Giro en la guerra de Ucrania y Rusia, a tres años del conflicto
Desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala contra Ucrania en febrero de 2022, el conflicto ha alterado el orden geopolítico mundial y ha tenido profundas repercusiones económicas, no solo para los países involucrados, sino también a nivel global
Desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala contra Ucrania en febrero de 2022, el conflicto ha alterado el orden geopolítico mundial y ha tenido profundas repercusiones económicas, no solo para los países involucrados, sino también a nivel global. A tres años del inicio de la guerra, sus consecuencias trascienden el campo de batalla, redefiniendo la seguridad europea, la política energética y la estabilidad de las cadenas de suministro globales, además de avivar el interés por la reorganización geopolítica de Ucrania debido a sus reservas minerales. De acuerdo con expertos consultados, aunque Ucrania ha sido considerada el "granero de Europa", también posee valiosos recursos minerales claves para la producción de aleaciones y semiconductores, esenciales para la industria de eléctricos y aeroespacial. En los últimos meses, un nuevo factor ha entrado en juego dentro del conflicto. La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos reconfigura los intereses no solo en torno a los recursos minerales, sino también en el control de áreas estratégicas y la relación con Rusia. Según Diego Cardona, PhD en relaciones internacionales, los recursos minerales de Ucrania comienzan a desempeñar un papel crucial dentro del conflicto. Sin embargo, lo más relevante, explicó, es que los yacimientos más importantes de galio y otras "tierras raras" se encuentran en la zona oriental del país, que podría quedar bajo control ruso. "El titanio, el uranio y el litio están repartidos en casi todo el país. Trump quiere extraer algún provecho económico", afirmó Cardona. Otro aspecto clave con Trump en escena es la reconfiguración del mapa político. De acuerdo con Alexánder Montero, consultor internacional en asuntos estratégicos y militares, resulta llamativa la declaración de J. D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos, sobre la posibilidad de un trabajo conjunto con Rusia en función de los intereses geopolíticos. "Es un campanazo de alerta inicialmente para China. Falta ver que Trump involucre más al asiático en algún tipo de negociación o estrategia conjunta. Esta agenda implica minerales, tierras raras, petróleo, gas, energía nuclear, posicionamiento en el Ártico y todo eso es el trasfondo del diálogo entre Rusia y Estados Unidos", opinó Montero. Aún es pronto para definir el papel que Estados Unidos jugará en el conflicto, si bien ha mostrado disposición al diálogo con Rusia, según Manuel Camilo González, docente de la Universidad Javeriana, la política exterior estadounidense está adoptando un enfoque más territorializado y transaccional. "El hecho de que Ucrania se haya negado a colocar sus tierras raras en manos de EE. UU. y que esto haya sido respondido con declaraciones que deslegitiman al gobierno de Kiev frente a Rusia, le da mucha voz a Moscú", señaló González. ¿Gas prestado? La crisis energética en Europa sigue siendo un tema central en el escenario geopolítico mundial. A pesar de los esfuerzos de la Unión Europea (UE) por reducir su dependencia del gas ruso tras la invasión de Ucrania, la realidad económica y geoestratégica demuestra que prescindir de este recurso no es una tarea sencilla. Diego Cardona explicó que "el mayor productor mundial de gas es Rusia. Además, por capacidad instalada, el gas ruso se vende más barato que el estadounidense". Esto se debe a la infraestructura de gasoductos que conecta a Rusia con Europa, lo que facilita la distribución y reduce los costos. Sin embargo, las sanciones y el conflicto en Ucrania han limitado este suministro, encareciendo la factura energética europea. "Todavía les cuesta más importar gas del Medio Oriente y el norte de África (Argelia y Libia). El gas de EE.UU. les cuesta más o menos el doble de lo que les costaba el ruso", agregó. Por su parte, Alexánder Montero destacó que Europa ha logrado reducir parcialmente su dependencia del gas ruso, pero advirtió que "ese logro no es sostenible a largo plazo". Según él, tarde o temprano, los europeos tendrán que retomar relaciones comerciales con Rusia, ya sea por gas o por combustible nuclear. En la misma línea, el profesor Henry Cancelado, de la Universidad de La Salle, enfatizó que Europa ha sido históricamente dependiente del gas ruso. "El modelo energético europeo se basó en la idea de reducir su dependencia de la energía nuclear, lo que los llevó a depender de los hidrocarburos rusos", señaló. Además, criticó la estrategia de seguridad de la región donde "Europa se descuidó tanto a nivel energético como a nivel militar, lo que ha llevado a una situación de vulnerabilidad". Economía de guerra El conflicto ha transformado la economía tanto de Rusia como de Ucrania, generando cambios significativos en sus estructuras productivas y en las dinámicas del comercio internacional. Para Luis Alberto Villamarín, analista internacional, un ejemplo de ello son los chips utilizados en los equipos tecnificados de guerra. "Estados Unidos le puso una limitación a Rusia, pero Moscú, muy hábilmente, ha conseguido importar por Turquía, al igual que otros abastecimientos necesarios para la supervivencia", afirmó. Asimismo, señaló que la economía rusa ha experimentado una reorientación significativa en sus esquemas de producción y suministro. "La vida diaria de los rusos ha cambiado, obligando al país a producir bienes que antes importaba", concluyó.
Tanto Rusia como Ucrania han sufrido diferentes alteraciones económicas, sin embargo, para la segunda nación el conflicto ha significado una especia de reverencia a EE. UU.. Según Alexander Montero, el problema de la economía ucraniana es la deuda que ha asumido con otras naciones. "El gran temor es la deuda que está adquiriendo con Europa y Estados Unidos, que perfectamente la potencia americana la puede cobrar, como ya lo anunció Trump, con acceso a tierras raras y a minerales estratégicos", mencionó.