Retorno al trabajo
Marzo siempre exige un ritmo más intenso, algo quizás difícil luego del asueto de febrero, en el que se distiende el ánimo y el descanso que rápidamente deben ser superados en marzo, posiblemente el mes más desafiante del año, al menos en estos lares
Marzo siempre exige un ritmo más intenso, algo quizás difícil luego del asueto de febrero, en el que se distiende el ánimo y el descanso que rápidamente deben ser superados en marzo, posiblemente el mes más desafiante del año, al menos en estos lares. Es un mes vertiginoso, más notorio aún dado que todavía la mayoría viene saliendo de la "modorra" veraniega y, casi sin duda, le cuesta insertarse nuevamente en los inmediatos e impostergables desafíos del trabajo.
En general, las personas no quieren ni tanto trabajo ni tanto descanso, más bien prefieren un término medio, un equilibrio en el que ni la demanda de la oficina sea tal que impida cualquier momento de pausa, ni que el reposo sea también tal que anule el ejercicio de otro quehacer.
En el fondo, ningún exceso en ambos sentidos, pues las tareas y el ocio interminables son igualmente insoportables. Al ser humano le fatiga la reiteración de todo y requiere cada cierto tiempo variar en lo que hace y en lo que no hace. Busca la novedad antes que la repetición, aunque posteriormente y con frecuencia anhela volver a lo que tenía antes entre manos. De alguna manera todo esto es la ley de la vida, que intenta que su día a día concilie la solidez de la rutina con la flexibilidad de lo inesperado.