EE.UU. resiente la falta de una regulación que proteja a la minería
La escasa intervención gubernamental ha incidido en la dependencia de importaciones, menor desarrollo de proyectos y falta de capital humano.
Hace más de tres décadas que Estados Unidos, con la confianza de una superpotencia económica, decidió comenzar a reducir las regulaciones en materia de minería, suspendiendo de manera indefinida -bajo el mandato de Bill Clinton- las actividades de la Oficina de Minas.
Pero el escenario geopolítico cambió y poderosos actores emergieron en Oriente. La crisis climática -que hasta los 90 parecía una posibilidad- se hizo manifiesta de lleno, y con ella, la necesidad de reducir el uso de combustibles fósiles y cambiar la matriz energética. Esto implica el uso de minerales críticos, desde cobre hasta litio y cobalto, entre muchos otros.
Ahora, EE.UU. enfrenta un escenario de dependencia que lo ha puesto ante una crisis inminente difícil de paliar.
"Desde que se suspendió la actividad de la Oficina de Minas, Estados Unidos ha estado invirtiendo realmente muy poco en minería, en I+D y en desarrollo de la fuerza laboral en este campo", señaló recientemente en National Public Radio (NPR) la profesora Elizabeth Holley, de la Escuela de Minas de Colorado. Es por ello que, ante los anuncios de Donald Trump de reducir regulaciones e, incluso, eliminar organismos, esta industria ha levantado la voz para pedir todo lo contrario: mayor intervención del gobierno, aduciendo que la minería es hoy materia de seguridad económica.
La alerta crece en la medida en que EE.UU. trata de sopesar fuerzas con China, imponiéndose mutuamente gravámenes arancelarios y restricciones, como la reciente medida del gigante asiático que prohíbe las exportaciones de minerales críticos a Norteamérica.
Pero ese no es el único punto débil: ante una comisión en el Congreso, Holley afirmó que actualmente en el país se gradúan menos de 200 ingenieros en Minas por año, mientras que la demanda es de 600. "Esta brecha de talento refleja tanto la falta de apoyo gubernamental a la educación minera como una percepción pública negativa hacia una industria vista a menudo como dañina para el medioambiente y anticuada. El resultado ha sido una dependencia de la experiencia extranjera para desarrollar nuevos proyectos dentro de EE.UU., debilitando aún más la autosuficiencia del país", describe Juan Luis Yarmuch, investigador del Advanced Mining Technology Center (AMTC).
¿Qué pasa en Chile?
"Lamentablemente, no contamos con una estrategia de desarrollo para la minería. En rigor, no tenemos una política industrial prácticamente en ningún sector en Chile", indica Jorge Cantallopts, director ejecutivo de Cesco. Pero añade que, afortunadamente, el grado de avance de nuestra industria genera una ventaja competitiva para impulsar planificadamente el área o crear políticas industriales formales, como hace gran parte del mundo.
Para Brian Townley, académico del Departamento de Geología de la U. de Chile e investigador del AMTC, "la industria minera en Chile está en una etapa boyante, con la gran minería del cobre a toda marcha y buscando expansión para suplir incrementos significativos en la demanda dentro de los próximos cinco años y en adelante". Pero en el campo de la exploración, el tema es más complejo, desafiante y costoso, "lo que ha llevado a ampliar las fronteras y mirar, por ejemplo, hacia Perú, con una geología y potencial minero que no tiene nada que envidiar a Chile", señala Townley.
Capital humano
"Chile cuenta con una de las bases de conocimiento técnico en minería más importantes del mundo. Sus trabajadores, universidades, proveedores, centros de estudios y el conocimiento acumulado en las propias compañías crean una ventaja que debemos utilizar con cierto sentido de urgencia, ya que gran parte del mundo está retomando su preocupación por el desarrollo minero", comenta Cantallopts. Y aunque cuesta encontrar incentivos desde las políticas públicas, la propia industria genera información esencial para formar capital humano.
Concuerda en esto Brian Townley: "En Chile, la educación en minería y geología se ha mantenido fuerte. En Ingeniería de Minas ha sido más complejo atraer el joven talento, no obstante los departamentos de diversas universidades han observado un alza en sus números de estudiantes de pregrado, posgrado y programas de educación continua (postítulo)".
Pese a esta cara positiva, es indispensable constatar que "las ventajas que han servido para el desarrollo minero -conocimiento técnico, base geológica y estabilidad política y económica- otros países también las están obteniendo, lo que hace que en términos relativos hayamos perdido competitividad", comenta Cantallopts. "La principal estrategia que debemos tener es una institucionalidad eficiente y robusta que permita la realización de proyectos nuevos con altos estándares sociales y ambientales, pero con procesos de obtención de permisos más cortos", concluye.
Desde que se suspendióla actividad de la Oficina de Minas, Estados Unidos ha invertido poco en minería, I+D y desarrollo de la fuerza laboral.