En vilo el futuro de la regla fiscal y los topes de déficit
Nuevamente el mercado local entró en vilo, luego de que se conociera la intención del Gobierno Nacional de suspender la regla fiscal como respuesta a la caída en los ingresos y desafíos económicos que enfrenta el país por estos días y en vísperas de la actualización de las calificaciones de riesgo por parte de agencias internacionales
Nuevamente el mercado local entró en vilo, luego de que se conociera la intención del Gobierno Nacional de suspender la regla fiscal como respuesta a la caída en los ingresos y desafíos económicos que enfrenta el país por estos días y en vísperas de la actualización de las calificaciones de riesgo por parte de agencias internacionales. De acuerdo con la información conocida por Portafolio, la fecha crucial sería el próximo lunes 9 de junio, día en el que se reunirá el Consejo Superior de Política Fiscal (Confis) con este tema en el centro de la agenda y se presentarán los argumentos que sustentan este cambio en las reglas de juego. La medida, que activaría la denominada cláusula de escape contenida en la Ley 1473 de 2011, se justifica en la imposibilidad de cumplir con la meta de déficit del 5,1% del PIB proyectada para este año. Esto, teniendo en cuenta que según las proyecciones del equipo técnico del Ministerio de Hacienda, el déficit fiscal podría escalar por encima del 7%, lo que representa un desbordamiento de las metas comprometidas en el Marco Fiscal de Mediano Plazo y agrava el cuadro de fragilidad fiscal que enfrenta actualmente el país. Una regla importante Cabe resaltar que la regla fiscal fue concebida como una herramienta para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas, limitando el crecimiento del déficit fiscal y del endeudamiento del Gobierno. Esto, dado que su marco normativo establece que cualquier desviación debe ser temporal, justificada técnicamente y acompañada de un plan de retorno a la senda de equilibrio. Dicho esto, la cláusula de escape es el único mecanismo legal que permite al Ejecutivo suspender estos topes, pero sólo en situaciones excepcionales como una catástrofe natural, una crisis económica grave o una emergencia sanitaria. Un ejemplo de ello, fue lo que ocurrió durante la pandemia cuando se usó la cláusula, siendo hasta el momento es la única fecha de la que se tiene registro. Esta vez, sin embargo, el contexto es distinto ya que no hay un evento externo concreto y la decisión, de adoptarse, marcaría un giro significativo en la política fiscal del país y pondría a prueba la credibilidad del ancla fiscal ante los mercados. En 2024, Colombia cerró con un déficit fiscal de 6,8% del PIB, muy por encima de la meta del 5,6% y si bien esto se camufló con las transacciones de única vez, en ese momento la brecha se explicó por una combinación de factores como menores ingresos tributarios de lo esperado, aumentos en el gasto público no compensados con recortes y un entorno económico más débil. Con ese contexto para 2025, el compromiso con la regla fiscal fijaba el déficit en 5,1%, pero esa cifra ya fue desbordada por las proyecciones internas y según se menciona al interior del Ministerio de Hacienda, no hay espacio para cumplir con la meta sin recortar gasto, una medida que el Gobierno no está dispuesto a adoptar en medio de sus apuestas sociales y de inversión. Día clave Así las cosas, el Confis analizará oficialmente el tema el lunes, con base en los cálculos del equipo económico y de activarse la cláusula de escape, el Gobierno tendría luz verde para flexibilizar el límite de déficit en 2025, sin necesidad de recortes presupuestales adicionales. La decisión, aunque no se ha hecho pública, ya se da por sentada entre algunos sectores del Ejecutivo. Mientras tanto lo que sigue sería la construcción de un nuevo plan fiscal, que deberá plasmarse en el Marco Fiscal de Mediano Plazo que será publicado en las próximas semanas. Las opiniones Ante esto, analistas recordaron que la regla fiscal fue creada para poner límites claros al gasto público y evitar crisis por exceso de endeudamiento, por lo que su eventual suspensión no solo marca un quiebre técnico, sino también simbólico. Mientras que en un contexto de estrechez fiscal, lo que está en juego no es solo el déficit de 2025, sino la credibilidad del país ante el mundo. Desde el sector financiero y académico, la posible suspensión ha generado alertas. María Lorena Gutiérrez, presidenta del Grupo Aval, advirtió en la convención de Asobancaria que no existe un hecho extraordinario que justifique activar la cláusula y que "cambiar las reglas fiscales solo va a subir el endeudamiento". Entre tanto, Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, fue más directo y sentenció que lo que los mercados esperan es un recorte del presupuesto. "Si en lugar de eso se opta por la cláusula de escape sin justificación técnica, el país enfrentará consecuencias en el costo del financiamiento y en la confianza", manifestó. Por último, el exviceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, fue aún más crítico y sostuvo que "el Gobierno ya destruyó la regla fiscal. La incumplió en 2024, y en 2025 vamos por el déficit más alto de la historia: más del 7,8 %. Han aprobado presupuesto por decreto y siguen gastando sin tener los recursos". De esta forma, la atención se centrará en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Cabe destacar que allí deberá definirse un nuevo calendario de ajuste y los compromisos que asumiría el país para recuperar la disciplina perdida o de lo contrario, esto podría traducirse en un aumento de las tasas de interés de la deuda, pérdida de confianza externa y, en última instancia, una crisis de financiamiento.
Las agencias calificadoras siguen de cerca el deterioro de las cuentas fiscales, advirtiendo que la falta de correcciones podría llevar a una rebaja en la calificación soberana. Moody’s, por ejemplo, que mantiene desde 2023 una perspectiva negativa sobre la deuda del país, reiteró su preocupación por el debilitamiento del perfil crediticio. Esto, a pesar de la recuperación económica, el déficit creciente y la caída de ingresos agravan los riesgos sobre la estabilidad fiscal. Advirtió que Colombia no ha tomado las medidas necesarias para contener el deterioro fiscal, lo que podría traducirse en una rebaja de su nota Baa2. En 2023, el país enfrentó una caída de ingresos no compensada con recortes en el gasto, y 2024 apunta a repetir la historia.