Jueves, 26 de Marzo de 2026

El deterioro fiscal empieza a sentirse en toda la economía

ColombiaEl Tiempo, Colombia 16 de julio de 2025

Tradicionalmente, el análisis macroeconómico se ha basado en el PIB como indicador central, utilizando tres enfoques que son producción, gasto e ingreso; mientras que las CNTSI permiten extender este marco para integrar otras variables como el ingreso nacional disponible, el ahorro bruto y la posición de préstamo o endeudamiento de cada sector

Tradicionalmente, el análisis macroeconómico se ha basado en el PIB como indicador central, utilizando tres enfoques que son producción, gasto e ingreso; mientras que las CNTSI permiten extender este marco para integrar otras variables como el ingreso nacional disponible, el ahorro bruto y la posición de préstamo o endeudamiento de cada sector. Dicho esto, el enfoque del ingreso permite descomponer el PIB según cómo se reparte el valor agregado entre asalariados, empresas y gobierno. Durante 2024, la remuneración a los asalariados y el ingreso mixto de los hogares fueron los componentes con mayor aporte al crecimiento del PIB nominal.
La situación fiscal del Gobierno muestra señales de creciente fragilidad, tal y como advierte un reciente informe del Centro de Estudios Económicos Anif, que más allá de enfocarse en el Producto Interno Bruto como indicador principal del desempeño económico, se dio a la tarea de revisar las Cuentas Nacionales Trimestrales por Sectores Institucionales (CNTSI). Este enfoque permite entender no solo cómo se genera la riqueza, sino cómo se distribuyen y utilizan los recursos dentro de la economía y deja una conclusión clara para el mercado y es que el deterioro de las finanzas públicas ya empieza a reflejarse en el comportamiento financiero de los distintos sectores. Dichas cuentas constituyen un sistema integrado que analiza los flujos financieros y no financieros entre seis grandes agentes económicos: sociedades no financieras, sociedades financieras, hogares, gobierno general, instituciones sin fines de lucro que sirven a los hogares (ISFLSH) y el resto del mundo. "Esta metodología permite identificar no solo cuánto se produce, sino cómo circula y se redistribuye el ingreso dentro del sistema económico, revelando patrones invisibles para las estadísticas convencionales", explicaron estos analistas. Uno de los hallazgos más contundentes del informe apunta al creciente endeudamiento del Gobierno central, que aumentó 42% entre 2022 y 2024 y en términos absolutos pasó de $75,5 billones a $107,1 billones. Este deterioro no es atribuible solo a una caída coyuntural del recaudo, sino a un desbalance estructural entre ingresos y gastos. "En efecto, los impuestos sobre la renta, uno de los pilares del ingreso corriente del Estado, cayeron -15,5% en 2024, luego de haber crecido a tasas elevadas en los dos años anteriores (29,4% en 2022 y 46,4% en 2023). Esta contracción en la tributación contrasta con el crecimiento sostenido del gasto, que se expandió un 42,5% en 2024, impulsado sobre todo por el aumento de las transferencias corrientes", sentenciaron. Contaron que entre 2021 y 2024, mientras los ingresos corrientes, como los impuestos, crecieron 60%, las transferencias corrientes diversas, incluidas las de los hogares, se incrementaron un 76%; abriendo así una brecha que evidencia que el gasto ha crecido más rápido que la capacidad de financiación del Estado, lo que explica el aumento del endeudamiento neto. Una de las fortalezas del enfoque institucional es que permite rastrear cómo las decisiones financieras de un sector impactan a otros. El informe muestra que los hogares y el Gobierno central mantienen una relación bidireccional crítica, en la que por un lado, los hogares financian al Estado mediante impuestos y, por otro, reciben recursos a través de salarios públicos y transferencias. Así, se observa cómo el deterioro fiscal no es un fenómeno aislado, sino que sus efectos se transmiten horizontalmente hacia otros sectores. El análisis de Anif también evidencia que el Gobierno se ha convertido en receptor neto de recursos, al aumentar su dependencia del endeudamiento y de los flujos interinstitucionales para financiar su gasto, cayendo así en una condición que puede generar tensiones con sectores que tradicionalmente han sido prestamistas netos, como los hogares, que han mostrado una evolución en sus niveles de ahorro. Entre tanto, el comportamiento de los hogares colombianos también fue objeto de un análisis detallado en el que se observó que en los años posteriores a la pandemia, hubo un ajuste progresivo hacia patrones de consumo y ahorro más estables. En 2021, el ahorro de los hogares se desplomó un -59,8%, mientras el consumo se disparó 22,8%, reflejando el gasto represado durante los confinamientos. En 2022, aunque el consumo siguió creciendo (+25,1%), el ahorro empezó a recuperarse con una expansión del 9,0%. "Sin embargo, fue en 2023 cuando se presentó un salto significativo en la tasa de ahorro, con un crecimiento de 120,7%, impulsado por un comportamiento más cauto de los hogares: el consumo creció solo 7,5%, mientras los ingresos aumentaron 14,1%. En 2024 se observó una estabilización del patrón, con el ahorro creciendo 23,0%, el consumo 6,9% y los ingresos 9,9%", añadieron. Gracias a esta evolución, el ahorro de los hogares pasó de representar el 4,3% del PIB en 2021 al 6% en 2024, consolidándose como una fuente importante de financiamiento para el resto de la economía. En este contexto, los hogares han asumido un rol indirecto de sostenimiento del sistema económico, compensando parcialmente los desbalances fiscales.
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