que habitaron en el salar de Pedernales, en la que hoy es la Región de Atacama, cazaban flamencos durante el Holoceno Temprano, es decir, hace 11 mil años.
Víctor Méndez, académico de la Escuela de Antropología de la U. Católica, quien formó parte de esta investigación, explica que "en el sitio Pedernales 5, que está en el borde de un paleorrío, encontramos muchos restos de flamencos. En otros sitios, lo que se encontraba era que se cazaba mucha vicuña y guanaco, y aquí se encuentra muy poco de eso".
"Entonces, estamos viendo que hay una suerte de especialización en la caza de flamencos. Y que este sitio podría haber sido ocupado por grupos de cazadores-recolectores un largo tiempo en el período de verano y de forma recurrente", añade.
Además de para alimentarse, la caza de esta fauna tenía otros fines. "Nosotros pudimos encontrar prevalencia de ciertos huesos en específico, que se asocian al manejo de las pieles, no necesariamente para hacer ropa, sino para hacer adornos. Y algunos huesos en específico se utilizaban para hacer collares".
"También encontramos que había algunas rocas y algunos huesos que estaban completamente teñidos de un pigmento rojo, que parece haber sido utilizado para el trabajo de las pieles, es decir, para hacer que las pieles duraran más tiempo", agrega.
A juicio de Méndez, "este sitio nos permite vincular diferentes esferas de la habitabilidad humana en dimensiones que pasan por lo económico, la subsistencia y la movilidad. Estos grupos probablemente tenían amplios rangos de movilidad en este sector, y debería haber otros hallazgos en el futuro".
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