El equipo de Diego Aguirre no engrana y está dejando puntos importantes en este comiendo de la Liga AUF Uruguaya. No hay solidez defensiva, pero el desorden ofensivo tampoco ayuda.
En seis fechas que van del Torneo Apertura, Peñarolya recibió los mismos goles que en las 15 del mismo certamen del año pasado, que ganó a punta a punta (y luego también el Uruguay).
Son siete goles en contra, pero además con el detalle de que no mantuvo su valla invicta en ningún partido. Un factor diferencial que le salvó muchos puntos durante la anterior campaña, tanto en la Liga AUF Uruguaya como la Copa Libertadores.
La solidez defensiva de la que se jactó el año pasado, y con razón, el equipo de Diego Aguirre parece no estar más y está costando puntos. Lo más grave es que la mayoría por errores o distracciones propias.
Martín Campaña vino para ser titular y se irá afianzando con el correr de los partidos, y ahora parece haber encontrado la pareja de zagueros titular: el brasileño Leo Coelho, figura en varios partidos, y Juanchi Rodríguez, un juvenil de enorme proyección, del que no puede permitirse prescindir.
Pero más allá de los goles recibidos, el problema de Peñarol parece estar de mitad de cancha hacia adelante, donde sobran jugadores en algunos puestos y en otros faltan, y la poca efectividad en el último tercio del campo hace que los goles recibidos pesen más de la cuenta.
El Carbonero está pagando caro su desorden ofensivo: la falta de un contención que ayude en salida y adelante al equipo, la lejanía de Leo Fernández con el arco rival, la soledad de Maxi Silvera arriba y la nula profundidad de sus extremos, cuatro rasgos que cambiaron del Peñarol arrollador del 2024.