Las múltiples identidades de André Aciman
Célebre por su novela "Llámame por tu nombre", el escritor italiano-estadounidense vuelve a la no ficción con "Mi año romano", un libro en el que reconstruye su experiencia en la capital italiana tras el exilio de su familia desde Egipto.
"Siempre he escrito sobre personas adineradas, con respeto, pero esta vez quise abordar lo que significaba vivir en la pobreza absoluta", confiesa el autor italiano-estadounidense. Sentado en su escritorio en la ciudad de Nueva York, André Aciman (Alejandría, Egipto, 1951), recuerda con precisión cómo la falta de recursos condicionaba su vida cotidiana en Roma, cuando siendo adolescente llegó al exilio con su familia: "Por ejemplo, si una ventana se rompía, eso significaba que no había dinero para ir al cine esa semana, una de mis actividades favoritas. Esa era la realidad".
"Mi año romano" (Alfaguara, 445 páginas, $22.000) es también un libro sobre la identidad y la sensación de no pertenecer a ningún lugar. "No tengo una única identidad, tengo muchas. De hecho, algunas de mis identidades no se llevan bien entre sí. Soy ciudadano estadounidense, pero ¿realmente lo soy? He tenido pasaportes turco, italiano, francés. ¿Cuál de ellos me define?", reflexiona.
Recordar el pasado, para Aciman, es un ejercicio que conlleva más preguntas que certezas. "Recuerdo cosas con claridad, pero ¿realmente fueron así?". Durante el proceso de escritura, recurrió a Google Maps para reconstruir los lugares donde vivió, las calles que recorría. "Recordaba un jardín, pero no sabía exactamente dónde estaba. Tuve que buscarlo en un mapa. Ahí estaba, al lado de mi casa. Pero si me preguntas qué me decían las personas de mi infancia, no podría repetir sus palabras exactas. Solo recuerdo la entonación de ellas, las emociones que transmitían".
De este modo, Aciman detalla en el libro la dura relación que tuvo con su tío Claude, quien los recibió a él y a su familia cuando llegaron a Roma. "Muchas veces me decía: 'Eres un idiota, nunca llegarás a nada'. Creo que esas palabras nunca me abandonaron del todo. Todavía me pregunto si tenía razón", reconoce.
Pese a su prestigio literario, admite que nunca ha dejado de sentirse inseguro como autor. "Algunos escritores confían plenamente en su instinto, pero yo no soy así. Siempre dudo de lo que hago". Desde revisar cada frase con meticulosidad y aceptar cada crítica de alguien joven, Aciman confiesa que se debe a la falta de confianza en su propia voz. "No puedo evitarlo. Siempre pienso que podría estar haciéndolo mejor. Cuando alguien me dice que algo no suena bien, mi primer instinto es asumir que tiene razón", asegura.
Aun cuando "Llámame por tu nombre" se ha convertido en un fenómeno cultural, y él cuenta con casi una decena de libros publicados, Aciman sigue viendo su trabajo con distancia. "Es bonito ser amado, pero ese libro lo escribí hace 20 años. La gente me dice cuánto les marcó, y yo solo pienso: 'Eso fue hace mucho tiempo. ¿Y ahora qué? Tengo que seguir escribiendo, seguir encontrando cosas nuevas que decir". De todas formas, agrega André Aciman, el impacto que ha tenido "Llámame por tu nombre" en la comunidad LGBTQ+ es algo que "nunca me imaginé; hoy muchos me dicen que los ayudé a salir del clóset con sus padres y, de verdad, me conmueve profundamente, me alegra mucho escucharlo".