Entre luz y sombra
Entre el 14 y 17 de mayo se llevará a cabo en Santiago el festival ArtLum, el evento que pone en valor el trabajo que realizan distintos artistas por medio de la luz, entre ellos, el italiano David Scognamiglio. Con una propuesta que explora la tensión entre el mundo tangible e intangible, entre lo visible e invisible, presentará la instalación "In Nomine Umbrae" en la Sala la Capilla del Teatro Municipal.
Diez años en Chile suma el artista y arquitecto italiano David Scognamiglio. La primera vez vivió entre 2010 y 2017; y desde 2022, con la familia que formó junto con Pilar Stefani, lo retiene un Doctorado en Arte que está haciendo en la Universidad Católica. Su tema es la luz y lo invisible, que ha trabajado por medio de esculturas e instalaciones lumínicas como la que estuvo presentando hasta hace unos días en el Centro Cultural Montecarmelo con el título "In Nomine Lucis" -en nombre de la luz-, con la que creó un espacio de conexión con la memoria y el espíritu.
Ahora será "In Nomine Umbrae" -en el nombre de la sombra- la pieza que exhibirá como parte del evento ArtLum, el Encuentro Internacional de Arte Lumínico que se desarrollará entre el 14 y 17 de mayo en ocho escenarios santiaguinos intervenidos por ocho autores. Este evento gratuito que reúne arte, ciencia y tecnología se desplegará por edificios como el GAM, la Parroquia de la Veracruz, el Edificio Gibraltar o el MUT. En la imponente Sala La Capilla del Teatro Municipal, Scognamiglio montará su propuesta.
¿Cómo planteas tu obra en un espacio como este?
-Por lo general, las instalaciones de sitio específico siempre entregan una capa de información extra que es muy interesante de mirar y evaluar; por un lado, este es un edificio noble, llamativo e interesante, pero con sobrecarga de información. Para mí, ha sido importante definir que el dibujo de la luz sea lo más antagónico con la estética del espacio. Por eso se basa en líneas tensadas, figuras geométricas, un trazado limpio y casi extremadamente minimalista.
¿Te gusta el contraste o el diálogo con el sitio en el que trabajas?
-Nunca, nunca, nunca destaco un edificio o lugar. Para mí, ese no es el trabajo del arte. Pero sí busco develar alguna información que está escondida en el lugar o reconfigurar algunos de sus elementos. Me hace sentido considerar estas instalaciones site-specific como turbulencias que vienen a criticar o revolver la situación presentada por el contenedor de la obra.
Su creación para ArtLum consiste en una especie de tríptico: "Tres elementos con una simbología peculiar y que se relacionan con el ser humano". Primero trabaja un piso esculpido, que recuerda capas telúricas o magmáticas, en donde irán dispuestos una serie de cuencos; luego, en el espacio, las luces formarán una especie de cuadrilátero con una diagonal para confundir la mirada, y habrá una pequeña escultura de luz que se conecta con la estética del teatro. El tercer elemento es el agua en los cuencos, la cual reflejará la luz y producirá la triangulación de los tres elementos. "El visitante se encontrará en un espacio bastante sombrío en el que se dará una relación entre el mundo subterráneo, el sobrenatural y el tangible, en una constante tensión entre lo real y lo irreal".
¿Cómo esperas que el público experimente tu obra?
-Mis trabajos están pensados para que cada uno mire a su manera y fabrique reflexiones sobre lo que hago, pero siempre busco la desaceleración, que el visitante se presente en una situación que lo obligue a ir más despacio. Junto con promover la lentitud, quiero agudizar la observación y generar una especie de silencio que lleve a un estado de inoperatividad contemplativa, alejado de la superficialidad de esta época, para que se encuentre por unos minutos en una condición opuesta a la de hoy; en calma, silencio y reflexión. En ese sentido, mi trabajo tiene algo de político.
David Scognamiglio nació en Bolonia en 1980, estudió en la Universidad de Florencia y en la École Nationale Supérieure d'Architecture de Montpellier, Francia; y aunque nunca ha ejercido como arquitecto, cree que esa formación le ayuda a trabajar sus instalaciones de gran formato: "Me sale fácil relacionarme con escalas grandes y mirar la obra como algo habitable". Pero tampoco se define como artista lumínico, "porque en el momento en que se termine la luz eléctrica, yo seguiré funcionando a través de otros esquemas. No solo la electricidad y la tecnología son mis herramientas, también las chispas, los hilos incandescentes, el fuego".
¿Qué te llevó a trabajar con la luz?
-Sinceramente no lo sé, llevo 15 años buscando esa respuesta. Con el tiempo hay indicios, como que la luz tiene una característica fundamental en mi investigación, que es su dualidad entre la esfera material y tangible, y la inmaterial o intangible. La luz apela a la trascendencia y eso es algo que me importa mucho y que es fundamental en el arte y, específicamente en lo que hago yo, que es abrir pequeñas ventanas o reflexionar sobre las fisuras que hay en la realidad medible, científica y que se proyectan a otro tipo de realidades o conocimientos... de ahí se conecta con la idea de lo invisible, que es uno de los pilares de mi investigación. @davidscognamiglio.